1.765 víctimas, 8 meses y 20 acusados: las claves del juicio por los atentados de París

Operativo policial en el Palacio de Justicia de París. Twitter
Operativo policial en el Palacio de Justicia de París. / Twitter
El megajuicio por la cadena de ataques que dejó 130 muertos en la capital de Francia arranca con la mirada puesta en el único terrorista sobreviviente: Salah Abdeslam.
1.765 víctimas, 8 meses y 20 acusados: las claves del juicio por los atentados de París

París reabre la herida del terrorismo. Casi seis años después de los atentados más sangrientos jamás registrados en el país, Francia juzga a los autores de la cadena de ataques del 13 de noviembre de 2015: una masacre en el estadio fútbol de Francia, la sala de conciertos Bataclan y una popular zona de bares que acabó con la vida de 130 personas y dejó más 400 heridos. 

El juicio del 13-N ha arrancado este miércoles, luego de cinco años de instrucción que han culminado en 542 tomos de expediente y una acusación de 348 páginas. 1.765 víctimas, 300 abogados y 20 acusados, entre ellos el único yihadista que sobrevivió al atentado reivindicado por Estado Islámico, se enfrentarán durante largos ocho meses (lo que se calcula que durará el juicio).

Esto es todo lo que debes saber: 

El juicio del siglo

El caso por los atentados desembarca en los tribunales en un mega-proceso jamás visto en Francia: casi 1.800 civiles de unas 20 nacionalidades lideran una demanda contra una veintena de sospechosos, acusados de la preparación o la ejecución de los atentados, y que serán juzgados por un tribunal especial compuesto por nueve magistrados. 

Seis de los procesados serán juzgados en ausencia (se cree que la mayoría ha muerto en otros ataques) y 14 de ellos estarán presentes en la sala del Palacio de Justicia. Por lo menos doce se enfrentan a una posible cadena perpetua.Proceso filmado, testigos y una potencial amenaza 

El proceso será filmado y guardado en los Archivos Nacionales, algo que solo ha sucedido en 12 juicios anteriores, como el Charlie Hebdo o el del nazi Klaus Barbie en 1987. Para las víctimas que no sean capaces de acudir personalmente al recinto, se ha establecido un servicio de conexión por internet que permita seguir el proceso mediante una conexión encriptada. 

Asimismo, el ministro del Interior, Gérald Darmanin, ha alertado a todo los responsables de la seguridad del país sobre una potencial amenaza terrorista “tanto exógena como endógena”, por lo que pedido un “alto nivel de vigilancia” y ha desplegado un fuerte operativo de seguridad en Palacio de Justicia, ubicado frente a la Catedral de Notre Dame, que se mantendrá hasta finales de mayo del próximo año.  

 “La amenaza ha evolucionado, pero como decía el jefe de los servicios de inteligencia, ‘la bestia no ha muerto”, ha subrayado Darmanin. “El Estado Islámico ya no tiene capacidad para enviar a efectivos a realizar este tipo de acciones, pero el yihadismo ha sufrido una metástasis: cuando se ve la evolución en el Sahel, en África del Este y del Oeste, en Afganistán, se ve que el problema no está superado. Además, está ese ‘yihadismo atmosférico’, como dice Gilles Kepel, con gente permeable a una ideología que sigue presentando a Francia como el enemigo número uno del islam y los musulmanes. La amenaza sigue ahí”, ha añadido. 

El entonces presidente francés, François Hollande; su ministro del Interior, Bernard Cazeneuve; o el también fiscal de la época, François Molins, son solo algunos de los tantos testigos llamados a declarar. 

 

Salah Abdeslam 

La primera jornada del juicio, celebrada este 8 de septiembre, ha estado marcada por la declaración de Salah Abdeslam: el único terrorista que sobrevivió a la cadena de ataques y que fue arrestado en Bruselas cuatro meses después del 13-N. El hombre, de 32 años de edad, está acusado de haber actuado como chofer para el grupo que abrió fuego en el teatro Bataclan, así como de participar en la elaboración de explosivos utilizados esa noche.

“En primer lugar, quiero decir que el único dios es Alá y Mahoma es su servidor y mensajero”, ha dicho el acusado en tono desafiante frente al juez, en la primera audiencia por el caso. “¿Me puede decir la identidad de su padre y su madre?”, le preguntó el magistrado Jean-Louis Peries. “Los nombres de mi padre y mi madre no les importan a ustedes”, respondió el yihadista de nacionalidad franco-marroquí. “¿Cuál es su profesión?”, continuó el juez. “Abandoné cualquier profesión para convertirme en un servidor del Estado Islámico”, remató el acusado. 

 

Otros yihadistas involucrados tanto en los atentados de París como en el de Bruselas en marzo de 2016 estaban en el banquillo este miércoles, encerrados dentro de un cubículo de cristal: el belga-marroquí Mohamed Abrini; y el sueco Osama Krayem. Los medios aseguran que, a diferencia del primer acusado, estos últimos mostraron una actitud respetuosa ante el juez.

Cadena de ataques

El horror en París comenzó el viernes 13 de noviembre de 2015 a las 21.16, cuando un terrorista suicida hizo estallar su chaleco con explosivos cerca del Estadio de Francia, donde se jugaba un partido amistoso Alemania-Francia con más de 80.000 personas en las gradas, entre ellas el presidente Hollande. 

Poco después se registraron disparos y explosiones en otras partes de París, como una zona de bares del centro y en la célebre sala de conciertos Bataclan, el escenario de la mayor masacre de aquella noche: 98 fallecidos y decenas de heridos, en un asalto con fusiles Kalashnikov perpetrado por tres yihadistas.

“Hay imágenes muy fuertes que no olvidaré jamás. Las de las terrazas y todos esos cuerpos tirados en el suelo. Las del Bataclan, con ese amasijo de cuerpos en el foso. Y los sonidos: el concierto del Bataclan estaba siendo grabado y no se interrumpió durante el ataque. Lo más terrible es que se escuchan ráfagas de disparos, pero también muchos tiros separados. Son las ejecuciones”, rememora el fiscal general del Tribunal Supremo francés François Molins. 

 

Por su parte, la abogada Samia Maktouf, que representa a unas 40 personas, asegura que después de seis largos años “las víctimas no están nada bien”. “Muchos de mis clientes están muy afectados física y psicológicamente, y también económicamente”, puntualiza. “Es muy importante para ellos, es absolutamente esencial que, tras seis largos años, se celebre” el juicio, con el que aspiran lograr “una especie de reconocimiento”. “Esperan comprender, saber cómo se llegó hasta allí”. @mundiario

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