El Ficcionario ensaya sobre la democracia, una forma antinatural de gobierno

Sin título_opt (1)
"El barco de mariposas", de Vladimir Kush. Para Sócrates, la conducción del Estado, como la de un navío, debe recaer en manos expertas.

Lo natural es que unos manden y otros obedezcan, a ser posible de buen grado y hasta convencidos de que es lo mejor para ellos. Lo que de ninguna manera es natural o espontáneo es que una sociedad asuma su propia dirección colectivamente.

El Ficcionario ensaya sobre la democracia, una forma antinatural de gobierno

Es cierto que las opiniones mayoritarias no tienen por qué ser las más razonables ni las que arrastren mejores consecuencias, que los intentos de engaño y manipulación están a la orden del día, que mantenerse al tanto de la actualidad requiere un esfuerzo ímprobo, que acabamos tan aburridos y hastiados que lo que nos pide el cuerpo es pasar de política... Pero como la política no pasará de nosotros y tampoco nos da igual lo que pase, este Ficcionario siempre irá a votar.

volatildidad. Cualidad de la tilde que ha volado. Como la que un día, sin término de destino conocido, partió del aerodromo.

volava. Tercera persona del presente de indicativo del verbo volavar, que significa “lavar mientras se vuela" o, dependiendo de la sismicidad del momento y lugar, "sobrevolar un río de lava". Nótese que el pretérito imperfecto de esa misma persona sería volavaba.

voletín. Publicación oficial cuyas disposiciones se las lleva el viento.

voliviano. Nativo de un país sudamericano cuyo principal deseo es pesar poco.

voluctuoso. Se aplica al individuo que cuando se produce un hecho muy triste o doloroso reacciona inclinándose hacia el disfrute de los placeres o deleites sensuales, especialmente el sexual, en lugar de dejarse invadir por la tristeza y la desesperación. A la vista de un psicólogo, probablemente estaríamos ante un comportamiento susceptible de ser catalogado como trastorno, por tratarse de una respuesta anormal, poco apropiada al caso. Pero también habría poetas y pensadores que, agarrándose al carpe diem, respaldarían dicha actitud.  

voluntar. (proveniente de "untar la voluntad"). Sobornar. Modificar la voluntad de alguien con dinero o regalos para conseguir de su persona algo ilegal o inmoral. Comprar votos es un ejemplo de voluntar la cadena democrática al principio de sus eslabones. Sobornar a representantes de las instituciones para alejarlas del cumplimiento de sus fines, un ejemplo de lo mismo en su final.

vórtize. Torbellino o remolino de viento que gira en torno a Ortiz, que hace las veces de eje.

vostezo. Oscitación que a estas alturas del día, por sueño o aburrimiento, se le ha escapado a usted. Y, por si usted no lo sabe, una oscitación es la apertura involuntaria de la boca tomando y expulsando el aire lenta y profundamente.

votadura. Operación de echar a navegar un régimen democrático mediante la celebración de elecciones libres. La alegoría del navío sirvió en la antigüedad clásica, no obstante, para cuestionar uno de los fundamentos del ideal democrático de gobierno. La democracia ateniense se basaba en suponer que todos los ciudadanos poseían la virtud o areté política, es decir, que cualquiera de ellos estaba capacitado para desempeñar funciones públicas sin necesidad de preparación previa ni conocimientos específicos, algo que a Sócrates -y también a Platón- le parecía absurdo. Nadie se embarcaría en una nave dirigida por una tripulación inexperta y cuyo timonel hubiera sido elegido por sorteo, argumentaba. Exigiríamos una tripulación competente. Y tampoco confiaríamos nuestra salud a cualquiera, sino sólo al que estuviera en posesión de la técnica médica. Sin embargo, denunciaba Sócrates, estamos dispuestos a encomendar los asuntos públicos -más difíciles y complejos aún que los otros- a cualquiera. Para el filósofo, era insensato elegir los gobernantes tanto por sorteo como por votación. El gobierno, por contra, debía ser confiado a los que supieran gobernar, a los que poseyeran la areté política; esto es, a los que conocieran cuál es el bien del Estado en los diversos campos. La celebración de elecciones libres es, pues, una condición necesaria, pero no suficiente del buen gobierno democrático. Para pilotar el navío haría falta, además, elegir a los que más saben. Y no fiarse demasiado si fue el Instituto de Derecho Público de la URJC quien acreditó las titulaciones de su formación.

