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Los efectos nocivos de las radiofrecuencias sobre la salud son descartados gracias a 350 estudios

Un grupo de expertos ha descartado que las personas presenten patologías derivadas de las radiofrecuencias emitidas por las antenas.

Los efectos nocivos de las radiofrecuencias sobre la salud son descartados gracias a 350 estudios
Cabina en donde se producen muchas radiofrecuencias provenientes de los aparatos. / Pixabay.
Cabina en donde se producen muchas radiofrecuencias provenientes de los aparatos. / Pixabay.

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Valeria M. Rivera Rosas

Valeria M. Rivera Rosas

La autora, VALERIA M. RIVERA ROSAS, escribe en MUNDIARIO, donde fue coordinadora general. Es licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso. Graduada de la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín de Venezuela. @mundiario

El Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS), ha desmontado un total de 350 estudios para saber si es verdad que existen personas que son electrosensibles. Estas personas aseguraban sentirse mareadas, fatigadas y hasta tenían náuseas cuando se acercaban a los campos electromagnéticos producidos por los móviles o los sistemas de wifi.

El documento presentado por el equipo, explica que la mayoría de los estudios demuestran que las personas supuestamente hipersensibles no son capaces de detectar el campo electromagnético cuando se acercan a algún aparato. A pesar de esto, aseguran que los síntomas si son reales y que pueden deberse a condiciones psiquiátricas preexistentes y a reacciones resultantes del estrés que les genera estar cerca de campos electromagnéticos.

El síndrome no se encuentra reconocido por la Clasificación Internacional de las Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. En su informe, los investigadores aseguran que las personas pueden estar tranquilas ya que no existen consecuencias adversas por la exposición prolongada a los campos que emiten las antenas o los wifi. Finalmente, el informe de hasta 200 páginas explica, que los niveles de exposición están por debajo de los recomendados por la OMS, la UE, la legislación estatal y la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP).