Este gran gueto que es Miami

Little Havana en Miami. / Vanessa Rogers, Scandinavian Traveler.

Obdulio explica por qué la Capital del Sol es diferente a otros barrios étnicos de ciudades estadounidenses. 

Amanece en Miami y me dispongo a escuchar la guitarra mágica de Stevie Ray Vaughan. Con audífonos, claro, no quiero despertar a mis queridos vecinos de al lado. Estuvieron reguetoneando hasta las tres de la mañana y deben estar cansados, los pobres.

En eso llega Obdulio con una taza de café en ristre. Sin pedir permiso se sienta a la mesa y me dispara:

-¿Por qué no escribes sobre el gueto cubano que es esta bendita ciudad?

Me quedo pensando durante unos segundos, consulto el diccionario, y riposto:

-Obdu, un gueto es un “barrio o suburbio en que viven personas marginadas por el resto de la sociedad”. Ése no es el caso de la Capital del Sol.

-Mira, no pretendo descubrir ni el agua tibia ni los pastelitos de guayaba. Los cubanos de Miami no vivimos en un gueto como tal, de acuerdo. No somos como los italianos en New York, los polacos en Chicago o los chinos… donde quiera que vayan. En esas ciudades hay un Little Italy, o un Little Warsaw. Y en todas partes un Chinatown.

-Aquí tenemos una Little Havana. Pero ¿quién les dice a sus habitantes que residen en un gueto?

Mis queridos vecinos comienzan a gritar “¡Oye chico, que nosotros no vivimos en ningún gueto, brother! ¿Qué te pasa?” Pensaba que estaban durmiendo, pero han estado escuchando toda la conversación, chismosos que son. No obstante, están bastante claros.

-Obdu, no tengo que decirte que los cubanos estamos dispersos por todo el condado de Miami-Dade, aunque la mayoría vive en Hialeah, Kendall, Westchester y Coral Gables. Mucho territorio para llamarle gueto, ¿no crees?

-Sí, pero hay gente que lleva 357 años aquí, no saben decir ni yes y comen croquetas y pastelitos de guayaba todos los días. Encima de eso, están más pendientes de lo que pasa en La Habana que en Washington. Esa gente vive en un confortable gueto mental del que no los sacas ni dándoles corrientazos con un taser (que se pronuncia teizer, por cierto). Como tus vecinos de aquí al lado.

Creo que Obdulio tiene razón. Ese es el caso de la mayoría de los cubanos de Miami. Pero no el nuestro. Mi amigo y yo pertenecemos al grupo que se escapó del gueto mental. Por eso escuchamos a Stevie Ray Vaughan a dúo con Celia Cruz. Y nuestra dieta es un poco más variada, aunque nos encanten los pastelitos de guayaba.

Seremos aculturados, pero nunca adulterados.

Estoy a punto de servirme mi café matutino, cuando mis queridos vecinos vuelven a poner el reguetón a todo volumen.

Sonriente, el Obdu me mira con cara de ¿qué-te-dije? @mundiario