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¿Es necesario un diccionario de siglas?

Quienes las usan con frecuencia, lo hacen con naturalidad, como dando por hecho que todo el mundo tiene que saber, por obligación, su significado.

¿Es necesario un diccionario de siglas?
Siglas. / Cuasar
Siglas. / Cuasar

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Alfonso García

Alfonso García

El autor, ALFONSO GARCÍA, es columnista en MUNDIARIO y también escribe en El Correo Gallego. Es notario jubilado desde 2012 y autor de diez monografías sobre temas diversos. En 2017 publicó "Entre el odio y la venganza. El Comité Internacional de Cruz Roja en la guerra civil española” y ahora ultima “Algunos abuelos de la democracia”. @mundiario

AIEA, BID, BIRF, CEPAL, SÉPALES, CETREDE, SIDITA, ICE, ICI, IGN, API, ACNUR, NATO, OTAN, EVITDA, TAE, ASEPEYO, CIC, CINDER, CONARENA, I+D+i, IHAC, INAP... ¿... Y esto qué es?, me pregunto yo y, tal vez, usted. también. El uso de las siglas se ha generalizado en las conversaciones, medios de comunicación, tertulias y en determinados ámbitos especializados, tales como política, economía, ciencia y medicina, por ejemplo.  Vivimos inmersos en una selva de siglas que nos sorprende, al menos a mí, confunde y hasta me hace pensar que cada día que pasa doy un paso atrás, porque me resulta difícil entender determinadas informaciones o conversaciones.

Quienes las usan con frecuencia, lo hacen con naturalidad, como dando por hecho que todo el mundo tiene que saber, por obligación, su significado. También los hay que lo hacen por esnobismo, como si su uso les diera un plus de conocimiento.

Otros manejan las siglas como un arcano, e inmediatamente después de soltarlas, esperan el correspondiente ¿... y eso qué es?, para emplearse a fondo dando toda clase de explicaciones quien  las pide, que las escucha con complejo de ignorante y cara de desorientado.

Hay otra especie de usasiglas: los que siempre tienen prisa y, por lo tanto, necesitan abreviar las explicaciones, aunque en el fondo, en ocasiones, no sepan muy bien de qué se trata.

En resumen, si los emoticones son una simplificación lamentable y vanal  de los sentimientos, las siglas son lo mismo en cuanto a  la información. Unos y otras, expresiones reduccionistas –permítanme la licencia- que me resisto a aceptar.

Si recordar su significado resulta difícil por el ilimitado número de ellas, la cosa se complica cuando se usan las letras iniciales de su equivalente en otro idioma, generalmente, el inglés. Por ejemplo, OTAN-NATO, IVA-VAT.

Quiero suponer que la auténtica explicación de su generalizado uso es la economía lingüística y de espacio. Es cierto que un gran número de ellas llevan tantos años utilizándose que se han convertido en verdaderos conceptos, por ejemplo TALGO, siglas de “tren articulado ligero Goicoechea Oriol”.

En consecuencia,   propongo-sugiero a quien corresponda, la creación de un diccionario de siglas para uso de quienes guardamos nuestra memoria para otras cosas, ante la imposibilidad de conseguir satisfacción para el ruego de su supresión. @mundiario