Los fabricantes de coches alemanes son acusados de experimentar con humanos y monos

Una fábrica de Volkswagen. / RR SS.
Volkswagen. / RR SS.

El Gobierno alemán tacha de “repugnantes” las últimas informaciones que apuntan a que empresas como Volkswagen, BMW y Daimler financiaron experimentos para demostrar que las emisiones de los gases de sus motores nos eran dañinos.

Los fabricantes de coches alemanes son acusados de experimentar con humanos y monos

Tres empresas automovilísticas alemanas, Volkswagen, BMW y Daimler, se ven envueltas en un nuevo escándalo que el Gobierno alemán ha tachado como “repugnante”. Sale a la luz que las empresas más importantes de Alemania ha financiado experimentos en donde exponen a humanos y monos a los gases que emiten sus motores diésel para demostrar que no son dañinos para la salud.

Distintos diarios alemanes apuntan que las empresas financiaron distintos experimentos para ver cómo reaccionaban los monos y los humanos ante las emisiones de gases evaluando su sistema respiratorio y la circulación sanguínea. El Gobierno alemán ha respondido de forma contundente al afirmar que dichos experimentos no tienen ninguna justificación ética o científica y hace un llamado las empresas para que reduzcan las emisiones de gases en vez de estar probando que son dañinas.

The New York Times fue el que denunció los experimentos la pasada semana. La publicación estadounidense presentó un reportaje en donde anunciaba que las empresas habían financiado experimentos con monos en el año 2014 en el laboratorio Lovelace Biomedical de Alburquerque. Pero el escándalo se ha hecho más notorio gracias a que dos diarios alemanes, Stuttgarter Zeitung y el Süddeutsche Zeitung, denunciaron que la Asociación Europea de Estudios sobre la Salud y el Medio Ambiente en el transporte (EUGT), una entidad creada por las tres empresas involucradas y Bosch, hizo inhalar a 25 personas dióxido de nitrógeno (NO2) en una dependencia de la clínica universitaria de Aquisgrán.

Los experimentos buscaban demostrar que los motores de los fabricantes no causaban grandes daños respiratorios en humanos, por lo tanto, su producción no era un problema para la humanidad. Según los diarios alemanes, la Asociación presentó un informe detallado de dichos experimentos que datan de los años 2012-2015 en donde señalan que expusieron a “gente sana” a las inhalar dióxido de carbono y que luego “no se comprobaron reacciones a la inhalación de NO2, ni tampoco inflamaciones en las vías respiratorias”.

El director del Instituto de la clínica universitaria de Aquisgrán, Thomas Kraus, ya ha confirmado que los experimentos tuvieron lugar y que nada tuvieron que ver con la manipulación de gases tóxicos que arruinó la imagen de Volkswagen en EE UU, según señaló al diario Stuttgarter Zeitung. Además, el experto aclaró que la investigación era limitada puesto que los resultados no eran exportables a toda la población y que el NO2 es solo un parte de los múltiples compones que emiten los motores diésel.

Por su parte, los fabricantes ya han lanzado comunicados distanciándose de los hechos. Daimler expresó que condenaba los experimentos y que iniciarán una investigación para saber cómo fue realizado dicho estudio: “Estamos conmocionados por la extensión y la implementación del estudio y condenamos los experimentos en los términos más enérgicos”, señala la empresa en el comunicado. “Hemos iniciado una investigación exhaustiva para determinar cómo pudo realizarse ese estudio, que contradice nuestros valores y principios éticos”.

Hans Dieter Pötsch, el presidente del Consejo de Supervisión de Volkswagen, también se distancia de lo ocurrido: “En nombre del conjunto del Consejo de Supervisión me distancio con total determinación de este tipo de prácticas”, dice en el comunicado en donde también anuncia que hará todo lo que está en sus manos para esclarecer los hechos.

El Gobierno alemán fija posición

El Gobierno precedido por Angela Merkle lanza una dura respuesta a las empresas: “Estas pruebas con monos e incluso con seres humanos no son, desde un punto de vista ético, de ninguna manera justificables”, dijo la canciller este lunes desde Berlín. “Lo que tienen que hacer los fabricantes de automóviles con las emisiones es reducirlas y no pretender demostrar que no son dañinas”.

Las primeras pruebas presentadas por The New York Times ya evidenciaban el maltrato al que fueron sometidos 10 monos que fueron encerrados en una habitación en donde debían inhalar los gases que emitía un Beetle 2013 de Volkswagen. El daño provocado a los animales fue en vano, porque el coche venía equipado con un software que reducía las emisiones por lo que los resultados fueron un completo fraude.

Distintas autoridades alemanas han pedido que los responsables del estudio sean juzgados, señalando principalmente a aquellos que precedían la EUGT, un ente que dejó de existir desde el pasado año. @mundiario

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