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MUNDIARIO

Descubriendo el Universo: el Sol, los orígenes y estructura del astro rey

MUNDIARIO presenta la séptima entrega de su serie destinada a descubrir las maravillas del cosmos. Esta nueva edición está dedicada a la hermosa estrella centro de nuestro Sistema Solar.

Descubriendo el Universo: el Sol, los orígenes y estructura del astro rey
Imagen de la superficie solar capturada por la NASA.
Imagen de la superficie solar capturada por la NASA.

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

Descubriendo el Universo es una serie exclusiva de MUNDIARIO en la que se estudian, descubren y analizan las maravillas del cosmos, guiados por obras de científicos del prestigio de Stephen Hawking. El séptimo episodio de esta serie está dedicado al Sol, el astro rey de nuestro Sistema Solar y el objeto más grande del mismo.

Ciclo de vida

El Sol es un astro nacido del vientre de la Vía Láctea. Es una estrella bastante joven pues nació apenas hace 5,000 millones de años, la mitad de vida de su galaxia matriz.  Surgió dentro de una enorme nube de moléculas (para entender cómo nacen las estrellas, ver el episodio proceso de formación de estrellas). Según los expertos, a esta estrella de tamaño medio le quedan cuando menos otros 5,000 millones de años de vida.

Su ciclo de vida empezará a terminar cuando las reacciones nucleares hallan depositado tanta cantidad de cenizas de helio en el meollo del Sol que el horno nuclear de éste tendrá que producir reacciones más rápidas y candentes. En otras palabras, menos combustible para más actividades internas. Para ese punto, el Sol empezará a agigantarse.

Superificie solar. / peru.com

Imagen real de la superficie solar capturada por la NASA.

Aquella expansión hará que su superficie empiece a enfriarse, adoptando un color naranja, primero y luego, rojo. Como resultado de este crecimiento, irradiará más calor que el que irradia hoy en día. Así, Mercurio se cocerá, Venus se freirá y la temperatura en la Tierra sobrepasará su punto de ebullición. 2,000 millones de años después, empezará a disminuir su tamaño. Durante su ciclo de envejecimiento se tornará en una enana blanca y se enfriará. Para cuando alcance los 50,000 millones de años (no se preocupen, para ese entonces no quedará ni rastro de la Tierra) será una enorme mole negra y fría, tanto como el Universo que le rodea.

Enana blanca. / agenciasinc.com

Cuando el Sol esté en la última etapa de su vida, se reducirá a una enana blanca, probablemente del tamaño de la Tierra como refleja esta recreación artística.

Estructura

El Sol es una esfera de 1,390,000 kilómetros de diámetro y su temperatura en su superficie llega a los 500,777 grados centígrados en promedio. Cuenta con 1,370 trillones de kilómetros cúbicos de gases extremadamente calientes, los cuales pesan más de dos septillones de toneladas. A día de hoy, es imposible llegar más allá de su doble atmósfera (corona y cromósfera). Es precisamente de esas dos de donde sale la energía que llega a la Tierra tras haber recorrido 150 millones de kilómetros en forma de luz visible o radiación invisible.

El núcleo del Sol es su principal abastecimiento de energía. En él, los átomos de hidrógeno se convierten en átomos de helio gracias a los 14,000,000 de grados centígrados, que es la temperatura en ese punto. La energía liberada por medio de rayos gama asciende a la superficie solar, a 480,000 kilómetros.

Por encima del núcleo se encuentra el reactor solar. Esta zona bombardea átomos con rayos gamma que emergen desde el núcleo. El resultado de esos bombardeos son rayos con mucha menos energía, los cuales se conoce como rayos ultravioleta.

Posteriormente está la fotósfera, una turbulenta capa que tiene un espesor de hasta 320 kilómetros. Esta capa es agitada por el empuje de la energía interna. La superficie tiene un color ligeramente anaranjado a causa de la temperatura, mucho más fría que los 5,300 grados centígrados, promedio de la luminosidad solar.

Por último, están la cromósfera y la corona, que son las dos capas atmosféricas del Sol. En el caso de la primera, tiene un espesor (o profundidad) de 6,500 kilómetros y está compuesta básicamente de hidrógeno. En el caso de la segunda, es la parte más brillante de este astro. Es tan brillante que es casi imposible percibirla. Es tan densa que, para que el lector se haga una idea, llega casi hasta Mercurio (que queda a nada menos que 57.9 millones de kilómetros).

Lluvia de llamas

Hace algún tiempo los satélites de la nasa detectaron una lluvia de llamas en la superficie del Sol. Las imágenes fueron recopiladas en un vídeo que deja ver la majestuosidad de la gran estrella de nuestro sistema:

 

Para ver  las ediciones anteriores de esta serie, sigue cualquiera de los siguientes vínculos:

- Venus.

- Titán.

- Proceso de formación de las estrellas.

- Alfa Centauri.

- Saturno.

- Estrellas de neutrones.@hmorales_gt