El confinamiento o el callejón sin salida

Un sanitario realizando un test rápido. / Mundiario
Imagen de un profesional sanitario realizando un test rápido.
Desde el pasado mes de Febrero se está haciendo caso omiso a las recomendaciones de la OMS sobre la realización de test masivos para así confinar únicamente a los positivos.
El confinamiento o el callejón sin salida

Lo del confinamiento es un callejón sin salida. Estamos instalados en un escenario en el que “no podemos llegar pronto porque salimos tarde”. Algo así como lo que ocurre en los recreos de los colegios. “Vamos detrás de la pelota sin saber exactamente dónde está la portería contraria”.

Desde el pasado mes de Febrero se está haciendo caso omiso a las recomendaciones de la OMS sobre la realización de test masivos para así confinar únicamente a los positivos. Si no los hacemos, el coronavirus nos arrollará una y otra vez en una guerra callejera de desgaste sanitario, económico y emocional.

Parece ser que para la opinión pública el tema “sanitario” empieza a estar amortizado, ya que se van comunicando datos estadísticos a la baja. Una “baja” con incrementos de más de 6.000 nuevos positivos y de unos 700 muertos cada día… que irán en descenso o en ascenso según las decisiones que se tomen.

Está claro que el sufrimiento del personal sanitario y de los enfermos ya está asumido socialmente porque al margen de unas escasas reivindicaciones, no representan una amenaza para la estabilidad social. Todos se han portado como se esperaba… de forma generosa, sumisa, afectiva, altruista y entregada. A partir de ahora, las cosas seguirán evolucionando.

La siguiente preocupación se encuentra en el debate sobre el confinamiento selectivo, para en un par de semanas alumbrar el tema de la crisis económica que nos espera y desespera.

Lo cierto es que dicha selección únicamente se puede realizar si tenemos conocimiento sobre si somos positivos o no. La rápida resolución de esta duda es imperiosamente necesaria porque parece ser que el 80% de los positivos podrían ser asintomáticos y por lo tanto, involuntaria e inconscientemente portadores. ¡Ojo! No cometa el error de hacer las cuentas como no toca. Esto no significa que de cada 10 enfermos oficiales 8 sean asintomáticos, sino que de cada 10 personas oficialmente infectadas, 80 también lo están, pero sin saberlo.

La gran capacidad de propagación que ha demostrado el Covid-19 nos hace pensar más en la veracidad de este segundo cálculo, multiplicado por los días que dura el ciclo desde incubación, manifestación y superación (en el mejor de los casos) del virus ARN, el cual ronda los 35 días. Por lo tanto, la cifra de este “campo plagado de minas” se situaría entre el 65% y el 73% de la población española a lo largo de 1 mes si campamos a nuestras anchas.

El confinamiento actual ha permitido que dichas cifras se sitúen en la actualidad entre el 45% y el 55% de la población, pero sin duda se verá incrementada si entramos en un periodo de confinamiento "light” como parece que sucederá a partir del 10 de Abril.

Esta situación nos llevará a convivir con “bombas humanas” que en realidad son víctimas inocentes de las circunstancias. Quizás usted lo sea y no lo sepa.

Por todo ello, la solución es la que usted sospecha. Realizar test rápidos para determinar si estamos infectados o no. Esta acción conlleva un sinfín de complejos procesos logísticos de diferente magnitud.

La primera fase es la compra de dichos test con la anticipada homologación de los proveedores y el posterior pago de su precio. Después entramos en la segunda etapa en la cual la capacidad de producción de los test (pensemos que en la situación actual no hay stocks a la espera de pedido) nos dictará el ritmo de su recepción en nuestro territorio nacional.

El tercer proceso se enmarcaría en cómo hacer que todos los españoles realizasen el test en el menor tiempo posible. Aquí no nos debemos preocupar mucho… Cada 4 años votamos todos los mayores de 18 años en un solo día, bien distribuidos por nuestros datos censales. A esto ya nos hemos acostumbrado. De hecho, si quisiéramos aprovechar ese paseo, incluso podríamos votar de nuevo y así “matábamos 2 pájaros de un tiro”.

En este caso, lo verdaderamente importante es que toda la información sanitaria se concentre en 1 sola jornada. Hasta ese día, el confinamiento obligatorio y duro debería ser la regla a cumplir, pero en este caso sería “un callejón con salida”.

Una vez conocidos los resultados, únicamente deberían permanecer confinados en áreas sanitarias los positivos, dejando que aquellos que ya hayan generado anticuerpos superando la patología y los que den negativo puedan hacer “vida normal”.

En este momento usted está pensando lo mismo que yo… “¿Y si el 80% de la población es positiva?" Mal me lo pone, pero la situación sería muy parecida a la vivida hasta ahora.

Pensando que dichos resultados fueran más equilibrados o incluso más favorables, la crisis económica sería la que se quedaría en cuarentena para otra ocasión.

La conclusión es que estamos obligados a parar el reloj 24 o 48 horas. Para hacerlo, los “relojeros” tienen que empezar a trabajar con precisión unas 2 semanas antes, habiendo desperdiciado 6. Lo dicho: “Muy difícil llegar pronto si salimos tarde”.

Como ve, el punto crítico está en los test. De las mascarillas, ni hablamos… @mundiario

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