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Engullido por Poseídon, de Raúl Álvarez, el poeta del agua en Monty4 Arte de A Coruña

Engullido por Poseídon, de Raúl Álvarez marca una nueva etapa del artista en la que abandona el relax y el hedonismo plástico en aras de representaciones de su inquietud existencial ante el mar.

Engullido por Poseídon, de Raúl Álvarez, el poeta del agua en Monty4 Arte de A Coruña
Exposición de arte Engullido por Poseidón, de Raúl Álvarez
Exposición de arte Engullido por Poseidón, de Raúl Álvarez

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María Fidalgo Casares

María Fidalgo Casares

La autora, MARÍA FIDALGO CASARES, es Analista social y Crítica de arte y Literatura. Doctora en Historia por la Universidad de Sevilla, es Académica de la Historia de Andalucía y escribe en MUNDIARIO . @mundiario

Raúl Álvarez (Madrid 1982)  tras una época de intensa dedicación, y avalado por su selección como finalista en los Jackson como comentamos en MUNDIARIO en Espera, del artista Raúl Alvarez, el poeta del agua, finalista en los Premios Jackson 2016, por fin ha decidido poner el broche y exhibir sus producciones. El artista se presenta en la galería de A Coruña Monty4 Arte Contemporáneo, donde expondrá sus obras hasta finales de julio.

Perfectamente reconocible en su estilo y técnica, y  con el mar como protagonista absoluto como últimamente es habitual en él, presenta una serie de lienzos en los que detectamos una nueva, interesante e inquietante vuelta de tuerca que se ha apoderado de sus composiciones. Media docena de lienzos que se agrupan bajo los títulos de ‘Engullidos por Poseidón’ y ‘Las Entrañas de Poseídon’. Son producciones pictóricas en grandes formatos en los que identificamos la inconfundible silueta del artista en diferentes actitudes a la orilla de un mar embravecido y grandioso. Junto a estas producciones autobiográficas, otro conjunto de menor formato que presenta olas rugientes y ofrendas al mar, con esos resabios del arte pop californiano, ese dominio de los azules y los cautivadores encuadres compositivos que tanto caracterizan la obra de Álvarez.

Un dilema existencial marca el leitmotiv

Un dilema existencial marca el leitmotiv de la muestra. Reconocemos la forma, pero nos cuesta  reconocer el fondo, impregnado de una filosofía de la vida que aparta al artista de esa imagen de vitalidad, complacencia, del disfrute de la pintura, del arte por el arte y del be water my friend que había caracterizado su producción anterior.

Ahora, sin descuidar en absoluto la forma, el proceso creativo se ha centrado en el fondo y el argumento. Un fondo sorprendente que el mismo Raúl Álvarez ha descrito, y lo reproducimos tal cual porque nadie mejor que un artista para explicar su obra: "Engullido. Superado por momentos, absorbido por cada cuadro, obsesionado por cada pincelada, cada matiz y tono. Me sentía como batido por una ola gigante, revolcado por la marea, devuelto a la orilla y arrastrado de nuevo al mar. Poseidón me había engullido, era el reto. MI RETO. Mirarlo de frente, pausado y enfrentarme a él, entregarle mis ofrendas y a mí mismo en cuerpo y alma, ofrecerle mi veneración. Espero haberle honrado". Un mensaje pictórico en el que el mar ya no es el escenario plácido de sus cuerpos sumergidos, ni siquiera uno de los grandes elementos físicos del planeta. Está por encima. Adquiere el grado de divinidad poderosa que está dispuesta a engullir al pintor. Una temática que acerca sus lienzos a la insoportable levedad del ser y a la insignificancia del hombre frente a los elementos, pero contradictoriamente al sentimiento romántico del desafío del hombre frente a su destino.
 
