¿Es posible morir por la Covid-19 en la post-vacunación?

Es esencial aplicarse la vacuna contra el SARS-CoV-2
Vacuna contra el SARS-CoV-2.

En plena vacunación contra la Covid-19 crecen los informes periodísticos de casos de re-infecciones y de muertes en el proceso de la post-vacunación.

¿Es posible morir por la Covid-19 en la post-vacunación?

En pleno plan de vacunación contra la Covid-19, en los distintos medios del mundo, y en mi caso particular en Argentina, es posible encontrar réplicas de distintos informes sobre pacientes que padecen de re-infecciones y/o muertes, y que ocurren a pesar de estar inoculados, incluso con las dos dosis, a causa de la enfermedad provocada por el SARS-CoV-2, cualquiera sea la fórmula utilizada.

En lo que va de junio, se han mencionado varios casos icónicos dentro de distintos puntos geográficos de la Argentina de los que rescato algunos a modo de ejemplo; comenzaré recordando el caso del presidente argentino, Alberto Fernández, quien dio positivo a la Covid-19 pese a haber sido uno de los primeros en recibir la Sputnik V. Luego, se han sucedido otros casos, como el de Rubén Bentos, un enfermero del Hospital Roque Sáenz  Peña, de la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe, quien falleció a pesar de haberse aplicado las dos dosis de la Sputnik V —Rubén padecía de comorbilidades y era insulinodependiente—; el de la enfermera María Castelló, de 34 años, que había recibido las dos dosis de la vacuna rusa y que trabajaba en el Hospital Santojanni de la Ciudad de Buenos Aires —antes de vacunarse ya había padecido la Covid-19, aunque de forma moderada, solo presentó unas líneas de fiebre y dolores corporales; vale agregar que no padecía de ninguna enfermedad, subrayaron los distintos medios—. En Córdoba, murió el Dr. Santiago Gerónimo, un médico de 44 años que se desempeñaba como jefe de la guardia del hospital Arturo Illia, de Alta Gracia, quien también estaba vacunado con las dos dosis de la Sputnik V o el de la maestra jardinera, también de Córdoba, quien había completado el plan de inmunización con la fórmula china, Sinopharm. Además, recientemente, el reconocido y exitoso actor Gino Renni, de 78 años, fue internado con una neumonía bilateral, siendo tratado con un anticoagulante y oxígeno, pese a tener las dos dosis de la vacuna Sinopharm.

Si tenemos en cuenta lo que manifiestan los expertos en el tema de la Covid-19, volver a contagiarse o morir a causa de esta, pese a tener dos aplicaciones de cualquiera de las vacunas, es un hecho "muy excepcional”; no obstante, la inmensa mayoría se preguntan: ¿Cuán excepcional son estos hechos? ¿Existen valoraciones al respecto que nos indiquen si es o no un peligro vacunarse?

Según los datos del Ministerio de Salud de la Nación, y que fueron publicados en el medio Infobae, al 08 de mayo, el 1,6% de los vacunados con una y dos dosis contra la Covid-19 contrajeron la enfermedad, aunque la mayor diferencia se observa en los fallecidos; quienes recibieron una sola dosis representaron el 0,04% —se registró un muerto cada 2.500 vacunados—; por el contrario, quienes recibieron el esquema completo con las dos dosis, y a las tres semanas posteriores de la segunda dosis, fallecieron por Covid-19 el 0,003% —un muerto cada 33.333 vacunados; esto ya nos deja en evidencia que es muy importante tener las dos inoculaciones, ya que la efectividad es mucho mayor—.

Por otra parte, la SATI (Sociedad Argentina de Terapia Intensiva) presentó un estudio cuyas muestras contenían los datos de 177 unidades de terapia intensiva (UTI) de hospitales públicos y privados de todo el país, considerados al 28 de mayo, donde reflejaban que el 12,3% de los pacientes positivos internados en terapia, habían recibido una dosis en los 15 días previos a la internación, y apenas el 1,5%, las dos dosis —Vale subrayar que esta muestra solo considera a los pacientes internados en terapia; no obstante, es otra manera de determinar la importancia de vacunarse con las dos dosis—.

Vacuna rusa llegando a Argentina. Twitter.

Vacuna Sputnik-V

A la vez, y en cuanto a la vacuna Sputnik-V, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires reveló, en base a análisis propios, sustentado sobre un total de 186.581 personas, entre 60 y 79 años, que recibieron la mencionada vacuna en los partidos del AMBA —Área Metropolitana de Buenos Aires, conformada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), donde funciona la Capital Federal y 40 localidades de la Provincia de Buenos Aires (PBA) que se ubican alrededor—, que la efectividad es del 78,6% para evitar contagios, del 84,7% para evitar las muertes y del 87,6% para reducir las hospitalizaciones


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Un aspecto a tener en cuenta, es que para poder determinar la efectividad de una vacuna se deben considerar algunas variables, como por ejemplo, en el grupo de los vacunados, si bajó la mortalidad o atravesaron la enfermedad de forma más leve, así como es necesario saber el número de infectados en los no vacunados o tener en cuenta la presencia de otras variantes o cepas en circulación con capacidad para disminuir la efectividad de la vacuna. También, la efectividad depende de la aceptación y accesibilidad de la población a la vacuna, de una adecuada conservación y manipulación del fármaco, de una correcta administración de las dosis (vía, lugar y técnica), de las características de la persona a la que se le administrará la vacuna (edad, estado de salud y la existencia de una enfermedad de base o comorbilidades), etcétera. Es decir, cuando un laboratorio nos informa que su vacuna presenta una eficacia del 90%, nos está diciendo que su fórmula tuvo la capacidad de prevenir los síntomas de la Covid-19 en el 90% de los voluntarios que la recibieron en comparación con el placebo y en condiciones ideales de experimentación; ahora, para determinar la efectividad debemos esperar a que se la utilice de forma masiva, en el mundo real y sin variables controladas.

Con estos datos, que nos otorgan una valoración de los hechos mencionados, puedo concluir que es esencial aplicarse las dos dosis, ya que disminuye las muertes y los contagios, aunque claramente no los anula —por ello es vital continuar aplicando las medidas higiénico-sanitarias aprendidas al inicio de la pandemia—; disminuye los internados en terapia intensiva, la enfermedad cursa con signos y síntomas más leves y hace que el sistema de salud sea más sólido, no entrando en una situación de colapso sanitario. @mundiario

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