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MUNDIARIO

La famosa isla de Montecristo se vio invadida por una horda de ratas negras

Descrita en una de las más famosas novelas de Alejandro Dumas y que dio nombre a los más reconocidos puros habanos está prácticamente deshabitada y con las ratas erradicadas.

La famosa isla de Montecristo se vio invadida por una horda de ratas negras
Isla de Montecristro. / Allumeur
Isla de Montecristro. / Allumeur

De todas las marcas de cigarros puros habanos posiblemente la más apreciada y renombrada sea Montecristo, una referencia con la que se compara y mide a los demás habanos. Sus puros están ligados a mano exclusivamente con hojas seleccionadas, procedentes de Vuelta Abajo, región que comprende la parte más occidental de la isla de Cuba, tierra que produce el mejor tabaco del mundo. Estos cigarros se distinguen por un aroma que cautiva a los fumadores más experimentados y exigentes. La marca está acuñada en 1935 por la tabaquera H. Upmann de La Habana, donde un lector leía a los torcedores una novela cuyo protagonista inspiró el nombre de la vitola.

Ese personaje no era otro que Edmundo Dantes, El Conde de Montecristo, una de las obras más populares del novelista y dramaturgo francés Alejandro Dumas, en la que se narran las aventuras y desventuras de un joven y exitoso marino, enamorado de Mercedes, que es traicionado y encarcelado en la isla de If, donde permanece cautivo catorce años y conoce al abad Faria, el cual le transmite su saber, le da la clave para huir y le lega una gran fortuna oculta en la isla de Montecristo.

Habanos y novelas nos llevan a la isla de Montecristo, una pequeña y escarpada isla de unos 10 kilómetros cuadrados, una de las siete que conforma el archipiélago Toscano, a medio camino entre las costas de Córcega e Italia. La isla, que está deshabitada y es una reserva natural protegida, ha sido invadida por miles de ratas negras que se cree llegaron como polizones en barcos hace años y que se han multiplicado de tal manera que en 2012 se estimaba que había más de una rata por metro cuadrado. Ante la grave amenaza que representaban para el equilibrio ecológico fueron arrojadas exitosamente desde el aire 26 toneladas de pellets de veneno sobre la isla liberándola de la plaga.