Empacho de crema catalana

Cataluña. / Mundiario
Cataluña. / Mundiario

Solo en la última semana se han acumulado una serie de despropósitos contra aquellos españoles en Cataluña ajenos a la causa independentista. Tanto empacho colma el placer hasta del metaverso.

Empacho de crema catalana

Parece un metaverso, pero no lo es. Tantos despropósitos ya no caben en un tonel. Pase lo que pase siempre están los de siempre empachándonos. Tanta crema catalana ya nos sale en forma de vómito por haber provocado hace tiempo la ruptura de la convivencia y fraguado la fractura social. Y si no, fíjense sólo en una semana.

Después de años de polémica y estigmación sobre la inmersión lingüística, el TSJ de Cataluña ha dado diez días hábiles al Gobierno de la Generalidad para acatar la sentencia sobre la obligatoriedad de enseñar un 25% de español en las escuelas catalanas y dos meses para que se cumpla. Sin embargo, la GenCat se declara en rebeldía y ha contestado que ni hablar. “El catalán no se toca”. Punto. Según dicen, su monolingüismo es un éxito porque sin enseñar español en las escuelas los niños terminan hablándolo y escribiéndolo correctamente. 

Así se nota que no pocas figuras políticas catalanas sufran un trauma cuando tienen que expresarse en español en público o redactar un simple manuscrito sin faltas ortográficas.  Los hijos de los principales dirigentes catalanes sin embargo van a escuelas bilingües y trilingües privadas. Eso se llama ser coherente.

Pero en Cataluña no solo se prohíbe la enseñanza del español co-oficial sino que está borrado de la faz de la tierra cualquier señalética y símbolo español en la vía pública así como de cualquier instancia oficial catalana. Se sigue denunciando y multando a los comerciantes que no rotulen en catalán, se discrimina a personal a ocupar plaza pública por no saber catalán y se veta a periodistas en ruedas de prensa que formulen preguntas incómodas en español. 

Hay otras cuantas leyes que no se cumplen, como son ondear la bandera española en los mástiles de ayuntamientos y salas de plenos consistoriales porque las amenazas sancionadoras no surten efecto. 

Mientras se impone el “No al español en Cataluña” por razones políticas, aumenta la oferta escolar de clases de árabe e islám a alumnos de esos países al mismo tiempo que se ningunea el respeto de la ley a las familias que optan por el bilingüismo oficial. Pero la obsesión por el “only catalán” se ha trasladado al mundo del metaverso, en el que las autoridades catalanas acaban de crear una “república virtual catalana” denominada CatVers en la que sólo está permitido interactuar en ese idioma hablado por la mitad de los habitantes del territorio autonómico.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, imputada la semana pasada además por varios delitos graves por un montante de unos 80 millones de euros (“sin ánimo de lucro”) a entidades amigas, hace tiempo que en sus bandos municipales y cartelería emplea todos los idiomas exóticos imaginables salvo el español.

Y cuando ha habido intención de salir a la calle a protestar solicitando los permisos de una simple carpa informativa, ha habido consistorios como el de Vic que se lo han negado. Sin embargo, permiten desde hace años el corte regular de una arteria vial como es la Avenida de la Meridiana de Barcelona por parte de jóvenes independentista alentados desde la GenCat pese a los daños que provocan al conjunto de los barceloneses en tránsito. En la Meridiana sin embargo se acumula más violencia desde el fallo contra los golpistas que en la frontera de Ucrania con Rusia.

Y sin embargo, se sigue tolerando por las autoridades municipales y autonómicas catalanas. No es la única implicación del vodka ruso en la crema catalana. En su día también se habló del posible enredo de allegados al régimen de Vladimir Putin en la financiación del procés y sus dirigentes golpistas para desestabilizar España.

LOS VAIVENES DEL PSOE EN CATALUÑA DESESTABILIZAN

Por todo eso se entiende que la impotencia sea mayúscula y crezca entre toda aquella mayoría silenciosa en contra de la dictadura del catalán que emprenden sus dirigentes independentistas. La semana pasada sin ir más lejos, la cámara catalana aprobó una resolución gracias al voto del PSC del ex ministro Salvador Illa para que el Parlament no conmemore el Día de la Hispanidad.

Los continuos vaivenes del PSOE en Catalunya a que nos tiene acostumbrados no contribuyen precisamente a consolidar una mayoría constitucionalista estable que haga frente en bloque a los abusos independentistas contra el resto de los españoles allí residentes. Sólo tienen en cuenta a los catalanes sin discrimonación alguna para pagar impuestos, tasas, tributos y hasta las multas por el procés o sufragar el “exilio” dorado en Waterloo del fugado molt honorable y sus secuaces.

Con tanto postre catalán nos están acostumbrando a que se nos indigeste los entrantes, las bebidas y hasta el tallat de café (cortado). Hace unos días desayunamos con la escandalosa noticia que durante 14 años un grupo nutrido de funcionarios en el Parlament catalán llevan cobrando su salario completo por un monto total de casi 2 millones de euros sin ir a trabajar con el permiso de la presidencia de la cámara y sin que lo supieran las fuerzas políticas allí representadas.

