¿Cómo le explicaría yo a mi bebé de doce meses que no hay leche en Venezuela?

Ciudadana venezolana. / losandes.com.ar
Ciudadana venezolana. / losandes.com.ar

Cuando me preguntan que cuándo voy a visitar a mi familia en Venezuela mi respuesta generalmente es: “no sé, pero ojalá pueda ser pronto”.

¿Cómo le explicaría yo a mi bebé de doce meses que no hay leche en Venezuela?

Algunas personas me preguntan que cuándo voy a ir a Venezuela y la respuesta no me sale fácilmente. Aunque muero de ganas de ver a mis padres y demás familiares, mi visita sería más un tormento que una alegría. Tengo tres niñas pequeñas, incluyendo una bebé que usa pañales y toma leche de vaca mínimo cuatro veces al día. Las dos mayores aunque ya no son bebés, son pequeñas y tercas en lo que se refiere a comida. Para lograr que coman varios platillos tengo que disponer de ingredientes mágicos como mantequilla y queso parmesano. Las tres comen alimentos que se suponen son básicos y se pueden encontrar en cualquier parte, como arroz, pasta, pan, galletas de soda. No obstante, estos insumos no se consiguen fácilmente en Venezuela.

Asimismo, mi hermano y su familia, quienes podrían ayudarme a buscar las cosas para mis niñas mientras estemos de visita, ya no están allá. Como miles de venezolanos, mi hermano y su familia emigraron hace ya un año y se encuentran también en Estados Unidos. Aunque todavía quedan un par de primos por allí, pues muchísimos se han ido a otros países, la mayoría de los familiares que restan en Maracaibo, mi ciudad, son mayores y andan en el mismo peregrinar que todos los venezolanos. Entonces, mis padres, que son personas de la tercera edad, serían quienes tendrían que ayudarme a buscar todos estos insumos, incluyendo, no lo olviden, pañales. En mi maleta podría llevar algunos, pero somos una familia de cinco personas y no podría llevar todas las cosas que las niñas necesitan pensando en todos los días que estaríamos allá. A esto se suma el hecho de que mis padres solo tienen un carro. Mi mamá tenía un carro, como toda la vida lo había hecho, pero el año pasado decidió venderlo puesto que ya no puede mantenerlo. El seguro del carro es prácticamente imposible de pagar, más cualquier arreglo mecánico, ¡si es que se consiguen las piezas de repuesto! Con un solo carro en casa, entendiendo que mi papá todavía trabaja, habría que hacer todas esas diligencias para adquirir las cosas y comida para mis hijas. Podría movilizarme en bus pero me expondría a atracos pues ya la gente no roba joyas sino bolsas de comida. No quiero dejar de recalcar, sin embargo, que salir de casa en carro también supone exponerse y poner en riesgo la vida, pero hay que salir a trabajar y buscar comida, ¿no?

La leche, por ejemplo, es otro tormento. No hay leche, no se consigue, y si por algún milagro (o por el trabajo de los deshonestos bachaqueros –contrabandistas–) se logra conseguir el precio es tan exorbitante que es imposible comprarla. Lo mismo pasa con muchos productos básicos de alimentación e higiene personal. ¿Cómo le explicaría yo a mi bebé de doce meses que no hay leche? No quiero parecer superficial, pero yo no puedo imaginarme cómo están haciendo las madres en Venezuela. Es una total tragedia. Y no quiero ni pensar en los bebés que tienen que tomar leche de fórmula, cuyo precio es más que exorbitante. Habría que trabajar y gastar el sueldo entero en comprar esa leche.

Yo siento que no podría ir a Venezuela a causarles más estrés a mis padres del que ya tienen día a día. Es un suplicio para ellos obtener alimentos puesto que ya un par de ancianos no están para hacer colas de seis horas bajo el sol de Maracaibo para así comprar un paquete de pasta o de papel sanitario. Todos los días hay que salir y buscar en las bodegas cercanas algunas cositas, dos tomates, una cebolla, un plátano para ir satisfaciendo la necesidad diaria de hacer tres comidas. Como ya lo mencioné, nosotros somos cinco personas por lo que les causaríamos una preocupación permanente a mis padres: sería muy difícil conseguir comida para todos. 

Entonces cuando me preguntan que cuándo voy a visitar a mi familia en Venezuela mi respuesta generalmente es: “no sé, pero ojalá pueda ser pronto”.

¿Cómo le explicaría yo a mi bebé de doce meses que no hay leche en Venezuela?
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