Errores y tópicos más frecuentes en las dietas de adelgazamiento que nos ofrecen

Practicar dieta mediterránea es sinónimo de salud. / RRSS.
La dieta mediterránea, sinónimo de salud.

Para muchos, sobre todo para aquellos que han comenzado a intuir los primeros rayos de sol a la vuelta de la esquina, ha llegado la hora de hacer dieta.

Errores y tópicos más frecuentes en las dietas de adelgazamiento que nos ofrecen

Para muchos, sobre todo para aquellos que han comenzado a intuir los primeros rayos de sol a la vuelta de la esquina, ha llegado la hora de hacer dieta e intentar ponerse a tono para lucir cuerpo durante el verano.

Muchas de las costumbres que intentamos evitar al ponernos a dieta carecen, en realidad, de fundamento. Seguimos buscando la dieta ideal, para perder peso, y cometiendo los mismos errores por culpa de ideas preconcebidas y equivocadas.

ERRORES Y TÓPICOS MÁS FRECUENTES:

1.- El pan engorda: ¿Cuántas veces has escuchado eso de “yo no como pan porque engorda”? Cuando la gente se pone a dieta,  lo primero que hace es quitarse el pan: el pan es lo que engorda. No es cierto, lo que engorda, es el hecho de que tenerlo sobre la mesa aumentará las posibilidades de que sucumbamos a esa rica salsa, que acompaña nuestros platos,  y con eso sí acabemos engordando.

2.- Hay que evitar el pan y la pasta: No hay que descartarlos, sino consumirlos de forma moderada y sin mezclar con otros alimentos ricos en grasas, (como la salsa del párrafo anterior).  La recomendación es tomar 6 raciones de cereales al día, siendo preferibles los integrales a los refinados.

3.- Los alimentos integrales no engordan: No es del todo correcto. Sí es cierto que, aportan más fibra, vitaminas, minerales y componentes bioactivos, (cuya ingesta beneficia a la salud) que los no integrales y provocan mayor sensación de saciedad. Esto  provoca que comamos una cantidad menor al “sentirnos más llenos”. Por sí mismos no facilitan la pérdida de peso; podremos adelgazar si reducimos las cantidades ingeridas, pero nunca comiendo un tipo de alimento determinado.

4.- No beber agua durante las comidas: ¿Por qué? El agua, al no contener nutrientes, no aporta calorías. Tomar agua durante las comidas, no sólo ayuda a mejorar el estado de hidratación, sino que también, aumenta la sensación de saciedad. Así pues, es recomendable beberla si estamos haciendo dieta y nuestro objetivo es sentirnos más saciados.

5.- Comer ensalada como plato único: Otro error habitual es cambiar los primeros y segundos platos de las comidas por una ensalada como plato único. Es cierto que, son ricas en agua y pobres en hidratos de carbono, proteínas y grasas por lo que no engordan. Pero no pasa mucho tiempo hasta que el hambre irrumpe con fuerza y esto es negativo.

6.- Evitar las legumbres: Es un error desterrarlas de los menús. Cocinadas con hortalizas o arroz aumenta el valor nutricional y disminuye el contenido calórico. Además, tienen fibra y alto poder saciante.

7.- Tomar fruta después de las comidas engorda: Es falso. La fruta tiene bajo contenido calórico. Tiene el mismo si se toma antes, durante o después de las comidas. Existe el riesgo de dejar de consumirla y eso, a la larga, puede provocar deficiencias nutricionales

8.- Los plátanos, uvas o higos tienen muchas calorías: Cierto es que son más calóricos que la manzana o la pera pero, en cualquier caso, no llegan a 70 kilocalorías por cada 100 gramos de porción comestible.

9. - Las frutas ácidas adelgazan: No es cierto. Este mito está asociado a los productos de limpieza, que siempre han asociado alimentos como el limón a acciones desengrasantes. No existe ningún alimento que sea capaz de hacernos adelgazar. Los únicos que adelgazan son aquellos que “nos dejamos en el plato”.

10.- El pomelo quema grasa: Error. Aunque sí tiene un gran poder diurético que ayuda a eliminar líquido, hay que recordar que la pérdida de peso tiene que asociarse a una reducción de grasa y no de líquidos, lo que solamente se consigue con una dieta hipocalórica combinada con ejercicio físico.

