El duro ataque a quienes ejercen de voluntarios en conflictos

La voluntaria de la Cruz Roja abraza al joven subsahariano. / RR SS
La voluntaria de la Cruz Roja abraza al joven subsahariano. / RR SS

El trabajo de voluntarios y agentes policiales o militares en favor de migrantes demuestra que la solidaridad no tiene nacionalidad, pero en las redes no lo quieren comprender.

El duro ataque a quienes ejercen de voluntarios en conflictos

Dos imágenes dieron la vuelta al mundo en redes sociales durante el conflicto en Ceuta cuando una avalancha de marroquíes se introdujo por aguas para llegar del lado de España. Una, fue la de un guardia civil que rescató a un niño de la muerte al sacarlo del agua y la otra de una mujer española voluntaria de la Cruz Roja, quien abraza a un subsahariano que llega exhausto a la costa de Ceuta.

Las imágenes y videos que se viralizaron, representa un contraste ante tanta barbarie que se ve hoy día en el mundo y, sin embargo, mucha gente se encargó de atacar tanto a la voluntaria de la Cruz Roja como a la guardia civil por simplemente ofrecer un gesto a las personas que llegaban desde Marruecos en la playa del Tarajal.

Este tipo de personas que hacían duros ataques a la guardia civil y a la joven voluntaria de la Cruz Roja, no termina de entender que la solidaridad no tiene nacionalidad y que no importa de qué raza seas o del color de la piel siempre y cuando exista alguien que esté allí para ayudarte.

Luna, como es conocida la joven voluntaria, tuvo que eliminar temporalmente sus cuentas en redes sociales ante la cantidad de infamias que le hacían por abrazar a un marroquí. La voluntaria de la Cruz Roja, no solo acoge al inmigrante, sino que lo ayuda a sentarse y le da un poco de agua, gestos que fueron suficientes para acusarla de postureo.

"Es un chico desesperado pensando que su amigo se moría", explica la trabajadora de Cruz Roja, que es de Móstoles, aunque su madre procede de Ceuta. "La gente que estaba allí me decía que eso era cuento. No dejaba de abrazarme", dice.

"Se intentó dar con piedras en la cabeza porque estaba viendo que los devolvían todos y se quería matar", ha explicado sobre el joven.

La guardia civil también bombardeada de odio y de infamia de algunos anónimos en las redes sociales y otros no tan anónimos al acusarlos de salvar a invasores. Pero, en el caso de la Guardia Civil, los han catalogado como héroes, sobre todo por salvar vidas no solo de un bebé, que es el que se ve en la imagen en redes, sino de muchos otros bebés que llegaron flotando a las orillas de Ceuta.

Juan Francisco Valle, es el nombre del agente que se ve en la foto viral. Es submarinista del equipo GEAS de la Guardia Civil, y contó parte de su vivencia en 'El programa de Ana Rosa'.

“Realmente, cuando lo cogí no sabía si estaba vivo todavía, el cuello se le doblaba, le vi que tenía mal color de piel, que tenía frío, intenté aislarlo del agua todo lo que pude y llevarlo a un puesto de la Cruz Roja".

Los gestos de estos dos personajes, Luna y Juan Francisco, era precisamente a lo que se refería Jesús, en su parábola de El Buen Samaritano en los evangelios. Cuando Jesús hace referencia que hombre había sido asaltado y golpeado en el camino de Jerusalén a Jericó, -cosa que sucedía en la época de Cristo y por eso Jesús lo toma como ejemplo-.gcivil_opt

El guardia civil cuando rescata de las aguas a un bebé. / Guardia Civil

El hecho es que, el hombre golpeado era un judío y quien tiene misericordia de él, es un samaritano, que no tenían trato con los judíos, sin embargo, aun así, el hombre de Samaria se encarga de su atención y le brinda la ayuda necesaria para sobrevivir.

La parábola de Jesús enseña que cumplir el espíritu de la ley, el amor, es mucho más importante que cumplir la letra de la ley. @mundiario

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