Buscar

MUNDIARIO

Condenan a cadena perpetua a los Turpin, los padres que mantenían cautivos a sus 13 hijos

David y Louise Turpin pasarán el resto de sus vidas en la cárcel luego de declararse culpables de tortura, maltrato infantil y de privación ilegítima de la libertad. Las víctimas fueron sus hijos, quienes pasaron gran parte de sus vidas siendo maltratados.

Condenan a cadena perpetua a los Turpin, los padres que mantenían cautivos a sus 13 hijos
Louise y David Turpin. / Facebook.
Louise y David Turpin. / Facebook.

Firma

Valeria M. Rivera Rosas

Valeria M. Rivera Rosas

La autora, VALERIA M. RIVERA ROSAS, escribe en MUNDIARIO, donde fue coordinadora general. Es licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso. Graduada de la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín de Venezuela. @mundiario

Aunque fueron años de tortura y horror, alguno de los hijos de David y Louise Turpin decidieron perdonarlos. Pero eso no evitó que la pareja fuera condenada a cadena perpetua por tortura, maltrato infantil y de privación ilegítima de la libertad.

Los hijos que acudieron al juicio llegaron a declarar que, pese a los abusos, aún amaban a sus padres. La pareja fue arrestada el pasado enero de 2018 luego de que su hija de 17 años escapara de la casa familiar en Perris, California, y alertara a las autoridades de lo que sucedía en la que los medios llamaron “la casa de los horrores”.

Familia Turpin. Facebook.

Familia Turpin. / Facebook.

 

Al principio del juicio, la pareja se declaraba inocente, pero debido a las pruebas que pesaban en su contra terminaron aceptando que durante al menos nueve años abusaron de 12 de sus 13 hijos. La pareja podría optar a libertad condicional tras 25 años tras las rejas.

Durante años los niños vivieron en la suciedad soportando un olor nauseabundo de desechos humanos que estaban por toda la casa. Al momento en que las autoridades intervinieron, los niños de entre 2 y 29 años, estaban gravemente desnutridos, muchos de ellos ni siquiera aparentaban la edad que tenían.

Cuando hacían algo que sus padres no aprobaban eran encadenados, solo podían bañarse una vez al año y no podían utilizar el baño por ninguna razón. Al día de hoy, los jóvenes han recibido cuidados especiales y se han ido recuperando poco a poco, aunque muchos de los traumas estarán presentes a lo largo de su vida. @mundiario