En algunos casos los sueldos pagados por el absentismo consentido llegaban a los 10.000 euros mensuales. La desvergüenza y sobre todo la falta de transparencia por parte del Parlament ha escandalizado a la sociedad civil catalana y a algunas fuerzas políticas. 

Sin embargo, como la norma está blindada no parece fácil que se regule estas anormalidades y menos que se devuelva el dinero inmerecido. Lo malo es que no es la única institución catalana que esconde tales prácticas canallas a falta de transparencia. Se ha llamado “licencias de edad” a la exención de ir a trabajar pero con derecho a cobrar íntegramente el salario. 

La Sindicatura de Cuentas de la GenCat (órgano fiscalizador de las finanzas públicas catalanas por definición) también aplicó el mismo régimen del Parlament a unos cuantos trabajadores desde hace unos años porque -dicen- están a punto de jubilarse. El retiro dorado en plena edad laboral debe formar parte del “España nos roba”.

Robar tampoco debe ser que las autoridades catalanas ya no estén obligadas a devolver la bonita cifra de 9,5 millones de euros malversados en el procés, con el beneplácito del Gobierno central en La Moncloa, según cifró el Tribunal de Cuentas. El presidente catalán Pere Aragonés descarta exigir el dinero a los implicados golpistas condenados mientras que el Ministerio español de Justicia argumenta inhibirse en el asunto alegando que es el Govern catalán el “único legitimado” para alentar el retorno de fondos públicos. Osea que al final, las gracias del golpe y el dinero malversado lo pagaremos los contribuyentes como tantas veces. Suma y sigue.

Para endulzar la crema catalana, el Tribunal Supremo ha rechazado también la semana pasada todos los recursos presentados por la oposición contra los indultos del Gobierno español a los nueve golpistas condenados por sedición. El argumento empleado por los jueces es que los indultos son por ley “irrevocables”.

Sólo falta en este menú catalán que a los indultados por la gracia del gobierno de Su Majestad se les extinga antes de tiempo su inhabilitación para cargo público y veamos poner el reloj en marcha para confitar un nuevo puding pro-golpista en un futuro próximo si la mesa de diálogo entre Madrid y Barcelona no avanza adecuadamente a los ojos de los secesionistas. 

O peor aún que los fugados por la justicia española con el ex presidente catalán, Carles Puigdemont, a la cabeza vuelva a España sin más consecuencias por decisión política en algún órgano de la justicia española a instancias del ejecutivo de coalición, como es la pretensión de los socios podemitas del gobierno. Por de pronto, al menos dos ministros de dicha formación comunista  ya se han quitado la careta y han exigido abiertamente la celebración de un referéndum en Cataluña. Qué empeño. ¿Y por qué la oposición no zanja el asunto con una consulta en toda España sobre el futuro de Cataluña o sobre la política lingüística que quieren los catalanes para sus hijos en esa parte del territorio? 

Pensar que con todas esas encubiertas amnistías penales, fiscales y políticas desistirán los indepes en su anhelo separatista  de España, mientras se pisotean los derechos del resto de los catalanes que cumplen con sus obligaciones, es como demandar en el restaurante un menú chino y degustar otro inglés.

Entre  los muchos otros empachos a los que que nos tienen acostumbrados en la nueva normalidad catalana, está el hecho denunciado la semana pasada del cobro irregular de dietas de una serie de diputados del Parlament catalán durante la pandemia, a pesar de haber estado prohibidos los viajes y practicar el teletrabajo. Las dietas varían en una horquilla entre los 17.000 y los 24.000 euros que se suman  al sueldo fijo anual por desplazamientos en función de su municipio de residencia fija, lo que representa un importe mucho mayor al que perciben sus señorías en el Congreso de los Diputados por el mismo concepto.

Pero nunca se colman los deseos y más cuando se peca de gula. Pese a la falta de criterios de reparto, también está en el  aire la denuncia última  de que Cataluña se erige en  la Comunidad Autónoma que más dinero ha recibido discrecionalmente (a dedo) de los fondos europeos por parte de Moncloa. Concretamente casi 2.500 millones de euros de los 11.200 millones que el ejecutivo central ha transferido a las autonomías sin pasar por las conferencias sectoriales y que ha provocado que desde el Parlamento Europeo en Estrasburgo, a través del presidente del grupo popular europeo, el alemán Manfred Weber, se apresurara a exigir máxima transparencia y a exclamar que “los fondos europeos son para toda España y no sólo para una región o partido político”.

A este paso, se entiende los ancestros  de la “crema quemada” como en origen se le conocía a la crema catalana en los fogones de un claustro medieval de monjas. Culinariamente habremos avanzado desde entonces pero no tanto en otros órdenes a tenor de los variados despropósitos en vista de algunos. @mundiario 

 

Empacho de crema catalana