votafumeiro. Gran incensario de la catedral de Santiago de Compostela usado desde el siglo XII para predisponer espiritualmente a los peregrinos a que, dejando la política al margen, a la hora de reemprender su camino hagan buenos votos. Los votos religiosos, a diferencia de los políticos (que prometen el bienestar material en la Tierra), promueven la salvación del alma mediante la renuncia a los placeres terrenales. Son tres: pobreza, obediencia y castidad, y según los consejos evangélicos representan la forma de vida elegida por Jesucristo al venir al mundo, que un religioso convencido debe asumir como propia. 

votánica. Ciencia que trata de promover hábitos democráticos entre los organismos vegetales. Un impedimento con el que no se había contado es la dificultad para que los individuos se desplacen, sin sufrir mortal desarraigo, al colegio electoral correspondiente para emitir su voto.

votarate. Hombre sin juicio ni criterio a la hora de elegir a sus representantes políticos. Desde los griegos hasta el siglo XVIII, el pueblo fue considerado como chusma, plebe, populacho, y como tal se suponía que era incapaz de pensar por su cuenta; pero con la llegada de la Ilustración los súbditos se convierten en ciudadanos y ya no tienen por qué aceptar las opiniones de la autoridad sólo porque ésta las diga. ¿O sí? Dos siglos después de las luces duele comprobar que todavía no hemos alcanzado ni por asomo el ideal ilustrado de una razón autónoma: una reflexión propia e independiente al alcance de todos los ciudadanos de una comunidad política. En el plano social, lo más inmediato, lo más fácil es que la dirección de un grupo recaiga sobre aquellos que son más influyentes, más ricos, más fuertes… Quizá porque nos resulta mucho más cómodo obedecer que mandar, ser dirigidos que dirigirnos a nosotros mismos. Lo más natural es que unos manden y otros obedezcan, a ser posible de buen grado y hasta convencidos de que es lo mejor para ellos o, si no, sometidos por la fuerza. Lo que de ninguna manera es espontáneo, sino que debe ser aprendido, es que una sociedad asuma colectivamente su propia dirección: que incorpore como mecanismo para superar conflictos la capacidad de exponer y de entender razones; que considere a los otros realmente como personas (fines) y no meramente como objetos utilizables (medios); que trate a los demás (incluidas las mujeres) como iguales y como merecedores del mismo protagonismo y respeto; que establezca, en fin, que la opinión de la mayoría -aún a riesgo de poder estar equivocada- es el criterio más justo para tomar decisiones.

votella. Recipiente en el que depositan su última voluntad electoral los náufragos políticamente comprometidos y con escasas posibilidades de supervivencia. Aquellos que un día tal vez se embarcaron en el navío desgobernado que Sócrates refirió.

votellón. Práctica juvenil de decidir democráticamente qué es lo que cada noche se bebe y en qué calle o plaza.

votijo. Es un voto pequeño, pero capaz de dar, si no de comer, sí al menos de beber a varias personas. Se utiliza todavía en las sociedades donde hay sed de democracia; donde, en cambio, nos hemos acostumbrado a beber, preferimos la botellita individual de plástico.

votón. Elección tan desmesurada que al ser introducida en el ojal de la urna durante un plebiscito se atasca y la deja completamente inutilizada. Un votón es el voto a favor de una opción política que pretende suprimir la democracia o no se compromete suficientemente a garantizarla. Y he aquí la paradoja: ¿debe un sistema democrático tolerar los partidos antidemocráticos? @mundiario

El Ficcionario ensaya sobre la democracia, una forma antinatural de gobierno
Comentarios