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MUNDIARIO

Difícil situación para muchos marineros españoles en el extranjero debido a la pandemia

Centenares de tripulantes españoles de buques de todo tipo, especialmente atuneros, se ven obligados a mantener una verdadera cuarentena en puertos de los que no pueden salir. Se quejan los marineros del desigual trato que se les da.
Difícil situación para muchos marineros españoles en el extranjero debido a la pandemia
El barco atunero María Verónica. / YouTube
El barco atunero María Verónica. / YouTube

Antón Luaces

Periodista.

​Lo han intentado por activa y por pasiva, pero centenares de tripulantes españoles de buques de todo tipo, especialmente atuneros, se ven obligados a mantener una verdadera cuarentena en puertos de los que no pueden salir y que para ellos más o menos conocidos, pero a los que acudían cuando el barco iba de recalada o para desembarcar capturas o proceder al relevo, habitual, de tripulación.

Estos marineros españoles, buen número de ellos oficiales de dichos buques, llevan semanas a la espera de una solución que les permita regresar a su casa, con su familia. Pero en el país en el que se hallan a la espera de esa solución, esta no llega  porque las normas sanitarias del país de recalada no les permiten desembarcar y aquellos que lo han logrado valiéndose de excusas consideradas válidas, no podrían entrar en territorio español a causa de la aplicación aquí del sistema de alarma que afecta a la casi totalidad de vuelos a España procedentes del extranjero. Todo esto obliga a un confinamiento que si bien no es total sí obliga a los tripulantes españoles bien a permanecer a bordo de los barcos en lo que deben ser relevados, o bien alojándose en hoteles que deben pagar con cargo a sus propias posibilidades económicas ya que los armadores del barco no siempre se hacen cargo de los gastos originados por una estancia que ellos no habían programado para su trabajadores en el país a cuyo puerto ha accedido el navío.

La Unión Europea ha activado un fondo económico con el que hacer frente a los daños causados por la pandemia de la Covid-19. Este fondo   puede –y debe– ser solicitado por España como país miembro. Sin embargo, nadie ha aclarado si con el mismo se puede dar cobertura a estos gastos imprevistos ocasionados en un colectivo cuyo relevo ha sido pactado con varios meses de antelación a la aparición en casi todo el mundo del coronavirus. Mientras que para buena parte de los damnificados, incluso para los sindicatos, esta anomalía debe correr a cargo de la casa armadora del buque, para los representantes de los armadores no es sino una incidencia ajena a ellos, en la que España debe intervenir como responsable de la repatriación de unos conciudadanos que no tienen culpa alguna de la virulencia de la Covid-19. Ponen como ejemplo lo realizado por el Estado español con decenas de ciudadanos que habiendo viajado al extranjero como turistas han sido trasladados a España en aviones compartidos con los de otros países, especialmente Francia, mediante las tareas desarrolladas por las embajadas o consulados españoles para hacer efectivo dicho traslado.

Se quejan, y con razón, los marineros del desigual trato que se les da cuando comparan su situación con la de los turistas españoles en, por ejemplo, Filipinas, de donde han salido rumbo a España hace unos días compartiendo aeronave con ciudadanos galos. Mientras tanto, los españoles embarcados en buques de distintas nacionalidades se ven obligados a permanecer en el barco, mientras este no zarpa de nuevo para realizar una nueva campaña de pesca, o bien a contratar los servicios de un hotel que, en la mayoría de los casos, han de pagar con sus propios emolumentos. Me pregunto si la UE se llamará también Andana en un caso como este, en el que los protagonistas son marineros españoles. @mundiario