El deseo del crimen

Duelo a garrotazos, Francisco de Goya.
Duelo a garrotazos, de Francisco de Goya.

El individuo de esta sociedad es infeliz, insatisfecho, y obra por la anulación del otro en vez de manifestar su virtud.

Toda persona, por su naturaleza y condición social, está dispuesta a delinquir. La brutalidad humana es combatida por la cultura, ¡pero las culturas se enfrentan!

Desde el momento en que nacemos, nuestra vida está dispuesta; ello porque, según la planificación familiar- o la carencia de ella- concentra en el hijo una serie de propóstios y juramentos que rinden pleitesía a España.

Habéis nacido españoles, irremisible y devastadoramente, de modo que este sistema dispondrá vuestra felicidad conforme a la obediencia.

En el ámbito competitivo (efecto del instinto animal de depredación), cada persona lucirá, sobre todo, sus debilidades y complejos: será atacada, sus emociones diseccionadas. El porvenir será dado por la tendencia política, que hoy en día es dictatorial.

Por ello, el individuo de esta sociedad es infeliz, insatisfecho, y obra por la anulación del otro en vez de manifestar su virtud. De hecho, el virtuoso es acosado, procurado para su eliminación, puesto que supone una amenaza para el orden establecido (la defensa de los patrimonios).

Fuera de la legalidad, cualquiera quisiera matar a alguien o, al menos, denegarle una oportunidad, de acuerdo a su sentimiento de inferioridad que disimula con violencia.

Por ejemplo, entre mujeres, la belleza se torna totalmente subjetiva, de acuerdo a la capacidad adquisitiva, abolengo, las personas con las que hayan efectuado intercambios sexuales o la seguridad que les confiera un esposo.

Si alguien tiene la oportunidad de robar, roba, indistintamente a los bienes que ya tenga, porque la riqueza no tiene límites. En la ambición imperial de su país, cada familia se postula para el trono, siempre respetando la política.

Siempre que se haga posible una agresión, se agrede, aunque no sea de merecer. La mujer siente ira por la feminidad de la otra, el hombre siente violencia hacia la victoria del otro... En la guerra de sexos, el sexo es la solución, como la prevalencia de tabúes en la sociedad que garantizan el gozo y el lucro.

Por naturaleza, queremos vivir, pero la tendencia natural se revierte en la ingestión de vidas ajenas: los miembros de la sociedad defienden sus patrimonios y su lívido como un perro guardián, como una fiera peleando por la presa.

Lo vemos por todas partes y lo silenciamos: los españoles no quieren reconocer que son un clan criminal que no deja pasar, tortura al diferente y persigue a la civilización con iletrada adoración, puesto que no alcanza a ser feliz ni de ello tiene concepto. @mundiario

    

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