El enfoque afectivo en la didáctica de lenguas: rasgos definitorios

Libros de idiomas. / Pixabay
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Queda fuera de toda duda que la afectividad en la adquisición de las lenguas extranjeras, incluso en los demás ámbitos, tiene una grandísima importancia, opina el autor.

El enfoque afectivo en la didáctica de lenguas: rasgos definitorios

Queda fuera de toda duda que la afectividad(1) en la adquisición de las lenguas extranjeras, incluso en los demás ámbitos, tiene una grandísima importancia. Esto no quiere decir, de ningún modo, que la cognitividad de los aprendientes se marginalice. Se entiende por lo afectivo un amplio dominio que comprende los sentimientos, las emociones, las creencias, las posturas y que condiciona de una manera muy significativa nuestra conducta. Por eso: “La moderna investigación atribuye un papel importante a habilidades tales como: el control de las emociones, saber ponerse en lugar de los demás o el fomento de una actitud positiva ante el mundo y las cosas, para prevenir las conductas violentas y los conflictos interpersonales. Aunque durante mucho tiempo las emociones/los sentimientos debían ser disimuladas, hoy en día forman parte de la motivación, y en ciertos momentos pueden ser definitorias de nuestra conducta, transmitiendo sin palabras nuestro estado de ánimo”.(2)

La afectividad (3), emociones, sentimientos y pasiones, desempeñan un papel muy importante en nuestras vidas. Están arraigados biológicamente en nuestra naturaleza y forman parte de nosotros, lo queramos o no. Pese a ello, el niño/sujeto recibe desde el momento de su nacimiento muchas influencias que van configurando su personalidad. De allí, la relación que establezca el niño con su entorno depende de sus características personales y de la actuación de los diversos agentes sociales. Las influencias de estos agentes son básicas para que el sujeto alcance una estabilidad conductual y un nivel de madurez adecuado que le permita ser autónomo y responsable. Vamos a resumir tales agentes o factores como sigue:

> Factores influyentes en la afectividad.

> La familia: es el primer contexto del desarrollo del niño.

> La escuela: influye en la socialización e individualización del niño.

> La sociedad: es una gran escuela que nos enseña el arte de vivir. La educación en la afectiva se realiza por el contagio social.

La dimensión afectiva toca todos los aspectos de nuestra existencia, y de una manera directa, lo que pasa en el salón de clase, incluido aquel de las lenguas extranjeras.

Puesto que la influencia de los factores educativos en el dominio de la enseñanza y el aprendizaje de las lenguas extranjeras es muy amplia, nos parece útil organizar el campo a partir de una palabra de Stevick (1980):

“Le succès (dans l’apprentissage de langues étrangères) dépend moins des matériaux, des techniques et des analyses linguistiques que de ce qui se passe dans et entre les personnes pendant la classe”.(4)

Es decir, el éxito depende menos de las “cosas” que de las “personas”. Por lo que ocurre en el interior de las personas, entendemos los factores individuales tales como la ansiedad, la inhibición, la auto-estima, la auto-eficiencia, los estilos de aprendizaje y la motivación. Mientras que lo que ocurre entre las personas concierne los aspectos de la relación que puedan tener que ver sea con los procesos interculturales, tales como el choque cultural en las situaciones de aprendizaje de una segunda lengua (5), sea con las interacciones en el salón de clase donde hay que tener en cuenta las posturas del profesor y el establecimiento de un clima de clase adecuado.

