Donna Leon conjuga, con ameno estilo, la intriga y el compromiso social

Donna Leon
Donna Leon

La autora, que vive y escribe desde Italia tiene muy claro lo dicho por Cicerón: “No existe ninguna justicia si a cada uno no le está permitido poseer lo suyo”.

Donna Leon conjuga, con ameno estilo, la intriga y el compromiso social

Fuente literaria de manar continúo de crítica afilada y estilo elegante comprometido y mordaz. Así luce la amena lectura de la escritora Donna León. Desde su insobornable pedestal nos invita de nuevo a recrearnos con la aventura de su más reciente narración rebosante de humanidad e intriga que, se duma a la lista de rico caudal de títulos publicados manteniendo vivo y sagaz al respetable comisario Brunetti de nuevo protagonista en esta historia, donde el eje de la trama cuenta la desgraciada muerte de un hombre sordomudo con deficiencia, que según murmura se debe a haber tomar una sobre dosis de pastillas.

Fallecimiento circunstancial que podría haber quedado como uno más igual a tantas muertes diarias que con semejantes resultados suelen producirse. Mas en este caso, existe una relación vecinal ya que la víctima prestaba unos servicios voluntarios, a modo de entretenimiento, en una tintorería en la que era aceptado por cariño de vecindad humana. Una vecindad a la que también pertenece Paola la mujer del comisario Brunetti, que al ser clienta de la tintorería y conocer la noticia, se siente interesada por esta inocente criatura. Algo que su fino olfato la lleva a considerarse no solamente partícipe sino algo así cono culpable al despertad cierto sentimiento de ternura hacia un prójimo que había pasado casi desapercibido.

Desde tan espontáneo cono sincero y cariñoso sentimiento se sitúa Paola en la sospecha que este tipo de casos en personas con minusvalía no suelen producirse suicidios. Duda que cambiando impresiones con su marido el comisario Brunetti logra que este se sienta inquieto, por lo que decide iniciar una investigación más que nada para satisfacer su curiosidad, la que propicia el inicio de algo más que una simple curiosidad, que lo lleva a compartir el dolor y la tristeza con su mujer. Tanto, que todo cambia hasta convertirse en una envolvente investigación que llega a copar su mente y tiempo. Hasta el extremo de dejar a un lado otro tipo de asuntos un tanto sospechosos como les suele encargar, mejor expresado, torpemente sugerir, su jefe el Superior Giuseppe Pata. Por ejemplo, que procure calmar los ánimos de cumplir con la ley en la mano al equipo policial municipal, que está dispuesto a terminar con el abuso de las ventas con mesas expositivas en las calles entre las que se encuentra cierto negocio de recuerdos de Venecia, algo usual, pero que en este caso resulta que dicho comercio es propiedad de una joven con la que el hijo del regidor de Venencia está a punto de casarse. Asunto que podría ser un escándalo ya que al mismo tiempo ambos son funcionarios “especiales” con oficina independiente, que ni siquiera visitan, del propio ayuntamiento. Y que el comisario se ve obligado a frenar con el clásico “hoy por ellos, mañana por vosotros” con sus compañeros.

Esto le permite a cambio continuar la investigación del sordomudo fallecido cuyo laberinto empieza a plantear unas implicaciones por lo extraño del suceso, que obliga implicar a todo su equipo y muy especialmente a la secretaria del comisario Electra. Sorprendente mujer que casi todo lo puede conseguir y averiguar por Internet y si algo falta siempre puede acudir a amigos y compañeros de otras administraciones gracias a su capacidad seductora, esto sin sacar los pies del plato, al menos no despertar sospechas en el comisario Brunetti, aunque las susceptibilidades que tan decidida mujer provoca suelen ser inquietantes. La historia muestra a medida que se avanza en las investigaciones una cruda dureza protagonizada por la costra y falta de escrúpulos de todo lo más cruel que puede realizar el ser humano.

La descarnada realidad de un sector de la sociedad italiana, que se podría transportar perfectamente a nuestra geografía carpetovetónica, los comportamientos políticos, la crisis y la corrupción, pan, de ellos, de cada día que nos viene esquilmando bajo los cantos y soflamas de los gobiernos y palmeros acólitos. Mafia y política paseando con descaro cogidas del brazo. Sin embargo, pese a todo, ahí está el pulso, compromiso social y ético, junto a los factores humanos que se elevan por encima de tanta miseria, para hacer justicia y dejar las conciencias de las personas comprometidas con los deberes cumplidos y los degenerados descubiertos. Historia tierna y dura, distinta a otras por abordar un tema que al principio solo despertaba una cierta dosis de cariño.

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