El Ficcionario echa gasolina en los oligopolios del mercado libre

Las multinacionales del sector petrolero coordinan sus esfuerzos para aparentar competencia. Clickmica
Las multinacionales del sector petrolero coordinan sus esfuerzos para aparentar competencia. / Clickmica

En sectores tan importantes como el energético, el petroquímico y el de las telecomunicaciones no funciona la libre competencia, sino un mercado con un número reducido de vendedores que suelen ponerse de acuerdo para concertar los precios.

El Ficcionario echa gasolina en los oligopolios del mercado libre

El Ficcionario de esta semana recorre la península en coche y tras numerosos repostajes en gasolineras de distintas compañías llega a la conclusión de que las diferencias de precio son mínimas y variables, por lo que es imposible concluir, en términos generales y más allá de un corto espacio de tiempo, qué marca es la que más favorece los intereses de los usuarios.   

preserbar. Evitar que un bar de interés general desaparezca. Una actitud proteccionista que el gobierno no ampara. Se nos dice que estamos en un sistema de libre competencia, y que el cliente es soberano de tomarse las cañas donde le plazca. Tanto como de repostar gasolina donde le parezca.

presvicia. Defecto de acomodación de la vista por el que, con el paso del tiempo, la imagen de las acciones viciosas se desdibuja al proyectarse detrás del cristalino, lo que explica una mayor tolerancia de las conductas depravadas en las personas que la padecen. Es lo que explica la tendencia general a la relajación de las costumbres conforme más tiempo se ostenta un poder.

pretestar. 1. Alegar cualquier motivo como excusa para, ante la invitación que se nos hace, no responder a un test. Algunos socorridos pretestos son, por ejemplo: aducir falta de tiempo para contestar ("Lo siento, es que ahora tengo mucha prisa; mi esposa lo puede atestiguar"); devaluar intencionadamente nuestro testimonio ("Disculpe Vd. mi testarudez, yo es que de eso no entiendo"); aparentar detestar el procedimiento en cuestión como medio para obtener información ("Mire Vd., yo es que de las encuestas me fío menos que del testamento de mi abuela"); en fin, hacer como si uno estuviera hasta los testículos de crucificar casillas sin razón aparente ("¡A mí déjenme en paz, que ya estoy hasta los mismísimos de hacer tests"). La verdad es que a más de uno la testmanía nos puede revolver hasta los intestinos. 2. Acción previa a la de hacer testamento.

prevenda. Ventaja o beneficio que recibe arbitrariamente una persona o empresa antes de ser vendida.

previótico. Individuo que padece un tipo de neurosis consistente en ocuparse tan sólo de las cuestiones previas a la hora de tratar los asuntos. Y se le va la vida en ello.

prezipicio. Despeñadero por el que cayó Zipi y, tras él, Zape.

pribar. Impedir a alguien que conserve su bar. Lo contrario de preserbar.

pribazión. Acción y efecto de extirpar el bazo, cuando se ha convertido, quizá, en una bazofia.

primijenio. Dícese del mijo originario.

princepsa. Una de las hijas de los reyes del petróleo, siempre solícita cuando a nuestro cuerpo campsado le falta carburante para seguir el camino. Es un misterio a repsolver por qué todas las hermanas, cuando estás en su compañía, céntimos arriba, céntimos abajo, cobran prácticamente lo mismo por sus servicios. Quizá piensen que hacerlo por menos dinero mermaría su petrhonor. Ya sea en tierras de España o de Portugalp. En febrero de 2015 la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia impuso sanciones por un total de 32,4 millones de euros a cinco importantes compañías por pactar los precios de las gasolinas. Concretamente, el órgano supervisor advirtió que las petroleras incurrieron en prácticas prohibidas de coordinación en materia de precios, intercambio de información y pactos de no agresión. Repsol y Cepsa, multadas con 20 y 10 millones de euros respectivamente, recibieron las sanciones más fuertes. ¿No resulta sorprendente que empresas emblemáticas del sistema capitalista recelen tanto de la competencia, uno de sus principios sagrados? Aparte de con la gasolina, ¿estará sucediendo lo mismo con la luz y las telecomunicaciones?¿Hay criterios claros, comprensibles para el consumidor medio, que ayuden a comparar las condiciones en que diferentes empresas ofertan un producto o servicio similar? ¿O todo se presenta de una forma tan intencionadamente complicada que cualquier comparación objetiva -como fundamento de la elección- es imposible? ¿Son las multas que impone la CNMC verdaderamente disuasorias o, por el contrario, todavía resulta rentable pagarlas? ¿Cabe interpretar en esa misma clave supresora de la competencia las fusiones bancarias y de los grupos de comunicación? Analizando la situación con los datos que aportan las organizaciones de consumidores, no resulta difícil concluir que en sectores tan importantes como el energético, el petroquímico y el de las telecomunicaciones no funciona la libre competencia, sino que el sistema de libre mercado ha derivado en algo radicalmente opuesto: el mercado oligopolístico, un mercado que cuenta con un número reducido de vendedores que pueden ponerse fácilmente de acuerdo para concertar los precios. Adam Smith expresó la capacidad autorreguladora del mercado con la metáfora de la mano invisible, que señalaba que la libre competencia (sin intervención alguna del gobierno) era la mejor herramienta para alcanzar el bienestar social máximo compatible con la búsqueda del propio interés. Hoy sabemos que esta idea, de acuerdo con algún criterio moral que recompense el esfuerzo o la capacidad individual, no siempre puede garantizar una distribución equitativa de la prosperidad económica. Pero mucho menos, desde luego, una regulación oculta dirigida por el interés exclusivo de las compañías. La existencia de oligopolios afecta a la competitividad de un país y a las condiciones de vida de sus ciudadanos: los consumidores tienen que pagar precios más altos, no hay transparencia informativa, se obstaculiza la entrada a nuevos competidores, etc. En definitiva, la economía se vuelve menos competitiva y se encarece el coste de la vida. ¿Por qué el gobierno no lo impide y antepone el interés general a los beneficios de las grandes empresas? Porque le falta mano izquierda, una mano visible que dirija los sectores estratégicos de la economía en favor del bien público y cierre de una vez la salida de las puertas giratorias, que tantos conflictos de intereses abren. Esto también contribuiría a desarrollar el sentido patriótico, probablemente mucho más que envolverse en himnos y banderas para tapar el fango de la corrupción con el que, de manera consciente, el gobierno del Partido Popular ha convivido hasta hoy.  

privilejiar. Favorecer un gobierno a una determinada marca de lejía, por ser la que mejor lava los trapos sucios. De los Consejos de Ministros y de los Consejos de Administración.

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