Escenario sostenible

Un paisaje. / RR SS
Un paisaje. / RR SS
¿Estamos ante un cambio real de estrategia para realinear los modelos de negocio a los objetivos de la sociedad?
Escenario sostenible

En artículos anteriores he compartido el enfoque de sostenibilidad medioambiental y social que implica a las empresas como actores principales de la transformación necesaria de nuestro modelo de vida.

Las empresas deben centrarse en lo que mejor saben hacer que es crear valor resolviendo problemas, pero un valor que pasa de ser exclusivamente para los accionistas a un valor compartido con las partes interesadas o stakeholders. Es preciso incluir a la Naturaleza y la Sociedad como capitales imprescindibles como lo es hasta ahora el financiero y por supuesto a todas aquellas personas involucradas en el proceso de negocio, no solo los empleados y los clientes sino todos los que están en la cadena de valor (proveedores, comunidad local...).

Es importante señalar aquí que ha sido la comunidad financiera y más concretamente los grandes gestores de fondos los principales impulsores de esta corriente ESG en el convencimiento de que solo implicándose en la resolución de los grandes problemas se podía garantizar la rentabilidad a muy largo plazo que reclaman sus inversores (pensionistas y estados).

Esa es la piedra angular del concepto de sostenibilidad: solo trabajando por la sostenibilidad del entorno del que dependes puedes garantizar la viabilidad del negocio y por tanto su sostenibilidad financiera. Ganamos todos.

La sostenibilidad así definida está ya entrando en el debate corporativo y son pocas las empresas que no han incorporado en su narrativa este compromiso que demanda la sociedad y muy especialmente los jóvenes. Pero del dicho al hecho hay un trecho y es efectivamente la autenticidad la prueba definitiva de que no estamos ante un lavado de cara (greenwashing cuando hablamos de reto medioambiental) sino ante un cambio real de estrategia para realinear los modelos de negocio a los objetivos de la sociedad.

Y es que primero hay que entender qué es la transformación sostenible (ya hablaremos de las necesidades formativas otro día) para ponerla en marcha y necesariamente medirla para valorar sus avances

Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar.

William Thomson Kelvin (Lord Kelvin), físico y matemático británico (1824 – 1907)

No vale con meras declaraciones, necesitamos resultados y para eso precisamos de indicadores. Y cuanto más globales y claros mejor porque eso permitirá comparar y con ello incentivar y premiar a los que realmente se esfuercen.

Esto es especialmente relevante en un momento como el actual en el que se está movilizando una enorme cantidad de liquidez en el mercado desde los gobiernos para impulsar la recuperación y resiliencia tras el tremendo impacto del COVID que se añaden a los principales gestores de fondos que ya utilizan los criterios de sostenibilidad como referencia de inversión prioritaria. 

Los expertos en sostenibilidad ya hablaban de sopa de letras en referencia a las distintas iniciativas que se iban poniendo en marcha (TCFD, SASB, IASB, GRI…) y que afortunadamente están convergiendo en el convencimiento de que solo con un sistema unificado de medición se puede dar un impulso claro a la transformación

Esto va muy deprisa.

Empieza a aumentar la litigiosidad a nivel global contra empresas que no hacen lo suficiente. Leyes y penalizaciones sí, pero sobre todo herramientas para que las empresas consigan resultados. Medir para cambiar. @mundiario


Os dejo algunas referencias interesantes publicadas este mes:

Poor ESG standards hold back funds’ ability to do good

50 Companies Reporting on Stakeholder Capitalism Metrics as International Support Grows

10 Open Questions For The 40 Trillion-Dollar ESG Industry

ESG Disclosure Plans Emerge as Corporate Priority, Study Finds

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