La Cruz Roja, la gran ONG de la que el mundo ya no podría prescindir

Carpa de la Cruz Roja. / Pixabay
Carpa de la Cruz Roja. / Pixabay

Pese a su importacia, a su presencia y a su ejemplo, esta organización sin ánimo de lucro y solo de servicio no ha recibido todos los homenajes que se merece.

La Cruz Roja, la gran ONG de la que el mundo ya no podría prescindir

Estaba mediado el siglo XIX cuando Henry Dunant, un ginebrino de pro, se horrorizó de ver morir a los heridos en combate sin que las partes en conflicto se escandalizasen de ello. Era como si el objetivo no fuese ganar la batalla sino matar. Comenzó entonces su lucha particular para que el mundo que enlazaba una guerra con otra, permitiese a una organización neutral que no distinguiera bandos, color, religión o ideología, solo seres humanos, pudiese atender a los heridos. Esta Organización dio lugar a La Cruz Roja dedicada a socorrer a víctimas de catástrofes y guerras, siendo la guerra la peor de la catástrofe por ser provocada. El símbolo elegido para darse a conocer y respetar fue una cruz roja (la de Suiza) sobre fondo blanco, aunque por los mal que sienta la cruz en los países musulmanes allí se llamó La Media Luna Roja. En Occidente se quedó así, la cruz como el símbolo de hospitales y centros de salud, y el blanco como la solicitud de tregua.

Sus principios fueron los de una organización anarquista vista como la realización de la utopía que esa ideología defendió "dar a cada uno según sus necesidades", y lo que nunca puedo realizarse políticamente por existir en el mundo demasiados seres con malas intenciones, lo logró una organización gracias a la ayuda de  muchos seres con buenas intenciones. Pronto de hizo internacional y hoy dice con orgullo que sus idiomas oficiales son el Español, el árabe, el chino mandarín, el inglés y el ruso, sus beneficiarios la humanidad, y sus servicios, la paz y la cooperación nacional e internacional, la reparación de daños por accidentes, catástrofes, siniestros, enfermedades, epidemias, y dar ayuda a cualquiera que lo necesite.

España fue una de las 14 naciones que asistieron a la Primera Conferencia Internacional y la séptima que se adhiere al I Convenio de Ginebra. Hoy hay 1.200.000 socios y 210.00 voluntarios que atienden a 3.500.000 personas al año, y que durante la crisis asistieron a personas afectadas por ella, a víctimas de la violencia de género o personas sin hogar. Es difícil imaginar cómo sería el Mundo sin la Cruz Roja, saber cuantos muertos más habría en las guerras en curso, cuantos muertos más habría en las catástrofes naturales, cuantos muertos más en las carreteras, porque allí donde alguien grita de dolor o llora aparece La Cruz Roja, cuando alguien necesita ayuda, llega La Cruz Roja, y todo desinteresadamente, sin cobrar, sin búsqueda de beneficio, sin pedir recompensa ni siquiera agradecimiento, ni medallas, solo la satisfacción de ayudar a otros seres humanos que lo necesitan.

Recibió el premio Principe de Asturias en 2012 y el último Premio Nobel de La Paz fue en 1963. Desde entonces lo han recibido personajes como Kissinger, Al-Sadat, Yasir Arafat, Isaac Rabin, Simón Peres, Santos, y otros muchos. Yo se lo habría dado a La Cruz Roja todos los años porque ciertamente hay en el mundo muchos luchadores por la paz, por hacer el bién, pero nadie se aproxima a lo que supuso para el ser humano la creación de esta ONG que ha salvado vidas por millones, ha evitado epidemias, y nos ha hecho creer que las personas tenemos un fondo generoso, unas en el voluntariado y otras contribuyendo a su sostenimiento, y el resto aplaudiendo su ejemplo o acudiendo cuando se nos solicita.

La Cruz Roja, la gran ONG de la que el mundo ya no podría prescindir
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