Desde Marruecos: Cuando el agua se convierte en una apuesta mundial

Agua.
Agua corriente.

El agua se convirtió no sólo en apuesta sino en un arma decisiva que contribuye al desarrollo socioeconómico y además posee la fuerza de poder  cambiar hasta los equilibrios universales.

Desde Marruecos: Cuando el agua se convierte en una apuesta mundial

El agua se convirtió no sólo en  apuesta sino en un arma decisiva que contribuye al desarrollo socioeconómico y además posee la fuerza de poder  cambiar hasta los equilibrios  universales. 

 

En realidad, cuando hablamos del agua en su sentido más amplio, nos referimos tanto a una riqueza como energía naturales cuya importancia es, claro está, indiscutible para cualquier ser vivo en todo el planeta, desde siempre.

Pero la aproximación de la problématica del agua viene adquiriendo, hoy en día, una particularidad como nunca jamás. De ahí, hemos tenido la costumbre de oír hablar de algunos nuevos conceptos relativos al agua tales como: La política de aguas, la gestión del agua, la lucha contra la contaminación del agua, etc. Partiendo de esta sencialla introducción podemos hacernos una serie de preguntas  de este tipo:

¿En qué medida el agua se ha convertido en una apuesta estratégica que podría condicionar profundamente el desarrollo socioeconómico de muchos países por el mundo en la actualidad? De dónde sale esta importancia? El agua en sí misma ¿es suficiente para que haya un buen desarrollo socioeconómico? ¿Qué dimensiones podría tener la problemática del agua en el futuro? Y por fin, visto el problema desde Marruecos, ¿cómo se puede valorar la situación del agua en este país  mediterráneo?

Cuestiones esenciales

Más o menos, éstas serían las esenciales preguntas a las que vamos a tratar de contestar en este nuestro modesto planteamiento, pero siempre en la medida de lo posible.

Antes que nada, sería útil acordarnos  de lo que había ocurrido en los remotos tiempos en torno al agua, para poder entender debidamente el mayor interés que venía adquiriendo esta energía vital en los tiempos modernos, sobre todo, hoy por hoy. Una simple ojeada a la historia  de las civilizaciones universales nos deja traslucir tajantemente que una buena parte de las guerras que sucedieron  tenía por cuasa el agua. La civilización árabe preislámica nos sirve de ejemplo. Pues, dicha civilización no era sedentaria sino nómada, es decir se trasladaba en pos de la verdura y de ahí su fuente; los manantiales: El agua. En lo tocante a la civilización romana, siempre se decía que el agua era el orígen de la vida. Dicha frase parece retomada en los libros sagrados como El Corán en este versículo : «Y hemos creado del agua cualquier cosa viva».

 Pero, hoy, el mundo ha cambiado terminantemente: Estamos asistiendo a una enorme multiplicación de conflictos bélicos, la construcción de gigantescas fábricas, inmensas empresas y la persistencia del monstruo de la continua sequía. Todo esto necesita obligatoriamente el agua. Pues, de ahí procede la importancia  que adquiere hoy esta energía. No obstante, en el mismo tiempo que el mundo la necesita contribuye contrariamente, de una manera u otra, a  su desaparición. Aquí se puede mencionar la contaminación permante del agua, sobre todo, en los países industriales como los Estados Unidos de América, Francia y Japón.     Dichos países o grandes fuerzas económicas, además, no respetan los acuerdos  ecológicos, sino que los están contradiciendo asquerosamente. Las consecuencias son duras y lamentables: La rareza del agua, los turbillos, las tempestades, la sequía y lo que se ha da en llamar últimamente el calentamiento climático.

 Ahora bien, la estrategia del agua hoy reside en cómo poder tener una buena gobernancia  o gestión  eficiente de tal agua: ¿Cómo garantizar  que siempre haya agua? Claro que se están haciendo alguos esfuerzos tanto a nivel local como universal, como el almacenamiento de aguas, su mantenimiento en represas y la desalinización del agua del mar entre otros.

 También, si un país llega a tener una abundancia del agua la podría manejar como arma hoy en dia; puesto que con esta riqueza todo país podría satisfacer sus  exigencias socioeconómicas indispensables.

 Por otro lado, podemos decir que no se puede contar con sólo el agua para que un país  progrese y se desarrolle. Es cosa insuficiente en nuestro modo de ver. Siendo el agua así y teniendo en cuenta las circunstancias que el mundo  está experimentando no vamos a esperar  más que una creciente demanda del agua en la vida humana en el porvenir. En este orden de ideas, parece que Marruecos en su calidad de país histórico en la base del mediterráneo tiene plena conciencia por esta problemática. Cosa que podemos notar en los esfuerzos  que venía haciendo el difunto Ḥasan II;  retomados en la actualidad por su majestad el rey Moḥammed V en la materia del agua. La inauguración de varias represas, la movilización de asociaciones de la sociedad civil entre otras no son más que una prueba fehaciente de todo ello.

Arma decisiva
En líneas maestras, se puede retener que verdaderamente el agua se ha convertido no sólo en una apuesta sino en un arma decisiva que contribuye al desarrollo socioeconómico y además posee la fuerza de poder hasta cambiar los equilibrios  universales. Su interés le es por las razones que hemos citado  arriba. El agua es nosotros, si deja de existir, en consecuencia  dejaremos de existir, nosotros también, por nuestra parte. En estas alturas, damos fin a a nuestro modesto planteamiento con esta pregunta: ¿Se puede,  acaso,  sustituir  esta riqueza natural (el agua) en el porvenir haciendo uso de las nuevas tecnologías?

 

Desde Marruecos: Cuando el agua se convierte en una apuesta mundial
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