El marco común europeo de referencia reconoce de una manera muy explícita la importancia de la afectividad en el proceso de aprendizaje. De allí que, tratando las competencias generales de los usuarios o los aprendientes de lenguas, en el párrafo 5 - 3; indica que:

“L’activité de communication des utilisateurs /apprenants est non seulement affectée par leurs connaissances, leur compréhension et leurs aptitudes mais aussi par des facteurs personnels liés à leur personnalité propre et caractérisés par les attitudes, les motivations, les valeurs, les croyances et les types de personnalité qui constituent leur identité”.(6)

Muchos son los profesionales de enseñanza de las lenguas extranjeras que escribieron sobre la importancia de los factores afectivos [Arnold, 1999; Dornyei, 2001; Dornyei y Murphey, 2003; Fonseca, 2002; Moskowitz, 1978; Rinvolucri, 1999; Schumann, 1999; Stevick, 1980, 1996, 1998; Underhill, 1999; Williams y Burden, 1997)]. Además, existe un corpus importante de investigaciones sobre la importancia de la afectividad en dominios como la motivación (Dornyei 2001, 2005; Lorenzo, 2004; las posturas (Mac Intyre et Charos, 1996), la auto-estima (de Andrés, 1999), el aprendizaje cooperativo (Casal, 2002); las diferencias individuales (Oxford y Ehram, 1993; Reid, 1995, Fonseca, 2005) y la ansiedad (Horwitz, Horwitz y Cope, 1986, Rubio, 2004, Youn, 1999). Pese a ello, los profesores (7) de las lenguas extranjeras se dejan guiar, al fin y al cabo, por sus propias experiencias: a medida que vamos dando lugar e interés a los factores afectivos en nuestra actividad profesional constatamos más la eficacia de los aprendizajes. Si queremos que los aprendientes posean una buena disposición para comunicar, es muy importante tener en cuenta los factores afectivos, lo que, en la práctica de clase se traduce esencialmente por la reducción del efecto de los factores negativos y la estimulación de aquel de los positivos.

Vamos a resumir algunos de los factores (8) que condicionan más el aprendizaje de las lenguas extranjeras como sigue:

> Factores que condicionan el aprendizaje de lenguas extranjeras.

> La ansiedad: podemos incluir aquí el miedo, la frustración, la tensión y la inseguridad.

> La auto-estima: podemos incluir aquí la seguridad la identidad, la confianza, la competencia y el valor personal.

> Las posturas y creencias.

> Los estilos de aprendizaje.

Además, señalamos que hoy en día y por doquiera, hay un desarrollo o un ensanchamiento en los objetivos de la enseñanza de las lenguas: aparte de los contenidos lingüísticos, se incluyen los contenidos socioculturales y relativos con los valores que son al mismo tiempo un complemento y un apoyo al aprendizaje de la lengua contribuyendo, por allí, a la formación de los ciudadanos responsables

En los cursos de lengua extranjera, la afectividad desempeña un doble rol: la preocupación por la afectividad puede mejorar el aprendizaje y la enseñanza de las lenguas, pero la enseñanza de lenguas puede, por su parte, contribuir de manera significativa a educar a los alumnos de modo afectivo. Para alcanzar mejores resultados, debemos tener en cuenta estas dos realidades.

En líneas maestras, podemos decir que la educación afectiva/emocional (9) es muy importante y conveniente porque, como lo afirman Juan Carlos Pérez - González y Mario Pena Garrido:

“Existen investigaciones en los últimos 20 años que han revelado que tanto la inteligencia emocional como las competencias socioemocionales constituyen una ventajosa herramienta personal para lograr mayores niveles de adaptación personal, familiar, social, académica, vocacional y profesional. Asimismo, en los últimos 5 años se han logrado algunas evidencias científicas importantes acerca de la posibilidad de mejorar los niveles de inteligencia emocional a través de programas de educación emocional (10)  bien fundamentados teóricamente y bien estructurados. Por tanto, la educación emocional es importante y conveniente porque puede contribuir a mejorar algunos de los recursos psicológicos más valiosos con los que las personas han de afrontar sus vidas”.(11)


1. El psicólogo y educador humanista Carl Rogers había criticado las instituciones educativas de su época porque según él, centraban su interés en lo cognitivo, no educaban sino del «¡cuello hacia arriba!». Pues, se trata de una focalización que pueda producir graves consecuencias sociales. Véase el estudio de Jane Arnold que tiene por título. “Comment les facteurs affectifs influencent- ils l’apprentissage d’une langue étrangère? ",en  (Ela) Etudes de linguistique appliquée, 2006/4 N° 144, p. 407.

