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MUNDIARIO

Consejos prácticos para hacer el Camino de Santiago en condiciones

El Camino de Santiago es uno de los peregrinajes, sino el primero, con un mayor número de seguidores en todo el mundo. Sin embargo, este viaje no es un camino de rosas. 

Consejos prácticos para hacer el Camino de Santiago en condiciones
Mapa del Camino de Santiago.
Mapa del Camino de Santiago.
El Camino de Santiago es uno de los peregrinajes, sino el primero, con un mayor número de seguidores en todo el mundo. Sin embargo, este viaje no es un camino de rosas. Debemos preparar nuestro cuerpo a conciencia si queremos que el resultado final sea de lo más placentero.
 
 
El verano es una de las épocas más propicias del año para cumplir uno de los objetivos de numerosas personas: hacer el Camino de Santiago. Este peregrinaje supone un gran esfuerzo físico y mental. La recompensa al conseguirlo es muy plena y consigue borrar todos esos sufrimientos.
 
Sin embargo, si queremos que este duro esfuerzo nos sea un poco más placentero, debemos preparar nuestro cuerpo para el gran reto al que le vamos a someter. No sólo se debe estar en buena forma física. Las largas caminatas a las que le vamos a someter (habrá jornadas de 20, 30 o más kilómetros) nos van a llevar al límite. Debemos estar preparados para aguantarlo. No sólo van a sufrir nuestros pies (los grandes protagonistas), sino todo nuestro cuerpo en general. A las largas jornadas de camino hay que añadirle la carga pesada en nuestra espalda, las comidas más o menos ligeras, la falta de sueño y el descanso más o menos reparador.
 
Debemos tener un buen estado físico y mental. Prepararnos a conciencia supone un gran esfuerzo para nuestro organismo. No es necesario ser un gran deportista para llevar a cabo esta hazaña, pero sí tener una cierta disposición física para llevarlo a cabo. La preparación debe empezar, por lo menos, un mes antes. Si puede ser con mayor antelación mejor. Nuestro cuerpo debe ir adaptándose a las largas jornadas de camino a las que va a ser sometido. Cada día iremos haciendo paseos cada vez más largos, con el fin de observar cómo nuestro cuerpo va reaccionando. Pero no sólo debemos acostumbrar a nuestro cuerpo a caminar, también deberemos aprender a relajarle después de una dura jornada. Tan importante es aguantar una caminata de 30 kilómetros, como saber hacer los estiramientos debidos al finalizar. Si no llevamos a cabo esto, muy difícilmente podremos al día siguiente reanudar la marcha.
 
A continuación os dejamos unos pequeños consejos básicos para que el éxito del peregrinaje sea total. 
 
1. Alimentación
 
Las largas jornadas de caminata nos van a desgastar mucho. Es conveniente que ingiramos una alta cantidad de azúcares (caramelos, chocolate, frutos secos). Se recomiendo que la comida más copiosa se haga justo al finalizar la etapa, evitando también comidas muy copiosas en la víspera de la marcha.
 
La ingesta de líquidos es algo fundamental, sobre todo de agua. Debemos asegurarnos en todo momento que ésta sea potable, sino queremos tener que acabar antes de tiempo nuestro peregrinaje. Debemos asegurarnos una reserva de agua ya que, durante el camino, no tenemos la seguridad de saber cuán cerca estará la siguiente fuente de agua potable.
La sensación de sed se calma mejor, no con la ingesta de bebidas frías, sino con sopas o caldos templados.
 
Las grasas deben tomarse en cantidades pequeñas pero repetidas, mientras que lasproteínas están más indicadas para el momento de finalización del esfuerzo (descanso, entrenamiento o preparación) que durante el mismo.
 
El aporte de vitaminas que vamos a necesitas lo conseguiremos gracias a las frutas frescas y los frutos secos del tipo nueces o pasas.
 
2. Vestimenta
 
Nuestra ropa ha de ser holgada, preferiblemente de algodón y transpirable, así evitaremos posibles roces. El tipo de ropa dependerá de la climatología del momento que hayamos elegido para hacer el camino.
 
El calzado interesa que sea alto protegiendo al tobillo. Cómodo, transpirable e impermeable. Es aconsejable llevar pares de calcetines en abundancia, puesto que nos los cambiaremos muy a menudo. Los calcetines no deben tener costuras, con el fin de evitar posibles rozaduras. El material de los calcetines debe ser de algodón. En caso de llevar un calzado de invierno, se recomienda poner primero un calcetín de algodón y encima uno de lana.
 
3. El cuidado de los pies
 
La higiene y el cuidado de los pies se va a convertir en nuestro principal objetivo, ya que son ellos los que harán que nuestro objetivo sea fructífero, llegar a Santiago.
 
Al terminar la etapa del día nos aseguraremos una correcta higiene de los pies (no siempre vamos a tener a mano una ducha disponible). Un buen aliado son las sales relajantes, que reducen la sensación de fatiga y dejan los pies listos para la siguiente jornada.
 
Evitaremos las ampollas manteniendo los pies correctamente hidratados. Todos los días, antes de comenzar a andar, les aplicaremos un poco de crema, especialmente entre los dedos, la planta y el talón.
 
No es conveniente ducharse antes de comenzar a andar, ni mucho menos con agua caliente y durante mucho tiempo. Con esto conseguiremos que nuestra piel esté reblandecida y sea más propensa a las ampollas.
 
Sin embargo, si nos encontramos por el camino con fuentes o riachuelos, podemos refrescarnos los pies sin ningún problema. Pero debemos asegurarnos que, antes de empezar a andar, los pies estén bien secos. Se recomienda dejar secar al aire.
 
 
Botiquín casero para hacer el Camino de Santiago
Nuestro botiquín debe contener al menos los siguientes artilugios:
> Tijeras, gasas, esparadrapo, yodo y tiritas para ampollas.
> Antidiarreico.
> Crema antiinflamatoria.
> Crema para escoceduras e irritaciones de nalgas y muslos.
> Crema para activar la circulación, es conveniente que contenga Ruscus y/o Castaño de Indias.
> Crema hidratante para pies con Caléndula.