Conticinio, tu momento predilecto en que parece detenerse y silenciarse el mundo

Un paisaje.
Un paisaje.

Oyes hablar a tu corazón mientras tu mano desliza el lápiz sobre el papel, todo en sintonía, como sucede en los momentos mágicos... Fragmento de prosa poética.

Conticinio, tu momento predilecto en que parece detenerse y silenciarse el mundo

Oyes hablar a tu corazón mientras tu mano desliza el lápiz sobre el papel, todo en sintonía, como sucede en los momentos mágicos... Fragmento de prosa poética.

Conticinio, tu momento predilecto en que parece detenerse y silenciarse el mundo. Oyes hablar a tu corazón mientras tu mano desliza el lápiz sobre el papel, todo en sintonía, como sucede en los momentos mágicos.

Has pasado unas horas en el campo. Para ti es una necesidad contemplar la naturaleza y sentir la vida, un alimento para tu espíritu al que no puedes renunciar. Cada vez que has perdido gravemente la salud, tu primera salida ha sido para contemplar los montes y los prados verdes. Lo has hecho con avidez, como se agarra el hambriento a un trozo de pan. Ese paseo, en un día soleado de primavera, es un regalo y tú lo has tenido.

El campo se te ha mostrado en todo su esplendor: montes bajos a lo lejos, de diferentes tonalidades, pequeños valles, bosques de pinos y de eucaliptos, higueras con sus primeros brotes de hojas de un verde luminoso…, mezclas de aromas, todo en silencio, solo un lejano sonido de cencerro mientras los pájaros duermen la siesta. Te ha transportado, sin nostalgia, a tu infancia. Es una evocación serena de algo vivido que perdura en tu memoria; no lo añoras porque ya lo tienes. Con los años, los recuerdos se te hacen más vivos y más presentes; es una sensación placentera que no buscas y que, sin embargo, encuentras. Al mirar a tu alrededor percibes la vida brotando silenciosa y con una fuerza imparable. Sientes que La Naturaleza sigue su curso, aunque algunos se empeñen en doblegarlo.

Conticinio, tu momento predilecto en que parece detenerse y silenciarse el mundo