Collserola cierra sus accesos tras detectarse un jabalí contaminado por peste porcina
El corazón verde de Barcelona, el parque natural de Collserola, se convierte en zona prohibida. A partir de este jueves, corredores, ciclistas y excursionistas deberán limitarse a los arcenes de las carreteras: la Generalitat de Catalunya ha cerrado todo el acceso al medio rural tras detectar un jabalí muerto infectado de peste porcina africana dentro del término municipal. La aparición de este nuevo caso refuerza la preocupación sobre la expansión del virus entre la fauna salvaje y sus consecuencias para la economía y la vida urbana.
El hallazgo de este animal infectado no es un hecho aislado. Desde noviembre, cuando se localizaron los primeros jabalíes contaminados cerca del campus de la Universitat Autònoma de Barcelona, se han contabilizado alrededor de 220 animales positivos en las comarcas del Vallès Occidental, Baix Llobregat y Barcelonès. El brote ha obligado a la Generalitat a establecer restricciones progresivas que hoy afectan a 18 municipios, incluyendo barrios de la capital como Les Planes, Vallvidrera y Tibidabo.
Òscar Ordeig, consejero de Agricultura, aseguró que “el hallazgo de un nuevo jabalí positivo en Barcelona obliga a restringir el acceso a todo el parque natural de Collserola, sin fecha de finalización”. La medida, sin precedentes en la ciudad, pretende frenar la propagación del virus entre la fauna silvestre y evitar que llegue a explotaciones porcinas, que por ahora permanecen libres de la enfermedad.
“Cerrar el campo para que los animales no proliferen es imposible”, reconoció Ordeig, subrayando que la estrategia de contención consiste en eliminar las colonias de jabalíes de manera controlada y coordinada. Hasta la fecha, la Generalitat ha destinado 40 millones de euros a cazas de animales y se proyecta un sacrificio masivo antes del verano.
La estrategia de contención en números
El Departamento de Agricultura informó el pasado 17 de febrero de siete nuevos casos en la provincia de Barcelona, ampliando así la zona de alto riesgo a 14 municipios, incluyendo Molins de Rei, El Papiol y Sant Feliu de Llobregat. La expansión del virus obliga a mantener restricciones estrictas de acceso a la naturaleza y a reforzar la vigilancia policial en los caminos y entradas del parque.
Aunque ninguna granja porcina ha resultado afectada, la propagación entre los jabalíes tiene un impacto económico directo. Cataluña mantiene vetadas las exportaciones a un 15% de los mercados internacionales, una prohibición que se prolongará al menos un año después de la detección del último caso positivo. Esta situación genera incertidumbre entre los productores y amenaza con alterar la cadena de suministro de carne de cerdo, además de afectar indirectamente al turismo y a las actividades recreativas en la montaña.
La ciudad en estado de alerta
Los vecinos y visitantes de Barcelona enfrentan ahora una doble realidad: la amenaza invisible del virus y la restricción de acceso a uno de los pulmones verdes más emblemáticos de la ciudad. La Generalitat trabaja con ayuntamientos y fuerzas de seguridad para garantizar el cumplimiento de las normas, conscientes de que la cooperación ciudadana es clave para contener el brote.
Collserola siempre ha sido un símbolo de la conexión de Barcelona con la naturaleza. Hoy, esta relación se ve tensionada por un virus que pone en evidencia la fragilidad de los ecosistemas urbanos y la necesidad de políticas de prevención más sólidas. @mundiario