Evitar las alamas sanitarias es una cosa, y actuar con efectividad frente a los riesgos, otra

Ana Mato, ex ministra de Sanidad.
Ana Mato, ministra de Sanidad.

Mal uso de los antibióticos, la creciente circulación internacional de viajeros, las migraciones y una mala planificación de las actividades preventivas provocan que se estén detectando nuevas patologías de enfermedades erradicadas.

Evitar las alamas sanitarias es una cosa, y actuar con efectividad frente a los riesgos, otra

Mal uso de los antibióticos, la creciente circulación internacional de viajeros, las migraciones y una mala planificación de las actividades preventivas provocan que se estén detectando nuevas patologías de enfermedades erradicadas.

Es comprensible que el Gobierno desea evitar que se generen alarmas sanitarias que creen innecesarias psicosis colectivas entre la población. Ante un determinado riesgo, pandemia o epidemia se debe tener un protocolo de actuación para evitar esos estados, atendiendo al objetivo inmediato de controlar la enfermedad o sus consecuencias.

Pero no es menos cierto que, debido a diversas circunstancias, han rebrotado en España enfermedades endémicas que se creyeron erradicadas, y sin duda lo estaban. Y no es menor cierto, aunque políticamente no sea correcto, que no existe el adecuado control de las enfermedades que pueden volver a entrar en nuestro país entre las oleadas de inmigrantes ilegales. Claro que si dices esto enseguida te tachan de racista, xenófobo o cosas peores.

Este caso, recuerda que las alertas sanitarias deben ser permanente. La Organización Mundial de la Salud ha instado a los países miembros a fortalecer la vigilancia con vista a la rápida detección de las enfermedades reemergentes tanto como a la pronta identificación de las nuevas. En un espléndido trabajo al respecto, el Doctor Ramos Calvo explica que se consideran enfermedades extinguidas del pasado y reemergentes a las entidades que se consideraban controladas o en proceso de eliminación, que resurgen y en muchas ocasiones lo hacen en condiciones epidémicas. Tal es el caso de la tuberculosis , el paludismo, el cólera, el Tor, la Peste el Dengue y algunas enfermedades inmunoprevenibles como la Difteria y la Poliomielitis.

Dice el doctor Ramos –no el periodista Ramos- que “El mal uso de los antibióticos, la creciente circulación internacional de viajeros, las migraciones y una mala planificación de las actividades preventivas, han provocado que en los últimos años tanto en España como en otros países occidentales se haya detectado un aumento de este tipo de patologías”.

Y cita  el brote de rubéola en la Comunidad de Madrid con aparición de casos de rubéola congénita. Los brotes de sarampión en Almería, La Rioja , Madrid, Cataluña, Canarias y Comunidad Valenciana, el incremento de parotiditis en todo el país, la aparición de casos de meningitis C en adultos, el aumento de casos de hepatitis A en colectivos de adolescentes y viajeros, así como aumento de las enfermedades de transmisión sexual y otras patologías importadas.

“A pesar de los calendarios vacunales existentes, las nuevas realidades sociales obligan a plantearse nuevas estrategias donde los médicos estamos obligados a intervenir. Las fronteras para las enfermedades infecciosas son cada vez mäs estrechas y es necesario activar medidas de prevención tales como el uso del preservativo, la profilaxis de la malaria, etc.”, señala.

Y a todo esto hay que hacerle frente como no parece que se le haya hecho, pese a todo, con el caso del “ébola” que vuelve a pillar a nuestro Ministerio de Sanidad desprevenido. Es evidente que algo ha fallado en este caso, y no caben errores cuando las consecuencias tan imprevisibles como pavorosas.

Evitar las alamas sanitarias es una cosa, y actuar con efectividad frente a los riesgos, otra
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