El comercio ilegal de medicamentos convierte a los pacientes y a las farmacias en víctimas

Comercio ilegal de medicamentos.Copyright Markus Mainka
Comercio ilegal de medicamentos. / Markus Mainka

Los farmacéuticos percibimos en primera persona en nuestras farmacias el problema de salud ocasionado por la falta de suministro de algunos medicamentos, que resultan necesarios.

El comercio ilegal de medicamentos convierte a los pacientes y a las farmacias en víctimas

Los farmacéuticos percibimos en primera persona en nuestras farmacias el problema de salud ocasionado por la falta de suministro de algunos medicamentos, que resultan necesarios, e incluso imprescindibles, para garantizar la salud de los pacientes, niños en algunos casos.

Sobre las noticias que han ido apareciendo a lo largo de las últimas fechas en los medios de comunicación sobre presunto comercio ilegal de medicamentos en las que se implica a diversas oficinas de farmacia y almacenes de distribución del territorio nacional español, los farmacéuticos ponemos de manifiesto nuestro más absoluto rechazo y condena total a estas presuntas prácticas de comercio ilegal de medicamentos, que vulneran la legislación vigente y son contrarias a toda ética profesional, que además, en la medida que provoquen situaciones de desabastecimiento de medicamentos y falta de suministro de los mismos, supondrían un claro perjuicio para la salud de los pacientes, que en algunos casos son niños, hecho que convierte a los ciudadanos y a las propias oficinas de farmacias en víctimas de estas supuestas prácticas irregulares.

Como no puede ser de otra forma, los farmacéuticos confiamos  plenamente en la labor de las autoridades sanitarias, judiciales y la de los Cuerpos y Fuerzas se Seguridad del Estado para cortar de raíz este tipo de prácticas, y estamos a total disposición de dichas autoridades para colaborar en la erradicación de actuaciones que ponen peligro la salud pública y que representan un claro incumplimiento de la legalidad vigente. En este sentido, los farmacéuticos deseamos un rápido esclarecimiento de los hechos y que el peso de la ley recaiga con rapidez y contundencia sobre los supuestos responsables.

Es muy lamentable que nuestra profesión sea noticia por estos hechos, en los que en todo caso podría estar implicada una minoría, que en absoluto es representativa de un colectivo de  profesionales farmacéuticos que en sus farmacias desempeñan su labor al servicio de los ciudadanos con total y plena responsabilidad.

La oficina de farmacia es el establecimiento sanitario más accesible y cercano al ciudadano, y los farmacéuticos estamos además muy orgullosos de que sea un servicio especialmente querido y valorado por la población. Desde luego, no sería de justicia que por supuestas actuaciones irregulares, sin duda ninguna reprobables, pero absolutamente aisladas, se pusiera en entredicho la labor de todo un colectivo que se esfuerza cada día por prestar el mejor servicio al paciente.

Los farmacéuticos percibimos en primera persona en nuestras farmacias el problema de salud ocasionado por la falta de suministro de algunos medicamentos, que resultan necesarios, e incluso imprescindibles, para garantizar la salud de los pacientes, niños en algunos casos, y obviamente somos los primeros interesados en que este problema se solucione con la máxima prontitud.

El comercio ilegal de medicamentos convierte a los pacientes y a las farmacias en víctimas
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