El carácter preciosista del disfrute y el relax del agua de sus series anteriores, entre los que están sus cuadros más premiados, se ha transmutado en angustia, inquietud, y cierta metafísica que le aleja contundentemente de sus coqueteos con el hiperrealismo. Su pincelada ha dejado de ser tan amarrada y las masas de color se muestran algo menos definidas, valorando una mayor presencia por contraste, de las gamas ocres. También detectamos cierta descompensación -plenamente buscada- en el tratamiento de los volúmenes, llegando al efectismo en el tratamiento de las olas porque los escorzos en los que Álvarez es todo un maestro, se convierten en un eficaz recurso sensorial  llegando incluso en algunas de sus obras a rozar el expresionismo.
 
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Engullido por Poseidón VI. Óleo sobre lienzo 100x100 2016. / Raúl Álvarez
 
Álvarez nació artista y hoy es un magnífico pintor de oficio, y estos cuadros, como posiblemente todos los que ejecute a lo largo de su trayectoria, seguirán demostrando su gran calidad como dibujante, su habilidad como compositor de difíciles puestas de escenas, y una gran eficacia en el trabajo de las masas del color. Pero quizás lo más significativo de esta nueva muestra es el reto que supone que Raúl Álvarez afronte tan valientemente estos trabajos de menor salida comercial en el mundo del arte. ¿Va a ser una inflexión en su carrera o ha sido una catarsis, un paso atrás para coger impulso y volver a zambullirse en esos deliciosos cuadros que apasionan y cautivan al espectador desde su primera vista?
 
Todo un reto
 
Nos semejan algo extémpore... están pintados como antes de tiempo, son cuadros de mucha gravedad para un artista que -como quien dice-  acaba de empezar y los que hemos seguido su trayectoria, queremos creer que se producirá  una convivencia pacífica con sus beatíficas y glamourosas escenas acuáticas.
 
Conjeturando una explicación a la valentía que supone haberse dedicado con intensidad a esta serie en detrimento de sus clásicos de siempre, aventuramos un mensaje del que tal vez el propio artista no sea consciente: el mar rugiente y poderoso, puede representar el difícil mundo que le espera, que le va a engullir, y él quiere- y no quiere- rebelarse contra él. Es una metáfora de su carrera como pintor. Una travesía iniciática en la que como definió Pedro en in utero maris desea “exponerse al envite, situarse en el centro y esperar ese golpe de mar que trata de arrojarle contra los acantilados y convertirle en despojos”.
 
La clave está en la evolución. En la mayoría de los artistas la evolución está ligada a la búsqueda del estilo y de encontrar el propio camino en el mundo del arte, de consolidarse como pintor para lograr la libertad para experimentar con nuevas sendas. Pero es que Raúl Álvarez, hace tiempo que el camino lo ha encontrado, y constatado cómo su gran oficio y creatividad  le iban dado su nombre y su sitio merecido. Tal vez demasiado pronto, y de ahí esa cierta desazón y esa voluntad en no quedarse estancado y partir a un camino inexplorable representado por ese mar rugiente: "Las otras series no las abandono, funcionan y seguire haciendolas, pero necesito que mi trabajo evolucione, arriesgar y aprender".
 
Lo curioso es que aunque valoremos estos lienzos como menos comerciales, dada su gran eficacia expresiva,  estamos convencidos de que serán esos cuadros los que van a marcarle el resto de su trayectoria. Se convertirán en el punto de referencia y posiblemente en un futuro los que más se cotizarán. También, el tipo de cuadros que el artista conserva con él toda su vida y de los que cuesta desprenderse. En un hipotético viaje en el tiempo los vemos presidiendo sus antológicas, en las portadas de sus monografías y en los libros de arte asociados a su nombre, porque son sus obras más inequívocamente personales.
 
Engullido por Poseídon, capítulo importante en la vida artística de Raúl Álvarez, su episodio más identitario, una nueva vía tan desconcertante como inescrutable que no sabemos a donde llevará al artista y a su público. Lo que sí sabemos es que seguiremos ahí porque pocos artistas hay en el panorama actual que puedan generar en el público altas dosis de fidelidad y Álvarez, el poeta del agua, es uno de ellos. 
 
Hasta el 22 de Julio en Monty4Arte de A Coruña.