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¿Hasta donde puede llegar la estupidez de ciertos influencers?

Algunas personas que viven de las redes sociales no piensan en las consecuencias de sus actos, con tal de conseguir la atención del público.
¿Hasta donde puede llegar la estupidez de ciertos influencers?
Un usuario manejando redes sociales. / Pixabay
Un usuario manejando redes sociales. / Pixabay

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Rafael Adolfo Vásquez

Rafael Adolfo Vásquez

El autor, RAFAEL ADOLFO VÁSQUEZ, es periodista, creador de contenidos multimedia, editor audiovisual y Community Manager. @mundiario

En medio de una crisis sanitaria sin precedentes en pleno siglo veintiuno, los influencers de las redes sociales están aprovechando el confinamiento de casi de un tercio de la humanidad, para ofrecer una gran variedad de contenidos.

Sin embargo, algunos de estos personajes con el afán de conseguir más seguidores y reproducciones de sus vídeos están haciendo prácticamente lo que sea, para llamar la atención del público. Una situación que los ha llevado a incluso atentar contra su propio bienestar.

Ahora mismo hay un reto llamado Coronavirus Challenge, que supuestamente inició una influencer famosa que subió un vídeo lamiendo una taza de inodoro de un avión, y que de acuerdo a Sport "suplicó que lo compartiera todo el mundo" para que se enteraran de su supuesta valentía.

Esto no quedó ahí, sucesivamente comenzaron a salir muchas personas haciendo lo mismo, pero el más viral de todos fue un chaval de 21 años apodado como Larz, un californiano que entró en un baño público y se dio gusto lamiendo los servicios sanitarios sin ningún tipo de conciencia y ahora se pudo conocer a través de Twitter, que se encuentra hospitalizado porque contrajo la Covid-19.

No es la primera vez que este tipo de personajes, que se ganan la vida generando material multimedia hacen este tipo de tonterías, poniendo a prueba la teoría de selección natural para la supervivencia del más apto.

En los últimos tiempos han surgido un buen número de retos virales o actividades supuestamente geniales, que han terminado en tragedia. Sin ir muy atrás, este mismo año una bloguera rusa quiso celebrar su cumpleaños en una piscina en un lugar cerrado, el detalle que no tomó en cuenta fue que la reacción química que generó, al lanzar hielo seco al agua llevó a su esposo a la tumba, el hombre falleció como consecuencia de las grandes cantidades de dióxido de carbono que liberó tal acción.

Cabe preguntarse cuál es el límite de estos individuos, a sabiendas que están en el foco de la atención de los niños, que son capaces de imitarlos. Estos actos de estupidez e imprudencia deben acabar, porque lo único que destacan es la falta de empatía con la sociedad, en un momento tan delicado como este. @mundiario