Un conductor de la ONU muere en una emboscada en Sudán del Sur

Refugiados sudaneses en el centro de tránsito gestionado por la ONU en Renk, Sudán del Sur. / OIM.
El ataque fue perpetrado por un grupo armado de jóvenes que asaltaron los convoyes de ayuda humanitaria que pertenecían al Programa Mundial de Alimentos.

El este de Sudán del Sur se vio sacudido por un acto de violencia el pasado domingo, cuando un conductor del Programa Mundial de Alimentos (PMA) perdió la vida en una emboscada perpetrada por hombres armados desconocidos en el estado de Jonglei. La portavoz y ministra de Información de la región, Elizabeth Nyadak, confirmó este trágico suceso a la prensa internacional..

Según Nyadak, el incidente tuvo lugar cuando un grupo armado atacó un convoy del PMA compuesto por 10 camiones cargados de alimentos que se dirigían al norte del estado. En el violento asalto, lamentablemente, perdió la vida un conductor, mientras que los demás vehículos lograron escapar de la emboscada.

La funcionaria gubernamental culpó a un grupo de jóvenes del estado vecino de Pibor por el ataque y urgió a las autoridades locales a que persigan a los responsables y los entreguen a la justicia de inmediato. Este trágico suceso ha generado preocupación en cuanto a la continuidad de la asistencia humanitaria en la región, especialmente para los ciudadanos que recientemente regresaron al estado de Jonglei tras enfrentar una ola de violencia.

La ministra instó a las agencias humanitarias a seguir adelante con su labor y a brindar ayuda a los necesitados, mientras el gobierno regional se compromete a garantizar la seguridad y protección de los convoyes humanitrios en la zona.

Hasta el momento, el Programa Mundial de Alimentos no ha emitido un comunicado oficial confirmando la muerte de su trabajador en el incidente.

Este lamentable evento trae a la memoria otro trágico episodio ocurrido hace un año, cuando dos conductores perdieron la vida en un ataque similar contra un convoy humanitario del PMA. Sin embargo, la agencia tardó tres días en anunciar oficialmente las muertes tras el ataque.

Sudán del Sur ha demostrado ser uno de los lugares más peligrosos para los trabajadores humanitarios, con al menos nueve trabajadores fallecidos en 2022 en 418 incidentes violentos dirigidos contra ellos.

Durante la estación seca, considerada como verano en Sudán del Sur, el estado de Jonglei experimenta una escalada de violencia debido a incursiones destinadas al robo de ganado, disputas tribales y conflictos por recursos naturales. La incapacidad del gobierno central para imponer la seguridad en estas comunidades ha exacerbado la situación, especialmente debido a la resistencia de algunas comunidades a las campañas de desarme. @mundiario