Las enfermeras del Zendal revelan toda la verdad del centro hospitalario

Sanitarios en un Hospital de Madrid. / Pixabay
Sanitarios en un Hospital de Madrid. / Pixabay

La situación, nunca antes vivida, es crítica. No hay materiales, tampoco hay suficientes profesionales y el riesgo de contagio es inminente. Bajo la presión y el terror que impone el silencio, las enfermeras del Zendal han decidido decir toda la verdad a los medios.

Las enfermeras del Zendal revelan toda la verdad del centro hospitalario

Las enfermeras del Zendal no quieren guardar más silencio. Es por ello que han decidido develar todo lo que ocurre en las urgencias de uno de los más grandes hospitales de la Comunidad de Madrid.

María (cuyo nombre real ha sido omitido por su seguridad) ha tenido que acudir al centro sanitario Isabel Zendal, ya que, de no hacerlo, corre el riesgo de quedar vetada en su ejercicio, durante al menos un año.

A pesar de que Isabel Díaz Ayuso ha comentado que este es uno de “los mejores hospitales del mundo”, la verdad es que si viven un verdadero infierno caótico para quienes laboran allí, y es por ello que han decidió elevar sus voces. La impresión de María, la enfermera citada al inicio, es que lo que hay dentro es “nefasto” y predomina “el desastre”.

Un desastre inimaginable en el Zendal

¿Quién querría acudir a ese centro sanitario donde lo que menos está garantizado es la seguridad? Para María, no solo se carece de conocimientos por parte del personal, sino también de los protocolos necesarios, los procedimientos, la calidad asistencial es pésima, así como la falta de organización.

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A esto, ella añade: “Es un caos. Siempre falta material. Cuando no son guantes es alcohol o pijamas para los pacientes. Y las basuras son enanas –en contraste con el estándar que se espera en un hospital-, se ha tenido que improvisar con cajas de cartón”.

Además de ello, algo que también han notado los pacientes, es que no hay suficiente capacidad en cuanto a los baños: “Hay dos, con dos retretes cada uno, para 48 pacientes”. No hay ninguna intimidad y muchos vienen a decirnos que han intentado ducharse un par de veces, pero que estaban tan sucios que lo han desestimado. Otro paciente me preguntó que si iba a poder darle otro camisón porque llevaba cuatro días con el mismo y estaba lleno de manchas de sangre”.

Apagar las luces tampoco es tan sencillo como parece, muchos bajan fusibles, tal como relata la enfermera –que no es experta en electricidad- sin saber qué se está apagando realmente.

A ello, agrega: “Algunos controles de enfermería aún no tienen techo, así que nos quedamos a oscuras. Igual que algunos baños del personal yo tibe que hacer pis alumbrándome con la linterna del móvil, por ejemplo”.

Ante este escenario, parece inminente que lo mejor es cuidar el sistema inmunológico y evitar pisar uno de estos centros de los que ya se conoce que carecen de higiene, pues, por lo relato por la enfermera, en lugar de librarse de una enfermedad, visitar estos lugares parece ser ir en busca de patógenos. @isbeliafarias90210 en @mundiario

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