El Ficcionario llama a quitarse la vida en Suiza

El suicidio, de Édouard Manet (1877).
El suicidio, de Édouard Manet (1877).

Tendemos a pensar que la gente que se suicida lo hace mayoritariamente en las zonas más pobres y deprimidas del mundo. Pero no ocurre así: la tasa de suicidios es considerablemente más alta en Suiza que en Venezuela.

El Ficcionario llama a quitarse la vida en Suiza

No pretende este Ficcionario invocar al suicidio en el país helvético, sino aprovechar la versatilidad de la lengua para designar con una precisión nunca antes conocida la ocurrencia de un hecho así en ese espacio geográfico. Sí pretende mostrar, en cambio, la forma en que la libertad nos plantea amargos dilemas morales, así como llamar la atención sobre la sorprendente paradoja de que existiendo la clase trabajadora haya desaparecido, sin embargo, la conciencia de clase.

shumo. Suprema dignidad del nuevo pontífice, en el momento de ser corroborada por la fumata blanca que sale de la Capilla Sixtina cuando dos tercios de los miembros del Cónclave se ponen de acuerdo para elegirlo.

sufrajismo. Movimiento de opinión que a principios de siglo defendía el derecho de las mujeres a estar en el ajo; particularmente, votando en igualdad de condiciones con los hombres. Su momento fundacional se sitúa en 1848 con la Declaración de Seneca Falls, promovida por las activistas estadounidenses Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott.

sufreemiento. (angl.). Padecimiento moral que experimentas cuando eres libre y estás obligado a elegir entre dos opciones, cualquiera de las cuales te conforta en un sentido y te desgarra en otro. En "El existencialismo es un humanismo" cuenta J. P. Sartre el caso de un estudiante, cuyo hermano mayor había muerto en la ofensiva alemana de 1940, que se le acercó para preguntarle si debía quedarse en casa y servir de consuelo a su pobre madre o, por el contrario, marchar a unirse a la resistencia y vengar la muerte de su hermano. He ahí el dilema.

sugeté. Sostuve a la Unión General de Trabajadores (UGT), aunque fuera pagando una mínima cuota. Los sindicatos nos parecen hoy innecesarios porque, haciéndonos creer que nuestro éxito o fracaso tan sólo depende del empeño personal que pongamos en la vida, el liberalismo ha conseguido que prácticamente desaparezca la conciencia de clase aun persistiendo la clase trabajadora. Pero cuando la explotación económica sobrepase todos los límites y la flagrante injusticia se haga evidente incluso para los más reacios a verla, entonces resurgirá y con ella la necesidad de defender colectivamente sus intereses. A ello apunta el incremento cada vez más inaceptable de las desigualdades.  

sugherencia. Insinuación -normalmente interesada- que algún posible legatario hace al testador respecto del reparto final de sus bienes. Los únicos que no admiten sugherencias son los pobres.

suizidio. Acción de quitarse la vida en Suiza. O hacerlo un ciudadano suizo en cualquier otra parte del mundo. Tendemos a pensar que la gente que se suicida lo hace mayoritariamente en las zonas más pobres y deprimidas del mundo. Pero no ocurre así: la tasa de suicidios es considerablemente más alta en Suiza que en Venezuela, por poner un ejemplo. En 2011, la universidad norteamericana de Warwick y el Banco de la Reserva Federal de San Francisco auspiciaron una investigación titulada Dark Contrasts: The Paradox of High Rates of Suicide in Happy Places ("Contrastes oscuros: la paradoja de las altas tasas de suicidio en lugares felices") en la que se mostraba cómo los países que ocupaban las primeras posiciones en el ranking de países más ricos y felices elaborado por la revista Forbes (Dinamarca, Islandia, Irlanda, Suiza, Estados Unidos y Canadá) eran al mismo tiempo los que mostraban una mayor tasa de suicidios. Esos datos son consistentes con las estadísticas que maneja la OMS, que en 2015 atribuía a Venezuela una tasa de 3 suicidios por cada 100.000 habitantes y a Suiza una tasa de 15,1 (en España es del 7,6, lo que representa unas 3.600 personas al año). Y aunque hay variaciones locales muy importantes (la República Centroafricana y Bolivia tienen tasas muy altas, de 17 y 18 respectivamente), la conclusión general asoma clara: los países más prósperos y con mayor nivel de vida tienden a tener las tasas de suicidios más altas. ¿Por qué? 

Aunque la decisión de quitarse la vida parezca la más íntima y personal del mundo, en realidad, como mostró Durkheim en su obra El suicidio (1897)está condicionada por diferentes factores culturales y ambientales. Al abordar el problema como sociólogo, Durkheim se encontró con que se barajaban numerosas causas o posibles explicaciones del fenómeno: que si estaba condicionado por el clima, que si por el carácter depresivo del sujeto, que si por la geografía, que si por la raza... demasiados factores sin nada que ver entre sí. A Durkheim no le satisfizo ninguna de estas explicaciones y supuso que eran causas sociales, y no de otro tipo, las que movían a este acto tan aparentemente individual y que Camus consideró el único problema verdaderamente serio de la filosofía. Sugirió, pues, que el diferente grado de integración social podría ser el factor causal determinante, de modo que la incidencia del suicidio en las sociedades sería directamente proporcional a la ausencia de cohesión social o solidaridad de dicha sociedad. Para confirmar esa hipótesis -y aplicando el método hipotético-deductivo de modo paradigmático- Durkheim extrajo las consecuencias que habrían de deducirse de ser verdadera: la principal de todas era que, en ese caso, en las sociedades protestantes, caracterizadas por su elevado grado de individualismo, la tasa de suicidios sería considerablemente mayor que en sociedades, como Baviera, con baja incidencia del protestantismo, lo que quedó confirmado al consultar los datos estadísticos correspondientes a ambas poblaciones. Sin duda, vista desde hoy, la teoría del suicidio de Durkheim, anclada en el diferente grado de integración del individuo en el grupo social, es imperfecta, ya que ignora posibles desencadenantes psicológicos como los trastornos mentales, pero todavía resulta coherente con una descripción de las relaciones sociales donde el individualismo extremo de las sociedades tecnológicamente avanzadas se contrapone al sentimiento comunitario de las poblaciones más pobres.

sujetad'or. (catalanismo). El sostén que corresponde a La muchacha de las bragas de oro, según la novela de Juan Marsé.

sukursaal. Establecimiento, radicado en Bilbao, dependiente del Palacio de Congresos y Auditorio de San Sebastián.

sultaNATO. Territorio musulmán bajo el dominio de la OTAN.

sumerguirse. Modo de hundirse adoptando la postura erecta; al fin y al cabo, la manera más humana de suicidarse en el agua. Y hasta habrá quien pueda elegir entre hacerlo en el lago Leman o en el lago de Maracaibo. @mundiario

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