41 días de guerra absurda y cruel

Cadáveres en las calles de Bucha, una localidad de Kiev. / Twitter @DmytroKuleba
Cadáveres en las calles de Bucha, una localidad de Kiev. / Twitter @DmytroKuleba

Cuarenta y un días de desafío a la decencia y a la humanidad. Cuarenta y un días que parecen eternos.

41 días de guerra absurda y cruel

Durante todos y cada uno de estos días hemos asistido al horror de una guerra irracional, incomprensible para la mayoría de nosotros, provocada por un cúmulo de ambiciones y desencuentros que han abierto heridas tan profundas que es posible que no terminen de cerrarse nunca. Una muy grande se ha producido esta semana. Las terribles imágenes de las atrocidades cometidas por las tropas rusas nos han conmovido y asqueado a partes iguales. Civiles asesinados impunemente, mujeres violadas, cadáveres esposados con disparos en la cabeza.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, ha afirmado que Bucha es “una campaña deliberada para matar, torturar, violar y cometer atrocidades” y hasta los observadores de Human Right Watch han declarado que hay suficientes indicios como para calificarlos de crímenes de guerra. Visto lo visto, hoy Putin se ha visto despojado del último atisbo de credibilidad que le quedaba, por mucho que Serguéi Lavrov, su fiel francotirador, repita su inconsistente mantra de absurdos complots. Y también hoy parece que la UE ha dado una zancada en su actitud de repulsa, anunciando un nuevo paquete de sanciones, como la prohibición de la importación de carbón desde Rusia, y anunciando la expulsión de diplomáticos rusos en al menos seis países, incluido el nuestro. No es mucho pero es algo, y en estos momentos algo es mejor que nada.

Mientras, el presidente Zelenski se ha dirigido al Parlamento español pidiendo acciones más contundentes y, sobre todo, ayuda urgente en forma de armas para defenderse de la agresión. Veremos si además de aplaudir su intervención, somos capaces de responder a sus peticiones porque sólo las armas pueden evitar que se produzcan más asesinatos de las fuerzas mafiosas.

En la primera mitad de los 90 formé parte del equipo creativo que realizó una campaña publicitaria para Amnistía Internacional que, bajo el lema «¿A ti qué te importa?», abordaba diferentes violaciones de los derechos humanos en distintas partes de mundo. La crueldad de la guerra en los Balcanes fue uno de los temas principales. Tuvimos que ver varios vídeos y fotografías, escuchar relatos que ponen los pelos de punta cuando los recuerdo y leer testimonios que parecían haber sido creados por psicópatas. El trabajo fue tan duro que mi redactor junior, encargado de cribar la información, entró en mi despacho y me ofreció su cabeza porque no era capaz de soportar aquello.

Hoy, tras consumir la cantidad de información que muestra la barbarie que el ejército ruso ha cometido en Bucha, me he acordado de aquel redactor. Yo tampoco quiero mirar pero, al igual que entonces, no queda más remedio. Alguien tiene que verlo para que no se escondan en el baúl de los recuerdos. Para que quede constancia de que sucedieron y quienes fueron sus autores. Para que no se pierda la memoria. @mundiario 

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