El Ficcionario, ante un dilema poético: el lirismo de Horacio o el purismo de Valéry

Detalle de El nacimiento de Venus, de Sandro Boticcelli. La belleza, frescura y lozanía de Venus evoca el carpe diem.
Detalle de 'El nacimiento de Venus', de Sandro Boticcelli. La belleza, frescura y lozanía de Venus evocan el "carpe diem".

Los poemas de Horacio, desde la profundidad del sentimiento y la reflexión, nos animan a aprovechar el día y disfrutar el momento; llegada la noche, la esencialidad expresiva de Valéry nos convoca para sumergirnos de nuevo en la calma.  

El Ficcionario, ante un dilema poético: el lirismo de Horacio o el purismo de Valéry

Discurriendo por valles terrestres y marinos, el Ficcionario documenta orgías bovinas entre los romanos, valora la poética de Horacio y Valéry, encuentra la manera de dignificar el trabajo de los vagos y propone un nuevo modo, saludable y ecológico, de administrar el bautismo.

vaarón. Determinación sexual masculina que incluye el nombre propio del hermano mayor de Moisés, el profeta más importante del judaísmo. Una forma comprimida de decir a la vez el sexo y el nombre.

vacalao. Pez teleósteo de cuerpo cilíndrico que, como corresponde al medio acuático en que vive, acostumbra a ir siempre "calaíto". Hasta que lo capturan y le dejan seco y en salazón.

vacanal. Orgía desenfrenada que entre los romanos desencadenaba el sacrificio de una vaca, banquete que se complementaba con abundante vino y sexo sin límites.

vagaje. 1. Conjunto de vagos que acompañan a alguien rico cuando se traslada de un lugar a otro. Se dice que famosos futbolistas como Neymar y Dembélé arrastran por voluntad propia una cohorte de parientes y amigos desocupados cuya única función es distraer y hacer compañía al ídolo, que de este modo no necesitaría adaptarse a los nuevos ambientes, puesto que el suyo lo llevaría siempre consigo hasta en los más personales detalles. Neymar popularizó a los toiss, un grupo de inseparables colegas con los que compartía casa, discotecas y experiencias de baile difundidas a través de las redes sociales. Dembélé, al contrario de Neymar y otros anteriores cracks azulgranas como Ronaldinho o Romario, ha evidenciado no tener problemas con las fiestas y discotecas, sino con su afición compulsiva a los videojuegos y la comida basura hasta altas horas de la madrugada, acompañado de su séquito de amigos. Claro que estos, si se les acusa de vagos, siempre dirán que en eso consiste precisamente su trabajo. 2. Conjunto de conocimientos, no siempre suficientemente precisos, ni tampoco necesariamente escasos, que poseen las personas a las que les disgusta enormemente trabajar.

vagatela. (catalanismo). Huelga de trabajadores de consecuencias insignificantes y escasa repercusión. En sus orígenes -a finales del s. XIX- el término se circunscribía al sector textil, si bien posteriormente se generalizó a cualquier ámbito laboral.

vahutismo. Sacramento por el que un sacerdote, o cualquier fiel católico en caso de apuro, asigna un nombre al neófito haciéndole respirar vahos balsámicos en lugar de mojándole la cabeza. Eso sí, siempre se ha de pronunciar la fórmula sacra: "Yo te vahutizo, en el Nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo". La diferencia estriba en la consideración pragmática, tan propia de nuestra época, de que en lugar de causar un posible resfriado al bebé se puede ayudar a combatirlo, por lo que las parroquias que han instaurado esta nueva versión del sacramento ya tienen lista de espera. Ah, y se permite a los padrinos elegir entre los vapores de eucalipto, tomillo y menta.

vaído. Pérdida momentánea del juicio o la atención que advertimos en alguien mientras pasa. Generalmente no esperamos a comprobar cómo viene, por lo que nuestra apreciación se limita a la ida; mientras que, como en el fútbol, a veces lo más importante se decide a la vuelta.

vajina. Conducto que en los ajos hembra va desde la bulba a la matriz. Como existen ajos macho (esféricos, de un solo diente y de uso principalmente esotérico) y ajos hembra (los que utilizamos para cocinar, cuyos múltiples dientes componen una cabeza), no debe parecer un despropósito hablar paralelamente de bulbos y bulbas.

valanciano. Gentilicio propuesto para el anciano de Valencia.

Valbuceo. Nombre de la primera colonia de buceadores con residencia marina estable.

Valboa. Valle donde habitan diversas clases de serpientes no venenosas que pueden alcanzar hasta 5 m de longitud y matan a sus presas comprimiéndolas con su cuerpo para después devorarlas.

valbula. Dispositivo de la maquinaria papal mediante el cual se puede iniciar, detener o regular la concesión de dispensas o privilegios. Generalmente funciona en la dirección en que los ricos y poderosos ejercen la necesaria presión; para el caso de los pobres, lo normal es que se cierren u obstruyan los conductos.

Valdaquino. Valle italiano donde se encuentra la población italiana de Aquino, aunque el santo que la hiciera famosa, Santo Tomás, no nació exactamente allí, sino en el cercano castillo de Roccasecca.

valdío. Valle yermo o estéril. Quizá el que más, el Valle de la Muerte, ubicado en el desierto de Mojave (California, EE.UU.) y considerado por los científicos como el lugar más caliente y seco del planeta. El 23 de julio de 2006 allí se alcanzó la temperatura récord de 58,1ºC.

valeryana. Nombre que recibe el conjunto de la obra del poeta, ensayista y filósofo francés Paul Valéry (1871-1945). Su lectura calmada, cuando el espíritu está agitado o no puede dormir, dicen que posee efectos sedantes.

valhedor. Persona que ampara o protege a otra de su mal olor.

valhoración. Estimación del valor de la poesía de Horacio. Muchos expertos y amantes de la literatura latina, aun considerando al épico Virgilio el primer poeta, coinciden en que el mejor poema escrito en latín es, sin embargo, la Oda 7 del libo IV de Horacio. Se trata de una composición animada por el pensamiento epicúreo en la que, frente a la idea de que en la naturaleza todo pasa y reaparece una y otra vez (como cada año regresa la primavera y se suceden las estaciones), el poeta nos previene de que tal renovación cíclica no afecta por igual a los hombres: cuando llega nuestro fin (sin que sepamos cuándo ha de ser), no retornamos a la vida; quedamos reducidos a polvo (en la urna funeraria) y sombra (en el mundo de ultratumba), sin que nada ni nadie pueda restituirnos a la vida. Así que debemos aprovechar el momento (carpe diem), porque no sabemos si, para cada uno de nosotros, el mañana llegará. @mundiario

El Ficcionario, ante un dilema poético: el lirismo de Horacio o el purismo de Valéry
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