11.- Existen  alimentos que contienen calorías negativas: existe la teoría desacertada de que hay alimentos (como piña o espárragos) que necesitan más calorías para ser digerirlos de las que realmente aportan. Aunque la ingesta de alimentos provoca un aumento del gasto de energía para poder realizar la digestión, absorción y metabolismo de los nutrientes que contiene el alimento. (Esto se conoce como termogénesis inducida por la dieta y representa aproximadamente un 10% de las calorías de los alimentos que se ingieren). Todos los alimentos proporcionan más o menos energía según su composición.

12.- El aceite de oliva no engorda: Como todos los aceites, tiene un contenido energético de 9 kilocalorías por gramo, por lo que su consumo debe moderarse, especialmente en las dietas de adelgazamiento. Pero, debe prevalecer debido a su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados y sustancias antioxidantes, relacionados con una disminución del riesgo cardiovascular.

13.- Consumir de forma indiscriminada alimentos light o bajos en calorías: Existe la creencia de que la energía que aportan los alimentos light es insignificante y se suele abusar de ellos. Es verdad, dado que un producto light es aquel al que se le han reducido los aportes calóricos, que aportan menos calorías que sus homólogos si se consumen en igual proporción.  Pero algunos de estos alimentos contienen una elevada cantidad de grasas y azúcares y un mayor contenido en aditivos necesarios para su elaboración.

14.- Es imprescindible poner fin a los dulces y a los caprichos: Lo realmente necesario es plantearnos otro tipo de vida en la que estemos mucho más activos y adquiramos unos hábitos más saludables. Por supuesto, es preciso limitar el consumo de este tipo de alimentos, pero hay que diferenciar entre privación total y consumirlos de forma ocasional. Poner límites estrictos en la ingesta de los alimentos más deseados suele ser contraproducente.

15.- Mejor edulcorante que azúcar: Falso. Una cucharita de azúcar aporta 8 calorías al café del desayuno. Un aporte calórico mínimo respecto a la media de 1500 calorías diarias de una dieta que pretenda hacer perder ½ kg a la semana.

16.- Saltarse una comida adelgaza: También es falso. Es posible que incremente en gran medida el hambre y acabemos comiendo de manera descontrolada durante la siguiente comida, consiguiendo precisamente lo contrario que nos proponíamos. También es inexacto creer  que cuanto menor sea el número de comidas al día, más controlamos el peso. Lo ideal es  repartir la ingesta diaria en  4-5 comidas y no omitir ninguna. Ayuda a tener menos apetito entre una comida y otra y elimina la tentación de picar, además de aumentar la ingesta de vitaminas, minerales y fibra y disminuir el consumo de grasa.

17.- Prohibido mezclar hidratos y proteínas: Falso. “Lo que conseguimos con este tipo de costumbres es perder peso en poco tiempo, dado que dejamos de comer calorías”, que después se recuperarán con rapidez. Por ello, hacer una dieta disociada nunca será la mejor manera de adelgazar.

18.- Prohibido comer carbohidratos de noche: Otro mito falso. Lo único que debemos hacer es reducir las cantidades, hacer una comida menos copiosa, pues no utilizaremos ese aporte de energía de manera inmediata si nos vamos a la cama.

19.- Seguir una dieta milagro que anuncia una rápida pérdida de peso, (más de 5 kg/mes), sin apenas esfuerzo para quienes las realizan. Estas "dietas milagro" carecen de rigor científico,  inducen a una restricción de la energía ingerida muy importante, que generalmente conduce a una situaciones de carencias en vitaminas y minerales y alteraciones metabólicas, y a una monotonía alimentaria que las hace insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud. Un problema añadido de estas dietas es que favorecen una recuperación muy rápida del peso perdido. Es el llamado efecto rebote o efecto yo-yó.

20.- No hacer ejercicio: Para perder kilos más rápidamente es necesario aumentar el gasto calórico, esto es, hacer deporte. Además, tras alcanzar el peso deseado, realizar ejercicio moderadamente intenso y habitual será fundamental para mantenerlo, y no volver a engordar. Sólo hay una forma de adelgazar, ejercicio y dieta sana, desterrando la mala alimentación y el sedentarismo.

21.- Decidir a la ligera empezar una dieta: Es preciso estar dispuesto a no volver a engordar. Adelgazar requiere esfuerzo, compromiso y voluntad. Perder una gran cantidad de peso no será un camino de rosas, será duro y, en ocasiones, se deseará abandonar. Por eso es tan importante trabajar nuestra motivación, y saber gestionarla a lo largo del tiempo cuando la dieta empiece a cansarnos, o cuando los objetivos se resistan a hacer acto de presencia.

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