Este año se cumple el 70 aniversario del descubrimiento del LSD por parte de Hofmann

“La verdad yo no descubrí nada. Fue la sustancia la que me descubrió a mí”, dijo Albert Hofmann, que descubrió el LSD mientras buscaba un fármaco para las hemorragias uterinas.
Este año se cumple el 70 aniversario del descubrimiento del LSD por parte de Hofmann

LSD - attempted reconstruction of acid patterns

Juego de colores intenso, caleidoscópico.  Wally Greeninker via Compfight

Laboratorios Sandoz, en Basilea (Suiza). Era el año 1938,cuando  Albert Hofmann sintetizaba por primera vez  la dietilamida del ácido d-lisérgico, LSD-25 o lisergida, compuesto semisintético, preparado a partir del ácido lisérgico, obtenido mediante hidrólisis de los alcaloides naturales del cornezuelo del centeno (”Claviceps purpúrea”), hongo parásito del centeno.

Desde la antigüedad hay datos de intoxicaciones masivas por este hongo, ergot, remontándose los  testimonios más antiguos a la época de los asirios, 600 años a.d.C. En  la Edad Media, fueron envenenados por este hongo muchos de los que se alimentaban de pan de centeno, que les provocaba una terrible enfermedad conocida como el “fuego sagrado” o “fuego de San Antonio” (ergotismo),  cuyos síntomas y manifestaciones llevaron, por parte de las autoridades de la época a numerosas  acusaciones a dichos enfermos, de posesiones demoníacas. Se  cree que los “juicios de las brujas de Salem”, pudieron ser desencadenados porque algunas jóvenes se intoxicaron por el consumo de  centeno contaminado.

Hofmann buscaba un fármaco para las hemorragias uterinas, para evitar el sangrado postparto y, sin querer descubrió el  LSD.

Cinco años más tarde,una tarde de primavera de un viernes 16 de abril de 1943, recristalizando una muestra, Hofmann ingirió accidentalmente una mínima dosis del compuesto, cuando.... sintió una sensación extraña....y entonces la concepción del mundo se alteró, apareciendo cambios en la percepción llamados sinestesias, explotando su entorno en un conjunto de luces, formas, colores, espirales y sintiéndose embriagado de una manera muy extraña...se había intoxicado con LSD. Según sus palabras, los objetos adoptaron tamaños inusuales y los colores se volvieron más brillantes, alterándose también la percepción del espacio y del tiempo. Era como si viera el mundo a través de un caleidoscopio. Podía oír el color y ver el sonido. Al cabo de un par de horas la agradable embriaguez desapareció.Acababa de descubrir el LSD.

Como buen científico que era, relacionó este efecto con las sustancias con las que trabajaba, y movido por su curiosidad, al cabo de unos días se administró de nuevo aquella sustancia, apareciendo de nuevo los efectos psicológicos con ilusiones y pesudoalucinaciones,tales  como  que  el laboratorio empezaba deformarse o notando una especial dificultad para hablar, por lo que  decidió irse a casa. Pedaleaba fuertemente en su bicicleta, pero no notaba que avanzase. Una vez en casa los muebles giraban, y sufrían extraños cambios, alterándose  las imágenes y los colores. Pidió un vaso de leche, que le fue servido por una “bruja” con una máscara de colores, en ese momento se asustó, y pensó que se moría. Pero...de repente volvieron las imágenes maravillosas, se abrían y cerraban  círculos y espirales, cada sonido provocaba colores, hasta que fue recuperando la normalidad y se durmió. Cuando Albert despertó al día siguiente, tenía la mente clara y fresca, desayunó con gran sensación de bienestar y con una concepción diferente de la vida, encontrando por ejemplo, la comida riquísima. En el paseo por el jardín de su casa, notó  que sus sentidos vibraban con una sensibilidad superior que duró todo el día. Según la personalidad del individuo, su predisposición o el entorno, hay una gran variedad de sensaciones .Para él, había  sido una experiencia mágica.

Tras la ingestión accidental de LSD, A.Hofmann envió a su superior, el profesor Stoll, el siguiente informe:

El viernes pasado,16 de abril de 1943, tuve que interrumpir a media tarde mi trabajo en el laboratorio y marcharme a casa, pues me asaltó una extraña intranquilidad acompañada de una ligera sensación de mareo. En casa me acosté y caí en un estado de embriaguez no desagradable que se caracterizó por una fantasía sumamente animada. En un estado de semipenumbra y con los ojos cerrados (la luz del día me resultaba desagradablemente chillona), me penetraban sin cesar unas imágenes fantásticas de una plasticidad extraordinaria y con un juego de colores intenso, caleidoscópico. Una o dos horas después este estado desapareció”.

Hofmann, descubrió hace 70 años el LSD, sustancia  que él creía que facilitaba la íntima sensación de unión con el universo y, que  a través de cambios en la organización del pensamiento, visión de lo absoluto, trascendencia o acceso a lo más profundo de la conciencia, le llevó a encontrarse con  una concepción de la vida más espiritual, gran antídoto para el consumismo de la época. Hofmann siempre fue partidario del uso razonable del LSD,  pues él pensaba que esta sustancia, que nunca había sido descubierta por el hombre, era el más fuerte mecanismo para la explosión o el desahogo  de la mente.

En los años sesenta, el consumo de LSD se convirtió en una epidemia, aparecían "malos viajes", flashbacks, indeseables experiencias con ataques de pánico y trastornos de ansiedad, con desencadenamiento de estados psicóticos. El sueño de Hofmann se destruyó.

Hofmann murió el 29 de abril de 2008 a los 102 años.

Este es mi pequeño homenaje a Albert, gran científico donde los haya, y es mi reflexión acerca de como los grandes descubrimientos aparecen sin buscarlos . Ojalá que en un futuro su descubrimiento pueda ser útil a la comunidad científica.

Este año se cumple el 70 aniversario del descubrimiento del LSD por parte de Hofmann
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