Emigrar es algo más que irse lejos, es también perderse…

La madre del emigrante, en Gijón.

Te alejas y se alejan y en el camino vas dejando pedacitos de ti… Emigrar es algo más que irse lejos, es también perderse... ¡Bendito seas Facebook!

Te alejas y se alejan y en el camino vas dejando pedacitos de ti… Emigrar es algo más que irse lejos, es también perderse... ¡Bendito seas Facebook!

 

No es fácil dejar tu país para empezar una nueva vida lejos… La promesa de un trabajo que te permita poder continuar, ayuda a superar los primeros miedos y las primeras sensaciones de pérdida.

Uno es completamente ajeno cuando toma la decisión, de todos los daños colaterales que irán surgiendo…,  lo último que imaginas es que el idioma no va a ser la mayor de tus dificultades.

Al principio lo más complicado son las pequeñas cosas, los hábitos cotidianos como ir al supermercado, al médico, llamar por teléfono, coger el autobús… ¡todo un reto!

Es lo que has hecho siempre, pero ha dejado de ser simple y se ha convertido en un "examen" diario que pone a prueba además de tu destreza con el idioma, tu sociabilidad, tu empatía, tu diplomacia y en muchas ocasiones, tu paciencia…

Hay que superarlas cada día, aunque pasen años…

Prueba superada, si consigues que el comportamiento incomprensible de algunas personas no condicionen, ni alteren poco a poco, tu carácter o tu vida.

Ir  acostumbrándose a ese "desdén", a esa mirada de "autosuficiencia"…,  y entenderlos como una manifestación de miedo, o de desconfianza, o de inmadurez, o de todo a un tiempo…

No tomárselo como algo personal, es la parte más difícil. A fin de cuentas, este trato diferente empieza en el momento en que abres la boca y se reconoce que tu acento es "extranjero"…

Aprendes a ser diplomático…, aprendes a ceder, y a "dejar correr", a sonreír, y sobre todo, lo que mejor resulta, aprendes a actuar como si no te dieses cuenta, como si no fuese contigo…, como si no entendieses… Empieza el doble juego del idioma: ¡bienvenidos al teatro de la vida!

¿Y tu país? ¿Qué pasa en tu país? ¿Qué pasa con tus amigos? ¿Qué pasa con tu ciudad? Pues que inevitablemente, "se te va" y "te va" olvidando … Los lugares van cambiando, al igual que las personas, y tú al no estar presente, al no participar en esos cambios te alejas en el espacio y en el tiempo... Dejas de reconocer la ciudad, aunque te recorras de cabo a rabo todos los lugares que han cambiado.

La ciudad que tú recuerdas esta precisamente ahí, en tu recuerdo…, pedazos de viejas fotos…

Te alejas también de tus amigos, aunque cuando regreses organices cenas todos los días con cada uno de ellos, o aunque hables a menudo con ellos por teléfono… ¡Bendito seas Facebook!

Ellos han cambiado, sus vidas han cambiado, y tú y tu vida, necesariamente, también. Empiezas a recorrer el lastimoso camino de la desorientación: tú dejas de ser tú…, dejas de "ser de"…, dejas de saber cual es tu sitio.