Día Internacional de la Mujer: Todavía queda mucho por gritar. ¿O no?

Mujeres jóvenes.
A lo largo de la historia, más de una se ha jugado el tipo para que una servidora, ahora mismo, esté escribiendo este artículo. Para ser mujer siempre ha habido que echarle huevos. ¿O no?
Día Internacional de la Mujer: Todavía queda mucho por gritar. ¿O no?

Miradass de mujeres.

Para ser mujer siempre ha habido que echarle huevos. Parece una contradicción pero no lo es: no hay más que volver la vista atrás para darse cuenta de que el camino para llegar a ser lo que somos ha sido duro, pedregoso y cuesta arriba. Hemos pasado de ser un cero a la izquierda para ir ganando posiciones y formar parte de un número entero. A lo largo de la historia, más de una se ha jugado el tipo para que una servidora, ahora mismo, esté escribiendo este artículo y mi voz sea escuchada sin prejuicios.  Quien no se dé cuenta de esto es que está ciego.

Hasta hace poco, el hecho de que una mujer trabajase fuera del hogar era algo así como una herejía. Casi todas las que rondamos los cuarenta, por arriba, por abajo, somos hijas de amas de casa condenadas a la rutina del hogar y con nulas perspectivas de realización personal. Recuerdo a mi madre, siendo yo pequeña, pidiéndole permiso a mi padre para trabajar unas horas fuera de casa, asistiendo a una persona mayor que necesitaba ayuda con la plancha. Aquella petición se convirtió poco menos que en un drama familiar porque, por aquel entonces, no estaba bien visto que una mujer buscase otras miras laborales, aunque fuesen más de lo mismo.

La sociedad ha cambiado con respecto a nosotras, pero todavía queda mucho que caminar para ser valoradas y respetadas por lo que somos, sin distinción alguna por razón de sexo. De hecho, en las Maldivas hay una niña condenada a cien latigazos y a ocho meses de arresto domiciliario por “fornicación”. El caso es que fue violada por su padre y tuvo un hijo al que, al nacer, superada por el terror, enterró en el jardín.  Hoy, Día de la Mujer, hay mucho que celebrar pero todavía queda mucho por gritar. Parece una contradicción, sin embargo, no lo es. Echándole un par de huevos.

Día Internacional de la Mujer: Todavía queda mucho por gritar. ¿O no?
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