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Esta es la única forma de volver a la normalidad después de la pandemia de Covid-19, según Bill Gates

¿Cómo esta importante figura elemental del sistema capitalista mundial sabe eso? "El final de la epidemia, en el mejor de los casos, es probablemente 2022", aseguró el fundador de Microsoft. 
Esta es la única forma de volver a la normalidad después de la pandemia de Covid-19, según Bill Gates
El fundador de Microsoft, Bill Gates, durante su intervención en el Foro Económico Atlantic Council, en Washington DC, Estados Unidos / NBC.
El fundador de Microsoft, Bill Gates, durante su intervención en el Foro Económico Atlantic Council, en Washington DC, Estados Unidos / NBC.

Una de las grandes figuras del sistema capitalista mundial se ha pronunciado sobre la crisis global que él mismo predijo, y acerca de la cual ya existe una proyección estimada de cómo terminará, incluso aunque esta importante personalidad de influencia pública no forme parte directa de la comunidad científica, pero sí de la financiera. 

Y es que el cofundador de Microsoft, Bill Gates, señaló el pasado domingo durante una entrevista con el canal estadounidense NBC News que “la humanidad sólo podrá volver a la vida normal tras la pandemia de coronavirus cuando exista una vacuna superefectiva y asequible”. “La única forma de volver completamente a la normalidad es obtener una vacuna que sea superefectiva y esté disponible para muchas personas”, dijo el multimillonario norteamericano. 


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Microsoft es una corporación tecnológica multinacional que fabrica dispositivos electrónicos y sistemas operativos informáticos para todo tipo de ordenador, móvil o artefacto electrónico. Bill Gates es uno de los cinco hombres más ricos del mundo y ostenta un patrimonio de 114.100 millones de dólares, según la revista Forbes. 

Aunque Gates no es un científico, es uno de los principales financistas del mundo que ha colocado capitales en los proyectos de investigación y desarrollo de la vacuna contra la Covid-19, lo cual le permite tener conexiones directas con los centros médicos y de virología en Estados Unidos encargados de analizar el comportamiento del patógeno y de la pandemia. Por esa razón, habló con conocimiento de causa al afirmar hace unos meses que “en los países ricos, la pandemia de coronavirus terminará a finales de 2021, mientras que los países pobres se extenderá hasta finales de 2022”.

"El final de la epidemia, en el mejor de los casos, es probablemente 2022. Pero durante 2021, las cifras deberíamos poder reducirlas si adoptamos el enfoque global. Entonces, ya sabes, gracias a Dios, que la tecnología de vacunas estaba ahí, que llegó la financiación, que las empresas pusieron a su mejor gente en ello. Por eso soy optimista de que esto no durará indefinidamente", pronosticó anteriormente el filántropo.

¿Cómo se administra la actual crisis global?

Esto implica que el enfoque propuesto por el reconocido empresario se basa en crear una infraestructura mundial de emergencia que abra fondos especiales para la dotación de equipos de bioseguridad e insumos destinados a la producción y distribución de la vacuna, pues gracias al paradigma del desarrollo tecnológico en todos los ámbitos de la ciencia y de la vida, se puede hablar de una opinión pública estimada acerca del final de este período de inestabilidad en la historia de la humanidad, algo que era imposible de prever en las dos pandemias previas a la de Covid-19 que fueron las dos más devastadoras de nuestra existencia: la de la peste negra en 1347 y al de influenza en 1918.

La fundación Bill Gates y Melinda Gates cuenta con fondos que exceden los 40.000 millones de dólares. Su fundación solía dedicarse plenamente a la lucha contra el VIH, la malaria y el polio; hasta la llegada del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. "La actual crisis mundial puede informar nuestra respuesta a la próxima", reflexionó Gates. "La línea de innovación sobre la ampliación de los diagnósticos, las nuevas terapias y las vacunas es realmente impresionante", dijo.

Entonces, la posición de este influyente actor global de los círculos financieros y públicos a nivel mundial está basada en invertir los flujos de capitales más grandes del sistema mundo para que el retorno a la normalidad pueda ser una realidad y no una meta, es decir, para que se cree un nuevo espectro-clima de salud pública global con la lección histórica aprendida de prevenir o al menos estar preparados como civilización para combatir las próximas pandemias que, inminentemente, sacudirán a la humanidad. 

En una entrevista con la revista Wired, Gates sostuvo que “el COVID-19 generó daños económicos y deudas por miles de millones de dólares”. “Nos tomará años regresar a como estábamos en 2020. No es la primera o la Segunda Guerra Mundial, pero está en ese orden de magnitud como un impacto negativo para el sistema”, agregó.

El sistema de vida nunca antes había sido trastocado a niveles de crisis humanitaria desde el final y las secuelas del segundo conflicto global en 1945, pues la crisis financiera del 2008 no generó una recesión ni un umbral de pobreza tan grande como lo hicieron las dos guerras mundiales en el siglo XX y como lo está haciendo actualmente la pandemia de Covid-19, que es de lejos la peor crisis multidimensional e histórica del siglo XXI. 

¿Cuál será la próxima pandemia?

Pero este período de turbulencia no es el último que podría enfrentar nuestra civilización en este centenario. La tercera década del siglo XXI empezará el 1 de enero de 2021 y el millonario estadounidense hizo hincapié en cuál será probablemente la próxima “pandemia”; el peligro del cambio climático: “A pesar de que el mundo trabaja para detener el nuevo coronavirus y comenzar a recuperarse de él, también debemos actuar ahora para evitar un desastre climático construyendo y desplegando innovaciones que nos permitan eliminar nuestras emisiones de gases de efecto invernadero", advirtió Gates. 

De hecho, la agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas (ONU) tiene como eje central la reducción de la temperatura del planeta a 1 grado centígrado mediante la reducción de las emisiones de dióxido de carbono del sistema industrial de producción mundial, pero con la pandemia de coronavirus, la prioridad de ese proyecto de vida sistémico de la humanidad podría ser un tanto desplazada por la inversión global en la prevención y preparación de los sistemas sanitarios de todo el mundo contra futuras pandemias víricas. 

Aun así, el calentamiento global no es menos importante, pues siguen incrementándose las temperaturas en ambos polos del planeta y eso tiene repercusión en las rutas comerciales cercanas a los Océanos Atlántico, Ártico y la zona de la Antártida, por donde pasan las mercancías de grandes potencias que abastecen la cadena de suministros a nivel mundial, como Estados Unidos y Rusia. 

Por ello, el empresario dijo que “se deben electrificar los medios de transporte cuanto antes, excepto los camiones y los aviones”. Bill Gates piensa que la implementación de electricidad en camiones y aviones es “inviable”. “La electricidad funciona cuando es necesario cubrir distancias cortas, pero necesitamos una solución diferente para vehículos pesados de largo recorrido”, argumentó.

Es indispensable que la dinámica y el funcionamiento del sistema económico mundial, que es el pilar y la esencia del sistema de vida moderno, evolucione hacia nuevas formas de energía que sean sostenibles tanto financiera como ecológicamente.

"Para 2060, el cambio climático podría ser tan mortal como COVID-19, y para 2100 (el final del siglo XXI) podría ser cinco veces más mortal. Ojalá hubiera hecho más para llamar la atención sobre el peligro del cambio climático”, se lamentó.

Sin embargo, la visión científica, financiera y logística de Gates sobre esta crisis podría ser el preludio de la nueva plataforma que la comunidad internacional podría configurar desde la ONU a modo de política global sobre la preservación del funcionamiento normal de la civilización rumbo a nuevos estadios de desarrollo en la historia. @mundiario