¿Qué es la antropopausa y por qué demuestra la adaptabilidad humana?

Antropopausa. / Pixabay
Antropopausa. / Pixabay
Después de los meses de confinamiento, y los cambios radicales que se han producido por la covid-19, los científicos han empezado a observar un fenómeno conocido como antropopausa.
¿Qué es la antropopausa y por qué demuestra la adaptabilidad humana?

Con la pandemia los cambios a lo largo del mundo se han hecho notar sin lugar a duda.

El ritmo de vida de las personas, independientemente del país, ha cambiado de forma drástica junto con sus costumbres. Desde diciembre del año pasado se ha logrado implantar hábitos en la población con una celeridad que se creía imposible. 

Pero no solo la vida humana ha cambiado en nuestro planeta. El impacto de la adaptación a la que hemos que tenido que someternos durante los últimos meses ha llegado a la naturaleza, como era de esperar. 

Cada vez existen más estudios científicos midiendo el impacto de la ausencia de las personas en lugares donde los animales solían encontrárselas, el descenso de la contaminación motivado por la covid-19, o la bajada de los movimientos de recursos y población. Esta es una oportunidad de oro, puesto que, en el ámbito científico, rara vez pueden encontrarse con un entorno en el que los animales no estén siendo tan cercanamente influenciados por el comportamiento de nuestra especie. 

Esto que se está viviendo en el mundo natural, y desde el mundo de la investigación, se conoce como antropopausa. Es un término propuesto para designar la situación en la que los seres humanos no entran en contacto con la naturaleza a causa del coronavirus, especialmente en lo que se refiere a los confinamientos

Gracias a la antropopausa se están viendo cambios muy positivos en los comportamientos de los animales, así como las repercusiones de nuestra ausencia. Las ballenas vuelven a acudir a las áreas de cría que evitaban por el ruido de los motores de los barcos, en las zonas turísticas naturales la alimentación de los animales ha mejorado porque los turistas no les dan comidas inapropiadas, la vida animal en los bosques ha sufrido un pico en su actividad… Desde Nature hablan de haber documentado la aparición de pumas en Santiago de Chile, disminución de los animales urbanos como las ratas y el descenso significativo en los niveles de estrés de los animales. 

Zorro caminando por una carretera vacía. / Pexels, Erik Mclean

Aprovechando la ventana de esta oportunidad ya se han lanzado numerosos estudios científicos a gran escala. La Sociedad Internacional de Video-Logging ha creado una iniciativa, junto con otras organizaciones, para registrar la respuesta del entorno salvaje al descenso en la actividad humana y mejorar el entendimiento a cerca de la antropopausa y sus repercusiones.  

No es la primera vez que se viven situaciones de antropopausa, pero jamás a tan gran escala. Otros modelos con similitud a la situación con la que nos encontramos globalmente podría ser el lapso de tiempo posterior a los atentados del 11S, que paralizaron la actividad del mundo, o el territorio comprendido dentro de la zona de exclusión en Chernobyl, Ucrania. Haciendo hincapié en el caso de Chernobyl, es un modelo muy curioso, porque, pese a la radiación, la naturaleza supo resurgir y, más de treinta años después del desastre, ya hay 200 especies de pájaros con sus propios ecosistemas en la ex-ciudad y en la región que la rodea.  

Crecimiento de la vegetación en Chernobyl. / Pixabay

Son hechos como los descritos los que nos recuerdan el impacto tan feroz que puede tener el ser humano sobre el medio ambiente y todos los seres vivos con los que compartimos el planeta. Una de las cosas que ha probado esta enfermedad es que cuando no nos interponemos en el camino de la naturaleza esta prospera a un ritmo sorprendente. Sin embargo, por encima de eso, lo que ha probado es que nuestra adaptabilidad es superior a lo que anticipamos y que está totalmente condicionada por la gravedad de las circunstancias, sobre todo si esas circunstancias se dan a corto plazo. Lo que, sin duda, es desafortunado, porque al planeta le podría venir bien esa habilidad increíble para introducir cambios importantes en un lapso de tiempo corto que hemos demostrado. En el mismo año en el que Chernobyl liberó una cantidad de radiación que se expandió por toda Europa en forma de nubes, también se prohibió la caza de las ballenas que ha llevado a la recuperación lenta de estos animales, un hecho motivado por el activismo social. En última instancia, basta con que nos pongamos de acuerdo con medidas efectivas para salvar el medio natural. La pandemia se tacha de una situación excepcional, posiblemente deberíamos reconsiderar lo acostumbrados que estamos a escuchar el daño que le estamos haciendo al planeta como para que no lo veamos también como otra situación excepcional. Si algo hemos demostrado es que podemos solucionar los problemas creados por nuestro comportamiento, por lo que deberíamos empezar a pensar en extrapolar ese modelo a los labores para frenar la destrucción del planeta. @mundiario

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