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MUNDIARIO

Los 'corzos', de luto: tres ángeles guardianes ya no están con nosotros

El autor reproduce el testimonio de Javier Pérez Bouza, 'Javichín', el triatleta gallego que sobrevivió al accidente de La Polinosa en el que murieron tres guardias civiles.

Los 'corzos', de luto: tres ángeles guardianes ya no están con nosotros
Javichín.
Javichín.

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Blas Rodríguez

Blas Rodríguez

Blas Rodriguez, ' O Corzo'. Vividor de la montaña. Practicante de Trail Running. Colabora en Mundiario GALICIA.

El autor reproduce el testimonio de Javier Pérez Bouza, 'Javichín', el triatleta gallego que sobrevivió al accidente de La Polinosa en el que murieron tres guardias civiles.

 

Veinticuatro horas después del dia más duro, triste y difícil de mi vida no quería hablar de lo vivido más que con mis amigos y personas más allegadas; me considero una persona difícil de impresionar y dura de coco, pero ayer estuve al límite de verdad. Me veo en la obligación de contar lo pasado en el transcurso del Raid 24 Horas Non Stop de Picos de Europa y, si lo hago, es por respeto y y agradecimiento a todos los miembros del Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) de Castilla y León, a mis compañeros de equipo, así como a todos los Cuerpos de Seguridad del Estado y los héroes que en ellos velan todos los días por nuestra seguridad.

Quiero expresar mis absolutas condolencias por los tres fallecidos y mi total admiración por el miembro del GREIM que se salvó, al igual que Damián y yo, y que en todo momento estuvo con nosotros y no se vino abajo a pesar de perder ¡a sus tres compañeros! Además de expresar mi admiración hacia mis dos compañeros de equipo: Damián, pese a la mala caída y la gravedad de su fractura, en todo momento tuvo actitud positiva, lucha y coraje, al igual que Alberto, que pese a un día malo en la carrera por problemas estomacales, se fue a buscar ayuda como un rayo.

También lo hago porque hay publicaciones en prensa que son falsas o erróneas y creo que solo se deberían publicar las cosas cuando se tiene la certeza de como ocurrieron, y no dar datos sin saber como sucedieron realmente. Lo que allí sucedió realmente solo lo sabemos las tres personas que por desgracia nos toco vivirlo, por lo que lo voy a relatar a grandes rasgos para que no haya ningun tipo de duda o malos entendidos, ya que he oído y leído un montón de versiones diferentes ¡y algunas muy desacertadas!

Todo ocurrió sobre las 2 de la mañana, cuando coronamos la cumbre de La Polinosa, a unos 2300 metros, para pasar un punto de control. Empezamos a descender por una cara de la montaña, una bajada técnica, pero que no entrañaba peligro, con la mala suerte de que Damián apoyó un pie en una piedra que parecía firme y se desplomó, cayendo unos 100 metros con la suerte de encontrar un matorral al que agrarrarse, quedando apoyado en una cornisa de unos 2 metros de largo por 2 de ancho, haciéndose una fractura muy fea de tibia abierta y con la grandísima suerte de no golpearse la cabeza contra una piedra o algo más grave. Rápidamente, Alberto se fue corriendo a buscar ayuda y yo me quede con Damián hasta que vinieran a buscarnos. Fue una noche durísima,a 2200 m, yo trataba de dar conversación a Damián, abrigarlo, darle la poca comida y bebida que nos quedaba, ahorrar la luz de los frontales por si hiciese falta y mantenerle la fractura y el pie inmóvil, limpio y controlar que no sangrara o se lesionara más. Empezó a hacer frío y nos tapamos con la mantas térmicas y la ropa que teníamos, las mantas se rompían por el viento y había que tapar todos los huecos posibles para evitar una hipotermia ¡sobre todo a Damián!

Al ser una cornisa muy pequeña, yo me tenía que mantener en cuclillas y Damián acostado, aunque se escurría hacia el precipicio y teníamos que movernos cada poco y moverle la pierna fracturada hacia arriba. La verdad es que me dio una lección de aguante y coraje en todo momento, sin quejarse del enorme y dolor y en actitud positiva pese a lo grave del asunto. Lo importante es que a base de hablar, comer y demás, consiguió mantenerse consciente en todo momento. Sobre las 9 de la mañana, sin dormir y al límite por el frío, oímos un helicóptero que pasó por delante de nosotros tres veces sin vernos. No nos lo podíamos creer, le hacíamos señales con los jirones de manta térmica y luces rojas hasta que en una cuarta pasada ¡nos vieron!

El helicóptero del GREIM descendió y dejó a dos guardias civiles cerca, muy amables y atentos, animándonos en todo momento. Le inmovilizaron la pierna con una férula rígida y el aparato volvió a descender para evacuarnos. La verdad es que pusieron todo de su parte para agilizar la operación. Al descender, y con un guardia dentro y el otro fuera, intentamos meter a Damián para dentro, el agente de fuera por la cintura y yo agarrándole la pierna, pero el helicoptero tuvo la mala suerte de tocar un piedra con la hélice y, en un acto reflejo, tiramos de Damián y nos echamos para atrás, despeñándose el helicóptero y pasándonos la hélice y las piedras muy cerca. Al mirar si había supervivientes del helicóptero, lo que alló se podía ver ni lo voy a contar, ni prefiero acordarme… Mi total admiración para el miembro del GREIM que sobrevivió, porque en ningún momento se apartó de nosotros, nos ayudó en todo lo que pudo y se desvivió pese al trágico suceso. Trató de buscar cobertura subiendo a la cima para pedir ayuda y luego volvió con nosotros diciéndonos que nos sacaba de allí ¡como fuera! Una hora después nos evacuó otro helicóptero de bomberos de León con un trato exquisito y preocupación absoluta, quedándose el miembro del GREIM para ayudar en la labor de rescate de los cuerpos de sus compañeros fallecidos.

Como dije, no quería escribir ni hablar de esto, pero lo hago por dos razones: una, para relatar los hechos tal y como ocurrieron, y que solo lo sabemos las tres personas implicadas, y no la prensa, que mucha veces en vez de informar desinforma. Cada periódico saca un nota diferente, y a cada cuál mas errónea. Hay que informar, pero, si no se tiene la certeza de las cosas, es mejor dar solo la noticia y, al saber como sucedió todo, hacer una crónica acertada. Y la segunda, por supuesto, para agradecer y mostrar mi admiración hacia esos héroes anónimos del GREIM, policías, guardias civiles, bomberos, etc. que velan por nuestra seguridad día tras día, jugándose su vida muchas veces para salvar otras. Y muy especialmente al miembro del GREIM de León que estuvo con nosotros en todo momento, sin dejarnos ni un momento y desviviéndose por ayudarnos. Mis condolencias a las familias de los fallecidos y los afectados; y que conste que aunque siempre bromee y me guste escribir todo tipo de cosas, esto lo hago simplemente para mostrar mi admiración y respeto a todos los cuerpos de seguridad, y que se sepa realmente lo que allí sucedió, y no las mil hipótesis que leí y escuche, ya que algunas sientan muy mal. […] Ha sido el dia mas duro y difícil de mi vida, pero tenemos que tirar para delante; esto ha sido una prueba más de vida. Y este tipo de carreras no ha hecho mas que enseñarme muchas cosas y me ha enganchado por el compañerismo y sus valores. […] ¡Gracias a todos de corazón!