Cuando los sonidos del volcán eran "misteriosos ruidos subterráneos"

Columna de humo emitida por la boca de la loma del Duraznero, abierta el 6 de julio de 1949. / Juan María Bonelli Rubio
Columna de humo emitida por la boca de la loma del Duraznero, abierta el 6 de julio de 1949. / Juan María Bonelli Rubio
En 1949, el ingeniero geógrafo Juan María Bonelli Rubio realizó un "Diario de la erupción" del volcán Nambroque o también llamado San Juan, que entró en erupción el mismo día de la festividad de San Juan.
Cuando los sonidos del volcán eran "misteriosos ruidos subterráneos"

"A las nueve de la mañana del día 24 de junio de 1949 un pastor que se encontraba en las inmediaciones de la montaña del Duraznero, en la isla de La Palma, huyó aterrorizado al ver que se agrietaba la tierra, salía humo de las aberturas y se oían misteriosos ruidos subterráneos". Así arranca el relato de Juan María Bonelli Rubio, ingeniero militar español que sirvió en la Armada y acabó convertido en Ingeniero Geógrafo. Trabajó en el Instituto Geográfico Español y fue Gobernador General de Guinea entre 1943 y 1949. Murió en 1981 pero para el recuerdo quedá la vivencia y relato de la erupción del volcán del Nambroque o San Juan en la isla de Palma recogida por el Instituto Geográfico y Catastral.

Instituto Geográfico y Catastral.

En 43 páginas, Bonelli Rubio recopila, a modo de "Diario de la erupción", el paso a paso de este suceso extraordinario de la naturaleza, incluyendo imágenes en blanco y negro que, a pesar de la falta de color de la época, muestran fielmente la magnitud del evento.

Columna de humo y cenizas emitida por la primitiva boca de la montaña del Duraznero.

Columna de humo y cenizas emitida por la primitiva boca de la montaña del Duraznero (1949).

El volcán San Juan entró en erupción a las 11 de la mañana del mismo día de la efeméride del santo San Juan, el 24 de junio. Casualidades que el propio ingeniero reseña en su informe. "Al igual que ahora con el volcán Cumbre Vieja, la erupción fue precedida por terremotos de diferente intensidad que, sin embargo, en 1949 no fueron medidos ni estudiados, sencillamente porque no existían las técnicas para ello. Eran las sacudidas sísmicas premonitorias de la erupción, que no han debido ser únicas seguramente, y cuyo estudio, caso de haber existido algún Observatorio sismológico en las inmediaciones capaz de captarlas, hubieran podido permitir atisbar o entrever algo de lo que se fraguaba en el interior de la tierra isleña y hasta quizá predecir el lugar probable de la futura erupción, basada esta predicción en la migración del epicentro de las sacudidas sucesivas, de igual manera que lo han conseguido los norteamericanos, con formidable éxito científico y práctico, en las erupciones de la isla de Hawai. Desgraciadamente, y aunque en el programa del Instituto Geográfico y Catastral figura desde hace largos años la instalación en el archipiélago canario de un Observatorio sismológico, cuando menos, todavía no ha podido alcanzarse esa ansiada meta, y se ha perdido con ello una oportunidad preciosa que sólo Dios sabe cuándo volverá a repetirse", se lamentaba Bonelli Rubio sin saber, obviamente, que sería veintidos años después (1971) y posteriormente en 2021 cuando, en España y, concretamente, en la isla de La Palma, se repitiese el evento, esta vez, con otro volcán.

A finales de los años 20, se envió al Observatorio Meteorológico de Santa Cruz de Tenerife, desde el Observatorio de Toledo, dos sismógrafos Bosch-Omori, sin embargo, a causa de la falta de unos elementos básicos para su funcionamiento, los sismógrafos no estuvieron operativos y con el estallido de la Guerra Civil en el 36, más la siguiente época de postguerra, toda la ciencia en España, incluida la sismología, sufrió una parálisis. No fue hasta 1950 que gracias al desarrollo puramente español realizado por Félix Gómez Guillamón, jefe de la estación sismológica de Málaga, que las Islas Canarias tuvieron su primer sismógrafo. Un año después de la erupción volcánica del volcán San Juan.

Vista de la lava en el momento de cortar la carretera general en las cercanías de la ermita de San Nicolás.

Vista de la lava en el momento de cortar la carretera general en las cercanías de la ermita de San Nicolás.

La Cumbre Vieja de La Palma, donde este mes de septiembre ha entrado en erupción un volcán, es uno de los complejos volcánicos más activos de Canarias. En ella se han producido dos de las tres últimas erupciones registradas en las islas, la del volcán San Juan (1949) y, en 1971, el Teneguía. @opinionadas en @mundiario

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