¡No nos dejemos arrebatar la esperanza!

Sueños. / Manel Vizoso
Sueños. / Manel Vizoso

Esperanza y fantasía son cosas bien diferentes. La esperanza nace en el alma, la fantasía en la imaginación.

¡No nos dejemos arrebatar la esperanza!

Es frecuente confundir esperanza y fantasía y calificar de ilusos a quienes viven con esperanza. Esperanza es creer que algo sucederá, aspirar a ello y esperarlo con serenidad, realismo y conformidad; la ilusión es más bien una percepción irreal de un suceso que se desea y, en consecuencia, sin demasiado convencimiento de que pueda llegar a ser  realidad. La esperanza nace del interior, del alma, la fantasía  de la imaginación.

Tenemos derecho a la esperanza y la obligación de hacer frente a los agoreros, pesimistas y derrotistas que pretenden despojarnos de ella, calificándonos de utópicos, ilusos, soñadores e ingenuos. Tan importante como tener esperanza es hacer que otros la sientan y acompañarles en su camino para alcanzarla. Martin Luther King lo resumió así: “ Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”.

Que no nos arrebaten la esperanza de conseguir la tolerancia y el respeto entre quienes creen, piensan y sienten de forma diferente.

Que no nos arrebaten la esperanza de conseguir que el sentimiento de solidaridad con los más necesitados se extienda por el mundo.

Que no nos arrebaten la esperanza de contemplar en cada hombre a un ser humano y no su raza, origen, creencia religiosa, ideología política, sexo u otra condición.

Que no nos arrebaten la esperanza de erradicar del mundo el odio y el rencor, para agostar el deseo de  venganza, que acarrea dolor y represalias.

Que no nos arrebaten la esperanza de que la familia se mantenga como núcleo natural de unión entre las personas, a través de sentimientos como la entrega, el sacrificio, el cariño, el perdón, la compañía, la ayuda.

Que no nos arrebaten la esperanza de creer firmemente en la amistad exenta de interés, respetuosa con los sentimientos y la forma de pensar del otro, presente siempre aún en la distancia, dispuesta siempre a dar, recibir y acompañar.

Que no nos arrebaten la esperanza de que en la actividad política llegue a prevalecer el servicio a los demás, el respeto dentro de la discrepancia, la honradez entendida en el sentido de rectitud e integridad en el obrar, la sumisión al marco de convivencia.

Si tu diccionario, lector, me incluye como iluso, respeto tu opinión, pero no me arrebates mi esperanza. @mundiario

¡No nos dejemos arrebatar la esperanza!
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