2 Véase el estudio con el título: “Educar en la afectividad”, Eugenio González, Facultad de Educación, Universidad de Complutense, Madrid, p. 4.

3. Según Eugenio González, en el término de afectividad se suele incluir tanto las emociones y los sentimientos como las pasiones. “Las emociones son estados afectivos que sobrevienen súbita y bruscamente en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras (estado afectivo agudo, de corta duración y acompañado de mayor o menor repercusión orgánica). Los sentimientos, son estados afectivos complejos, estables, más duraderos que las emociones pero menos intensos (respuesta duradera y persistente, pero de matices suaves). Las pasiones, serían estados afectivos que participan en las características de las emociones y de los sentimientos en cuanto que poseen la intensidad de la emoción y la estabilidad del sentimiento. Es evidente que en los niños hasta los dos años, lo que predomina son las emociones”. Ibídem, p. 5.

4. Véase Jane Arnold, op. cit. p. 408.

5. En los estudios que se ocupan de la adquisición de las lenguas se hace, a veces, la diferencia entre «segunda lengua» propiamente dicha; es decir, aquella que uno aprende en un contexto donde la lengua meta es hablada en el país; y «lengua extranjera», aquella que se aprende en un país donde la lengua estudiada no es hablada.

6. Véase: “Marco común europeo de referencia”, Consejo de Europa, 2000, p. 84.

7. Para comprender el papel del profesor en la enseñanza de lenguas y la influencia de la afectividad en este proceso, sería útil referirse al modelo evolutivo de Underhill (1999) que distingue tres tipos de profesores: el lector, el profesor y el facilitador.

8. Según Arnold y Brown (1999), “il y a peu de disciplines dans le curriculum, peut - être aucune, qui soient aussi portées à l’anxiété que l’apprentissage des langues étrangères et des langues secondes. L’exercice qui consiste à prendre la parole devant autrui, utilisant un instrument linguistique instable, implique un haut niveau de vulnérabilité. Dans certains cas, peut-être la méthodologie utilisée peut renforcer l’anxiété. Au contraire, d’autres, par exemple la méthodologie de grammaire/traduction, en réduiraient les risques, les apprenants investissant très peu d’eux - mêmes dans la réalisation des taches requises. Par contre, avec les méthodes centrées sur la communication, les possibilités d’interactions à risque d’anxiété augmentent de manière importante, sauf à faire des efforts pour la construction d’un environnement émotionnellement sécurisant. Op. cit. p. 411. Además, la ansiedad es el enemigo del aprendizaje y hay que esforzarse por limitar su influencia en clase. Rubio (2004) nota que hasta el presente no “se tomó suficiente conciencia de su importancia en el aprendizaje de las lenguas extranjeras por dos razones: primero, por el desconocimiento de este fenómeno de la parte de los profesores, pero, también por falta de medios técnicos, instrumentos o metodologías susceptibles de prevenir o limitar los efectos de dicha ansiedad. Sin embargo, hay dos opciones al alcance de los profesores de lenguas para disminuir la ansiedad de los aprendices: eliminar su causa cuando eso sea posible y ofrecer al aprendiz la ayuda para enfrentarla”. Véase Eugenio González, op. cit. p. 5.

9. Para tener en cuenta la dimensión afectiva de nuestros alumnos, es importante familiarizarnos con sus estilos.

10. El término «educación emocional», aparece por primera vez en el año 1966, con la revista «Journal of Emotional Education», la cual fue editada sólo hasta 1973, por el «Institute of Applied Psychology» de Neuva York.

11. Juan Carlos Pérez - González y Mario Pena Garrido: “Construyendo la ciencia de la educación emocional”, Padres y Maestros, N° 342, diciembre de 21011, p. 1.

 

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