Farmacia comunitaria o comercial: ¿Qué modelo de farmacia es más saludable?

Farmacia de Argentina.
Farmacia de Argentina.

Según la OMS, más del 50% de los medicamentos se prescriben, dispensan o venden de forma inapropiada y la mitad de los pacientes no los toman correctamente.

Farmacia comunitaria o comercial: ¿Qué modelo de farmacia es más saludable?

Si tuviéramos que definir una estrategia en política farmacéutica lo primero a considerar es que el ser humano no debería elegir consumir un medicamento, sino que su consumo es por una necesidad manifiesta, y que está contemplada como un derecho básico, constitucional, a la salud y con la cual no se debe intentar lograr ganancias extraordinarias.

En Argentina, y en contraposición a esta saludable postura, existen algunos sectores empresariales (Farmacity, Carrefour, algunas Obras Sociales, entre otros) que, avalados por algunos políticos, pretenden desvirtuar el servicio profesional que brinda la Farmacia comunitaria, intentando imponer un modelo de Farmacia Shopping; es decir, se intenta reemplazar al profesional por una góndola, puntualizando en estrategias de marketing y publicidad para lograr aumentar sus ventas por impulso.

Es más que evidente que el objetivo central es promover la venta compulsiva sin ninguna regulación que se interponga, con el único fin de lograr ganancias excepcionales en base a una necesidad social; en este esquema la farmacia profesional pasa a ser un obstáculo.

Estas empresas comerciales muestran o venden una idea de algo nuevo, evolucionado y sofisticado; es decir, se sustentan en una postura superficial en donde la SALUD de los pacientes/consumidores y del Sistema Sanitario pasa a un segundo plano.

El farmacéutico, legal y éticamente, no tiene permitido promover la venta de medicamentos, debe expenderlos solo en caso de una necesidad del paciente; en cambio un comerciante si puede promover la comercialización de golosinas, carteras, zapatos, ropa, etc. persiguiendo objetivos de ventas masivas, aplicando estrategias de marketing y publicidad para lograr la compra por impulso.

En una política farmacéutica en beneficio del consumidor/paciente lo primero es considerar o evaluar la real necesidad humana y luego aplicar un servicio profesional acorde. Cuando se habla de servicio se hace referencia a la acción de estar a disposición del otro aplicando la experiencia y el conocimiento en favor de ese usuario.

En definitiva, es una prestación humana que satisface alguna necesidad social y que no consiste en la neta producción u obtención de bienes materiales; este ejercicio profesional incluye, entre otras cosas, el control de la calidad, el origen y la seguridad del medicamento, así como su consejo profesional.

Comercialmente está bien estudiado que el consumidor es guiado por la emoción y lo simbólico, en esto se basa el modelo de farmacia shopping, antagónicamente a la farmacia profesional, quien se enfoca en el cuidado del paciente; pese a esto, el consumidor prefiere, en muchos casos, el formato y aspecto de modernidad que transmiten las primeras. Todo esto ha hecho que las farmacias comerciales se multipliquen y las razones son obvias. 

Cabe destacar, que estos grandes centros comerciales prestan una atención despersonalizada, existiendo un manejo no profesional de la dispensa que terminan alentando al mal uso del medicamento e inducen al pensamiento de falta de peligro en su consumo. En síntesis, hacen que el consumidor le pierda el respeto y miedo favoreciendo el consumo descontrolado.

En este contexto, queda en evidencia que el farmacéutico es un claro obstáculo por actuar de una manera diferente, y es porque sabe que está entregando un producto sanitario.

Según la OMS más del 50% de los medicamentos se prescriben, dispensan o venden de forma inapropiada y la mitad de los pacientes no los toman correctamente; además, más del 50% de los países no aplican políticas básicas para fomentar el uso racional de los medicamentos.

En argentina y la región se observa una tendencia a la automedicación y al abuso de fármacos, tornándose esencial comenzar a trabajar en políticas del medicamento que consideren o contemplen evitar acciones como las mencionadas (es necesario que todo fármaco sea indicado por un profesional médico o sea adquirido en lugares que estén debidamente habilitados y autorizados, contando con el asesoramiento profesional, que no sean exhibidos en góndolas y al alcance del consumidor, etc.); con ellas se disminuirían estos dos flagelos que tienen consecuencias negativas para la salud individual y de todo el sistema de salud.

Un ejemplo típico sobre el uso irracional de los medicamentos es el empleo excesivo de antibióticos, que aumenta:

la resistencia a los antimicrobianos;

> -y el número de medicamentos que dejan de ser efectivos para combatir enfermedades infecciosas.

La resistencia prolonga las enfermedades, las estadías hospitalarias y por ende aumenta el gasto individual y del sistema sanitario. Según algunos informes/estadísticas, la proporción de niños con diarrea aguda que reciben la rehidratación oral necesaria es inferior al 60%, pero más del 40% recibe antibióticos de forma innecesaria.

Otros de los puntos a tener en cuenta son:

> el medicamento de venta libre; cuando se habla de estos se refiere a un medicamento que no necesita la indicación del médico, pero si tiene que ser dispensado por un farmacéutico o por una persona que esté preparada para la dispensa;

> es importante mantener los eslabones de la cadena de comercialización y respetarlos, medida que le da al usuario o paciente las garantías de un medicamento de calidad, legítimo (se conoce el origen y se tiene certeza de lo adquirido) y que pueda consultar sobre las dudas que pudieren surgir. Con la dispensa se puede brindar asesoramiento, un seguimiento fármaco terapéutico, atención farmacéutica y todo lo relacionado a la información del fármaco.

Por lo tanto, es evidente que se debería profundizar en conceptos como políticas farmacéuticas, haciendo hincapié en sus servicios profesionales y en la atención farmacéutica, en donde este profesional se involucre con el resultado farmacoterapéutico y con el equipo de salud, que trabaje en redes, articulando en conjunto con otros profesionales proveyendo información. 

Para finalizar, tengamos presente que para lograr todos estos conceptos tan amplios es esencial que quienes nos gobiernan se involucren, siendo más firmes y estableciendo pautas claras que hagan una diferencia saludable entre quienes padecen una necesidad y aquellos que solo quieren obtener una renta extraordinaria a partir de la misma.

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