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De cuando Juan Flórez estaba bordeado de chalés y sombreado con arboledas

Otros tiempos, ni mejores ni peores, pero quizá más agradables de mirar, son hoy oasis de A Coruña en sepia o en blanco negro que merece la pena revisar de vez en cuando.

 
De cuando Juan Flórez estaba bordeado de chalés y sombreado con arboledas
Trolebús de Carballo entrando por la calle Juan Flórez.
Trolebús de Carballo entrando por la calle Juan Flórez.

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Cristina Méndez Gallart

Cristina Méndez Gallart

Licenciada en Geografía e Historia con especialidad en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela. Escribe en MUNDIARIO.

Siempre me han llamado la atención los pequeños oasis arquitectónicos que han sobrevivido en nuestra ciudad a la peor peste que puede padecer una urbe: la especulación inmobiliaria, responsable de la destrucción de preciosos y elegantes rincones y edificios, gracias a la ignorancia de unos, a la codicia de otros y a la ceguera de todos.

Uno de esos oasis que siempre reclama mi atención cuando paso por Juan Flórez es la "Casa Escudero", uno de los muchísimos chalets que poblaban el "Camino Nuevo" o "Carretera de Castilla", principal entrada y salida de la ciudad, en la que en época de Carlos III se plantaron enormes árboles. Esta calle cambiaría su nombre en 1900, por acuerdo del Ayuntamiento y para rendir homenaje al dos veces alcalde de la ciudad; Juan Flórez Freire.

De aquellos árboles centenarios nos quedan únicamente los que dan sombra a la Plaza del Libro, y que antes fueron los que adornaban el patio de recreo del Colegio Dequidt, único laico junto con la Academia Galicia.

Además de la "Casa Escudero"que fue antiguo Consulado de Cuba y, en la Guerra Civil, Delegación de Orden Público, estaban los chalets de Molezún (hoy el gigantesco edificio Trébol), el chalet Mateo, el chalet Fariña... Enfrente de la casa estaba el "Leirón del Casino", un parque con instalaciones deportivas donde nuestros mayores se reunían para hacer deporte e ir a bailar. Aquellos tiempos, ni mejores ni peores, pero más agradables de mirar, son hoy oasis en sepia o en blanco negro que merece la pena revisar de vez en cuando. Como para coger aire.