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Del feminismo al hembrismo y la demagogia política

La LIVG fue aprobada por presiones políticas al Tribunal Constitucional. Una treintena de diputados del PP y del PSOE se ausentaron del Congreso en el momento de la votación y se lavaron las manos como Poncio Pilato a sabiendas que se iba a violar el artículo decimocuarto de la Constitución y con ello los derechos de casi la mitad de la población española.
Del feminismo al hembrismo y la demagogia política
Hombres y mujeres en un tablero de ajedrez. / Pixabay
Hombres y mujeres en un tablero de ajedrez. / Pixabay

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Santiago Alonso Buers

Santiago Alonso Buers

El autor, SANTIAGO ALONSO BUERS, es graduado en Traducción e Interpretación y Máster en Prof. de Secundaria, Bachillerato, FP y enseñanza de idiomas. Es autor de '7visiones' y 'La fórmula del bestseller'. Colabora en MUNDIARIO y compagina la escritura con la docencia. @mundiario
Hubo una vez un feminismo ilustrado y heroico. Clara Capoamor, Emilia Pardo Bazán y Concepción Arenal - quien se vestía de hombre para poder cursar derecho en la Universidad - fueron grandes intelectuales que lucharon por la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Nunca hubieran abogado estas señoras, acostumbradas a ganarse las cosas por sus propios méritos, por unas leyes anticonstitucionales del género, porque pensaban, y pensaban bien, que hombres y mujeres debemos de ser iguales ante la ley.

A diferencia de lo que pudiera parecer, la transformación del movimiento feminista en discurso y demagogia política no son para nada recientes. Ya hace unos años se confesaba en sus memorias Nicholas Rockefeller como uno de los principales impulsores del feminismo a nivel mundial, no con fines altruistas - como el lector podría pensar - sino meramente económicos. Pensaba que si conseguía que la mujer saliese de casa y ganase dinero consumiría más, compraría otro vehículo y él, como banquero, concedería más hipotecas.

El comienzo de la sociedad patriarcal tampoco es - como suele entenderse - un abuso de poder por parte del hombre. Nuestros antecesores de las cavernas no obligaron a las mujeres a quedarse en las cuevas con las crías para ellos salir a cazar, esto se dio así porque, por sentido común, se llegó a una división de roles ya que se consideraba que el hombre era más apto para salir y cazar y la mujer para cuidar de la casa y amamantar a las crías. Si bien es cierto que nuestra sociedad ha avanzado y ambos sexos debemos tener los mismo derechos y deberes en la vida moderna, tampoco tenemos que dejar que nos manipulen con mentiras sobre la historia para tenernos enzarzados.

En la actualidad la ideología de género es una de las principales directrices de la agenda globalista de George Soros y la decena de poderosos que mueven los hilos en la sociedad y con la que se nos tiene enfrentados (como antes por la política), los unos contra los otros. Para ello nos inoculan ideas falsas en un análisis profundo y una degeneración con fines políticos del idioma. Desde los años 80 existe en España una ley de equiparación salarial y al empresario que se le ocurra pagar, en el mismo puesto, más a un hombre que a una mujer se le caería directamente el pelo. Con respecto a que hay más hombres que mujeres en cargos de poder desconozco si es así, pero desde luego que en la administración pública, en las oposiciones, no se hacen distinciones de sexo y si pasa en la empresa privada será también necesariamente por cuestión de méritos, porque cualquier empresario pone antes en un cargo de responsabilidad a una lista que a un tonto.

Por esto, si la brecha salarial se produce es porque necesariamente el hombre decide seguir apostando más por su vida laboral que la mujer, aunque ya cada vez se puedan compaginar mejor ambas cosas, y si no ahí tenemos los ejemplos de Isabel Díaz Ayuso o Inés Arrimadas y, a nivel europeo (siendo con siete hijos la Presidenta de la comisión) el de Ursula von der Leyen.

Con el tema del lenguaje la estupidez llega ya a límites insospechados. La gran mayoría de los políticos utiliza el desdoble absurdo e incorrecto de género "todos y todas" que no solamente es erróneo, porque el género común en castellano coincide con el masculino, sino también porque atenta contra el principio de economía lingüística: lo que puedas decir en una palabra no lo digas en dos. Si la sociedad por costumbre (una de las fuentes del Derecho) hubiera decido que hubiese sido el femenino el que coincidiera con el neutro, yo estaría aquí exponiendo exactamente lo mismo, es decir, que se dijera, por economía lingüística solo la forma femenina. Por lo tanto, no estoy esgrimiendo aquí ningún argumento patriarcal sino conclusiones que pueden expandirse de aquellas a las que ya llegase Guillermo de Ockham con su famosa navaja: quedarse con lo fundamental para desechar los superfluo.

El lenguaje políticamente correcto (o sea, la imposición de la estupidez) hace hablar en los centros educativos de AMPAS en lugar de APAS, pero la verdad es que decir padres no es discriminar a las madres, porque cuando decimos padres - de toda la vida de Dios - nos referimos a los dos, o sea, a nuestros progenitores sean del sexo que sean. Igual de desafortunado fue el intento de utilizar la arroba para englobar ambos géneros; por ejemplo, sería absurdo poner [email protected] porque los "profesoros" no existen. Tampoco existen los "taxitos" ni los "pianistos", ni los "socialistos"...

Y volviendo a las falacias de la agenda globalista. Aunque no se pueda negar que mueran muchas más mujeres a manos de hombres que viceversa, es a todas luces falso que la violencia en sí sea de género, y esto puede demostrarse con argumentos muy claros. Empezando por algunos de autoridad: Ken Wilber considera a la testosterona como la hormona de "follar y matar"; como el hombre segrega mucha más que la mujer - unas veinte veces más - (la oxitocina que abunda mayormente en ellas es una hormona relacionada con el afecto y los vínculos relacionales) podría deducirse que el hombre es menos histérico y más violento.

Sin embargo, la violencia o agresividad en sí no tienen en cuenta el género. El único motivo porque el que siguiendo este argumento hay más víctimas que sean mujeres es que la mayoría de las parejas son heterosexuales y la mujer es, en caso de violencia y confrontación, por motivos evidentes, la más perjudicada. Decir violencia de género o igualdad de género es solo demagogia y manipulación del lenguaje con fines políticos. No puede haber igualdad de género porque los géneros son dos, y ambos son distintos. Lo único que puede y debe haber es igualdad de derechos entre el hombre y la mujer y eso es lo que desde la agenda globalista quieren cargarse.

Durante la presidencia de José Luis Rodriguez Zapatero se aprobó una Ley que no solamente es inconstitucional sino que atenta también contra la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. La LIVG fue aprobada por presiones políticas al Tribunal Constitucional (o sea, por una imposición  de carácter fascista de la jefatura del Estado). Una treintena de diputados desorejados del PP y del PSOE se ausentaron del congreso en el momento de la votación y se lavaron las manos como Poncio Pilato a sabiendas que se iba a violar el artículo decimocuarto de la Constitución y con ello los derechos de casi la mitad de la población española, y encima por unanimidad. ¡Panda de cobardes! De ahí no se hubieran levantado Doña Concepción Arenal ni Doña Emilia Pardo Bazán, porque ellas, a diferencia de ustedes, sí que fueron personas íntegras y feministas de las de verdad. @mundiario