Del culto a la personalidad al narcisismo de Evo Morales

Evo Morales, presidente de Bolivia. / Twitter

El pasado 2 de febrero el presidente de Bolivia inauguro un nuevo museo en su natal Orinoca, el cual fue duramente criticado por mostrar cierta adoración a su propia persona.

El nombre del edificio es Museo de la Revolución Democrática y Cultural, sin embargo los bolivianos, en especial los opositores, le llaman ‘el muso de Ego’, costó unos 7.1 millones de dólares y viene repercutiendo por representar una de las últimas acciones que ha llevado acabo Evo Morales para auto-glorificarse.

La excesiva adoración

El culto a la personalidad es la enorme adoración a una persona que por lo general suele ser un líder con grandes logros y personalidad arrolladora. Los seguidores tienden a adularlo y a exaltar sus logros sin apreciar sus matices negativos. Además, siempre tienen un enemigo que trata de destruirlo por una u otra razón, aquellos que se le oponen son unos traidores y los críticos son pagados por el enemigo para destruirlos.

La imagen de la persona pasa a ser una especie de marca registrada que es utilizada en estatuas, pancartas, libros, muros y cualquier tipo de medio que pueda servir de promoción, para lograr enaltecer su imagen y convertirla en una presencia obligatoria en cada aspecto de la sociedad.

En la historia hay muchos ejemplos de líderes que han fomentado el culto a la personalidad para convertirse en el “todo” de su nación, la mayoría queriendo mostrarse como los salvadores, aquellos que han llegado para rescatar a los pobres y protegerlos de amenazas externas, entre tantos, se encuentran las figuras de Stalin y Lenin en Rusia, Pinochet en Chile, Idi Amin en Uganda o Kim Il-sung y sus sucesores en Corea del Norte.

Evo y su narcisismo

Lo de Morales y su museo no es del todo un culto a la personalidad, puesto que para llegar a ser eso, necesita de un gran grupo de admiradores que lo sigan y adoren ciegamente. Y Evo, aunque cuenta con un sequito, este no es tan grande como para llegar al culto de la persona, además los actos que ha cometido son el resultado de su propio narcisismo y ego hablando.   

Hasta ahora se han conocido ciertos casos que preocuparían a algunos, puesto que Morales ha estado utilizando los Ministerios y los poderes que ellos ejercen para poder crear una campaña propagandística de sí mismo, un ejemplo de ello es que el Ministerio de Comunicaciones de Bolivia publicó un libro titulado ‘El proceso de cambio en verso’, con poemas dedicados al presidente, escritos por estudiantes y maestros. Y no es el único, en 2014 fue distribuido otro libro llamado ‘Las aventuras de Evito’, en donde cuentan historias sorprendentes sobre la infancia del presidente, este libro se encontraba totalmente ilustrado e incluía dos historias del presidente en su juventud.

Antes del caso del libro, se supo que oficiales del ejército boliviano habían creado un himno militar alabando a Morales, cosa que despertó muchas críticas en Bolivia, puesto que el orden militar debe de estar subordinado al pueblo y no a una única persona. Para acabar con el escándalo el alto mando militar tuvo que dar la cara y aclarar que el himno no era obligatorio, ni oficial entre las filas.

Estatua de tamaño real de Evo Morales. / Twitter

El museo es solo una prueba más del mal uso que ha estado ejerciendo Morales de los recursos del Estado, para exaltar sus logros, puesto que dentro del edificio sus visitantes podrán observar retratos de Evo y líderes a los que el admira, una estatua de tamaño real de Evo, camisetas de fútbol que ha utilizado durante sus juegos, doctorados honoríficos, distintos recuerdos de su niñez y un centenar de objetos que representan su vida.

El deseo del presidente boliviano de quedarse en el poder es palpable, hace un año convocó un referéndum para poder postularse una tercera vez a la presidencia, cosa que ya no debería, puesto que en su país legalmente solo se puede ser presidente por dos periodos consecutivos de cuatro años cada uno. Al parecer Evo no ha terminado, si no puede volver a ser presidente, entonces perpetuará su imagen entre los suyos, utilizando valiosos recursos que podrían servir a Bolivia, que por cierto es uno de los países más pobres de Latinoamérica.

Lo que a Evo se le olvida, es que los templos más hermosos y gloriosos del mundo han caído, el dedicado a Zeus en Grecia, los Jardines Colgantes en Irak, el Faro de Alejandría en Egipto o el Coloso de Rodas en Grecia; todas estas son buenos ejemplos monumentales de lo que ha hecho el humano creyendo que durarían para toda la vida y lo cierto es que solo han quedado como simple escombros, o ya han desaparecido de la faz de la Tierra desde hace siglos. Lo que verdaderamente perdura en esta Tierra es lo que las personas recuerden y pasen a las siguientes generaciones.