Detrás de la venta del palacete de Pedralbes se oculta una trágica historia

Vista del palacete de Pedralbes con la piscina en primer plano.
Vista del palacete de Pedralbes con la piscina en primer plano.

Lo que nos pasa a usted y a mí es que no tenemos sentimientos. Detrás de la venta del palacete de Pedralbes se esconde una trágica historia aunque no la veamos.

Detrás de la venta del palacete de Pedralbes se oculta una trágica historia

Lo que nos pasa a usted y a mí es que no tenemos sentimientos. Detrás de la venta del palacete de Pedralbes se esconde una trágica historia, aunque no la veamos. Pero empecemos por el principio.

Hace muchos años, imagínese usted a esa hija pidiendo dinero a su padre para comprar un pisito tras las nupcias con el deportista. Y a aquel hombre tirando de 1,2 millones de euros para ayudar a que la nena encarrilara su vida. Menos mal que no los había invertido en preferentes. Todo padre, mal que bien, haría lo que fuera por su niña aunque, al final, de aquella cantidad inicial solo le devolviera 150 mil.

Es que usted no lo entiende. Como la casa, que costó 5,8 millones, precisaba de algunas reformas, el matrimonio recurrió a Aizoón de donde quitaron 2,85, por aquello de tapar humedades y aplicar una capa de pintura al desconchado de las paredes. Después vino la vida en común, la llegada de los churumbeles, el trabajo. Ay, el trabajo. Se ve que el deportista no daba para más, el pobre, y acabó desfogándose en brazos de otra mujer que no era la suya. Entretanto, en Pedralbes, la cándida infanta seguía a lo suyo atrapada en su palacio de cristal de 1.000 metros cuadrados, jardín, porche y piscina climatizada.

Es que no nos ponemos en su lugar. Empatía es lo que nos falta. Mientras los escraches iban por ahí haciendo de las suyas, una mujer sufría en la intimidad de su hogar. La cuestión es que finalmente el asunto ha terminado como el rosario de la aurora: él en Barcelona  y ella en Suiza. Entre medias, asuntos turbios de negocios, dinero y demás.

Esta es la historia de la hija de un rey que no tiene final feliz. A no ser que vengan los compradores rusos y paguen los 9,8 millones que piden por el palacete. Entonces sí, colorín colorado este cuento se habrá acabado.

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Galería de fotos del palacete de Pedralbes.

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