Joan-Ramon Laporte, el catedrático que en el Congreso se salió del discurso oficial sobre las vacunas

Juan Ramon Laporte. / Twitter
Juan Ramon Laporte. / Twitter

Es profesor de farmacología y generó revuelo al criticar en el Congreso la gestión de la vacunación, a Pfizer, la EMA y la agencia española de medicamentos. / Entrevista

Joan-Ramon Laporte, el catedrático que en el Congreso se salió del discurso oficial sobre las vacunas

Joan-Ramon Laporte, catedrático en farmacología de la UAB, intervino en una comisión sobre la gestión de las vacunas en el Congreso. Sus declaraciones, que se salieron del discurso oficial, y que fueron consideradas por algunos medios de "negacionistas", desencadenaron un gran revuelo mediático. MUNDIARIO le ha entrevistado.

– Usted, que inició la farmacovigilancia en España, dice que las de Moderna y Pfizer no son vacunas sino fármacos. ¿La de AstraZeneca es vacuna o es fármaco?

– Conceptualmente la de AZ es una vacuna convencional.

– Se dice que los que estamos vacunados con pauta completa y nos hemos contagiado de la SARS-CoV2 después, hemos desarrollado una "superinmunidad", ¿es cierto?

– Eso dicen los estudios publicados. En principio, la inmunidad natural (por haber pasado la enfermedad) genera una memoria inmunitaria más duradera y de más amplio espectro.

 Cuando entrevisté para este mismo medio al virólogo Estanilao Nistal dijo que era mucho más probable que el virus hubiera saltado de un animal a un humano. Pero hoy parece que la teoría de que haya sido creado en un laboratorio vuelve a tener el mismo peso entre la opinión pública. ¿Podría, como especialista con más de 250 trabajos referenciados en bases de datos, posicionarse y dar una opinión al respecto?

– No, no estoy familiarizado con esta cuestión.

 Las vacunas se han vendido como muy efectivas en sus primeras dosis, pero exigen cada vez más dosis de refuerzo, ¿cree que se intuía desde el principio que iban a resultar un buen negocio?

– Solamente con una vacuna por persona ya era un gran negocio. Pero suena como lógico que las compañías farmacéuticas busquen mercados. En un mercado hay vendedores y compradores. Si el comprador no puede pagar no existe.

– Hemos visto que la última variante ómicron ha sido mucho más contagiosa pero menos mortal. ¿Se plantean posibles variantes más agresivas al ser humano?

– Que yo sepa, no se sabe (y no bromeo).

 ¿Se reafirma usted en su convicción de que no hay una evidencia empírica de que las vacunas salven vidas? 

– Los ensayos clínicos no produjeron tales resultados. Los análisis de la evolución de la enfermedad, que son estudios observacionales (y por lo tanto con menor poder intrínseco para establecer relaciones de causa a efecto), indican que las dos primeras dosis son protectoras, pero las pruebas del efecto protector de terceras (o cuartas) dosis no está claro. Todo dependerá de las variantes que vayan ocurriendo. Y falta estudios que permitan definir con mayor precisión qué hacer en pacientes con cuadros graves de inmunodepresión.

 Las vacunas no evitan el contagio y, sin embargo, el pasaporte covid exime en muchos países –lo sé a ciencia cierta porque acabo de llegar de Colombia– de que los usuarios se hagan una PCR para tomar un vuelo. ¿Podemos considerar las políticas internacionales han sido más arbitrarias que científicas?

– El valor del pasaporte covid basado en la historia vacunal es nulo. Las vacunas no impiden la transmisión. Por el contrario, una PCR es una prueba razonablemente fiable para descartar que una persona es portadora del virus (tenga síntomas o no).

 Le invitaron a la comisión sobre la gestión de las vacunas en el Congreso sin conocer el contenido de su discurso. De haberlo sabido con anterioridad ¿cree que lo hubieran hecho?

– No lo sé.

 ¿Qué opina usted del sensacionalismo de medios que le han tachado (desde su aparición en el Congreso) de "negacionista"? ¿Cuenta lo mismo en la actualidad la opinión del experto que la de quien no lo es?

– No por ser experto soy más fiable que las personas que padecen las restricciones, o la covid, o efectos indeseados de las vacunas. Me llama particularmente la atención que en todas las comparecencias anteriores ante la comisión no se solicitó una declaración de conflictos de intereses, de los comparecientes y de las sociedades a las que representaban, ni tampoco esta declaración fue realizada de manera espontánea. @mundiario

Joan-Ramon Laporte, el catedrático que en el Congreso se salió del discurso oficial sobre las vacunas
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