Conocer Tanzania a través de un fascinante recorrido lleno de contrastes

Elefante en el Parque Nacional Tarangire, Tanzania (fotografía: Sabela Montero)
Elefante en el Parque Nacional Tarangire, Tanzania. / SM

Un recorrido que nos lleva por las playas y montañas del norte de Tanzania y donde es imprescindible disfrutar de un safari por alguno de sus parques nacionales, para acabar en su mítico Lago Victoria.

Conocer Tanzania a través de un fascinante recorrido lleno de contrastes

Tanzania es un destino soñado por los amantes de los animales, de los grandes paisajes y de los contrastes culturales. Aunque es mucho más conocido y visitado su vecino país de Kenia, cada vez son más los turistas que optan por aventurarse por este gran país que tiene tanto que ofrecer.

Con dieciséis parques nacionales, entre ellos el famoso Monte Kilimanjaro, Tanzania tiene muchos lugares para perderse durante tus vacaciones. Pero sin duda el gran reclamo está en el norte, con su famoso Serengueti y las populares islas Zanzibar, un lugar para descansar.

Te propongo una ruta por el norte que empezará en Dar es Salaam, su capital, pero que nos saltaremos porque, como muchas capitales africanas, son ciudades grandes carentes de atractivo.

Recorrido por el norte de Tanzania

La ciudad pesquera de Bagamoyo

Playa de Bagamoyo, Tanzania.
Playa de Bagamoyo, Tanzania. / Sabela Montero

 

Empezaremos nuestra primera parada en la ciudad de Bagamoyo, a 65 km al norte de Dar es Salaam. Esta pequeña ciudad colonial nos tendrá entretenidos uno o dos días, dependiendo del ritmo de cada uno. Cabe destacar que recientemente ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por su gran valor histórico.

Bagamoyo fue fundada a finales del siglo XVIII como puerto estratégico en África del Este. Tanto árabes procedentes de Omán como Indios tenían aquí una parada en la ruta comercial. Más tarde fue colonia alemana, puerto comercial de esclavos y de marfil. El fuerte de Bagamoyo y, por ende la ciudad, fue tomada por los ingleses durante la Primera Guerra Mundial.

Es curiosa la visita al Cementerio de los Alemanes, donde hay varias sepultaras alineadas y, apartada, una que es de un oficial inglés. Aunque de mayoría musulmana, la cristiandad llegó también aquí conviviendo las dos religiones en perfecta armonía. De hecho, una visita destacable es su iglesia católica y museo.

Esta es una ciudad donde pasear sin prisas y admirar la decadencia de sus casas coloniales, darse un baño en su playa o simplemente ver el ajetreado ir y venir de los barcos desde el mercado de los pescadores.

Montañas de Usambara

Vistas desde el Mirador de Irente, Usambara, Tanzania (fotografía: Sabela Montero)
Vistas desde el Mirador de Irente, Usambara, Tanzania. / Sabela Montero

 

Las montañas Usambara son un reclamo para los amantes de la naturaleza, el trekking y el contacto local. Es una experiencia que vale la pena vivir ya que es un paseo tranquilo en el que podrás tener contacto directo con la gente y conocer la vida local, así como disfrutar de un paisaje muy variado y vistas fascinantes. El punto más alto tiene 2.440 m de altitud.

La recomendación aquí es contratar un trekking con una agencia local de dos días. Será un recorrido que te llevará a través de los pequeños pueblos de montaña, tierras de cultivo y bosques.

No es necesaria tener muy buena forma física porque el recorrido es de unas seis horas, con paradas para comer y sin mucha pendiente. El ritmo suele ser tranquilo y se duerme el primer día en un convento y el segundo en una sencilla casa de huéspedes. 

Safari en el Parque Nacional de Tarangire, Ngorongoro y Serengueti

Cachorro de león en el Parque Nacional de Serengeti (fotografía: Sabela Montero)
Cachorro de león en el Parque Nacional de Serengeti. / Sabela Montero

 

Este es el plato fuerte en una visita a Tanzania. Un safari por alguno de sus parques nacionales es una experiencia inolvidable y, después del ascenso al Monte Kilimanjaro, es su gran reclamo. 

Lo ideal es hacer un safari de seis días recorriendo los tres parques principales ya que en esta zona se encuentran la mayor concentración de animales salvajes. Tienes casi garantizado que podrás disfrutar de la visión de grandes manadas de elefantes, cebras, ñús,... y que te vas a encontrar con las preciosas jirafas en tu camino. 

Lo que también es casi seguro que podrás ver son leones. Están tan acostumbrados a los coches, que podrás ver como se acercan o cruzan delante de ti sin mayor temor. Yo los llegué a tener pegados al coche, sentados a la sombra del coche que estaba delante. Es, simplemente, emocionante.

Mwanza, la ciudad de piedra

La Roca Bismarck, en Mwanza (fotografía: Sabela Montero)
La Roca Bismarck, en Mwanza. / Sabela Montero

 

Siguiendo por el norte de Tanzania, vamos a llegar hasta el Lago Victoria y la segunda ciudad más grande de Tanzania después de Dar es Salaam. Y si te imaginas que la capital es muy grande y caótica, es cierto, sin embargo, Mwanza es un lugar tranquilo donde descansar y dar largos paseos.

A pesar de estar considerada como importante ciudad de finanzas, Mwanza tiene tan solo 400.000 habitantes y conserva el espíritu de las pequeñas ciudades. Lo más destacado de esta ciudad a orillas del Lago Victoria, son sus rocas, que la rodean allá donde mires, incluido el lago. Y es allí donde se encuentra una roca que se mantiene en equilibrio sobre las demás, la Bismarck Rock, símbolo de la ciudad.

Desde Mwanza puedes descubrir el Lago Victoria y algunas de sus islas e incluso visitar el Parque Nacional de Rubondo, donde seguir viendo animales salvajes en libertad. Esta es una buena base para explorar la zona antes de coger rumbo de vuelta a Dar es Salaam y tomar el ferry que te llevará a la isla de Zanzibar, donde descansar y disfrutar de buenas playas.

Conocer Tanzania a través de un fascinante recorrido lleno de contrastes
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